
Ahora mismo la sensación es mitad rabia, mitad indignación y un cuarto de acojone. Lunes. Hace un rato, más o menos las 20:45 de la tarde. Calle Ramón Llull, enfrente del Opencor. Paro con el coche en el carril bus, pongo los pilotos, bajo del coche, voy al cajero. Saco dinero. Giro la cabeza. Coche de policía. Está sacando la libreta. Corro junto a mi coche... y empieza el abuso.
"Estaba sacando dinero, he tardado un minuto", decía, mientras trataba de demostrarle que no era un estacionamiento, sino una parada inferior a dos minutos. Imposible. El 22.41x (última cifra oculta por recomendación de mi asesor legal) me ha dicho que no protestase, que diese gracias porque la multa es de 100 euros, "la mínima". La siguiente vez que he intentado abrir la boca, me ha preguntado si había bebido y me ha exigido los papeles del coche. Nervioso, he abierto la guantera y se los he entregado. Ni un vistazo, oye: ha hecho como que ojeaba el documento, y fuera. Ni siquiera me ha pedido que le mostrase el permiso de conducción...
Su compañero le esperaba en el coche, y mientras se iba ha recordado que tengo 15 días para recurrir y 30 para pagar. Lógicamente, si tengo que recurrir, ¿tendría que saber su número de agente? Así que me he acercado al coche de policía, a dos metros del mío, para preguntárselo. "Para el recurso, ¿me puede decir el número de agente, por favor?"
La mirada ha cambiado, de triunfo y condescendencia ha pasado a cabreo y chulería. Mientras ambos detenían el coche, ha abierto la puerta y ha salido para ponerse frente a mí. A menos de medio metro. "¿Qué quieres, que te meta 300 euros?"
"No, no, sólo el número de agente para..."
"¡No me vaciles! A ver, ves sacándome..." mientras acercaba la mano al cinturón, justo hacia la cartuchera con la pistola, "... tu DNI".
Me he quedado HELADO. Ni siquiera he prestado atención al "parece que quieres que te empapele" mientras, con la mano siempre en el cinturón, apuntaba con la otra los datos que su compañero, siempre a su lado en todo momento, le enseñaba.
Ya no he dicho nada más. Me he quedado callado mientras me devolvía la multa, con mis datos en ella, me devolvía el DNI y se marchaban en el coche.
Ahora mismo no se qué narices hacer. El cuerpo me pide cagarme en todo y mañana rajar hasta cansarme del susodicho a través de la radio... pero sigo todavía acojonado porque un policía local ha echado mano a la pistola para ponerme una multa que no era tal. Aunque no me haya sacado la pistola ni nada, aún los tengo por corbata. Es increíble.
22.41x... Desde luego no se me olvidará. Ya se ha encargado el aludido de que no se me olvide. En menudo país de mierda vivimos. Seguro que el 99% de los policías locales no son así... pero hoy me he encontrado con la manzana podrida. Desde luego, yo no se si he incurrido en algún delito... pero me vienen a la mente varios por la otra parte. Intimidación con arma de fuego. Abuso de autoridad. Amenazas. Joder, no lo sé... ¿A esto se dedican los polis en nuestro país?
Mañana cuando el acojone se me pase me pondré a redactar el recurso, inútil como siempre, pero que al menos me permitirá dormir algo más tranquilo. No demasiado, porque la sensación de desamparo e impotencia no me la quita nadie. Sin testigos, ni nada que se le parezca, sería mi versión contra la suya y la de su compañero. Corporativismo al poder. Hace muchos años, a un familiar le pegaron de hostias... y luego cayeron en que era menor. Enseguida llegó el carrusel de chequeos médicos, los atestados falsos, los testimonios falsos... Una vergüenza. Pero mi familiar se llevó varios guantazos porque sí. Porque les salió de los cojones. Visto así, hoy aún he tenido suerte y todo... Repito: menudo país de mierda.
"Estaba sacando dinero, he tardado un minuto", decía, mientras trataba de demostrarle que no era un estacionamiento, sino una parada inferior a dos minutos. Imposible. El 22.41x (última cifra oculta por recomendación de mi asesor legal) me ha dicho que no protestase, que diese gracias porque la multa es de 100 euros, "la mínima". La siguiente vez que he intentado abrir la boca, me ha preguntado si había bebido y me ha exigido los papeles del coche. Nervioso, he abierto la guantera y se los he entregado. Ni un vistazo, oye: ha hecho como que ojeaba el documento, y fuera. Ni siquiera me ha pedido que le mostrase el permiso de conducción...
Su compañero le esperaba en el coche, y mientras se iba ha recordado que tengo 15 días para recurrir y 30 para pagar. Lógicamente, si tengo que recurrir, ¿tendría que saber su número de agente? Así que me he acercado al coche de policía, a dos metros del mío, para preguntárselo. "Para el recurso, ¿me puede decir el número de agente, por favor?"
La mirada ha cambiado, de triunfo y condescendencia ha pasado a cabreo y chulería. Mientras ambos detenían el coche, ha abierto la puerta y ha salido para ponerse frente a mí. A menos de medio metro. "¿Qué quieres, que te meta 300 euros?"
"No, no, sólo el número de agente para..."
"¡No me vaciles! A ver, ves sacándome..." mientras acercaba la mano al cinturón, justo hacia la cartuchera con la pistola, "... tu DNI".
Me he quedado HELADO. Ni siquiera he prestado atención al "parece que quieres que te empapele" mientras, con la mano siempre en el cinturón, apuntaba con la otra los datos que su compañero, siempre a su lado en todo momento, le enseñaba.
Ya no he dicho nada más. Me he quedado callado mientras me devolvía la multa, con mis datos en ella, me devolvía el DNI y se marchaban en el coche.
Ahora mismo no se qué narices hacer. El cuerpo me pide cagarme en todo y mañana rajar hasta cansarme del susodicho a través de la radio... pero sigo todavía acojonado porque un policía local ha echado mano a la pistola para ponerme una multa que no era tal. Aunque no me haya sacado la pistola ni nada, aún los tengo por corbata. Es increíble.
22.41x... Desde luego no se me olvidará. Ya se ha encargado el aludido de que no se me olvide. En menudo país de mierda vivimos. Seguro que el 99% de los policías locales no son así... pero hoy me he encontrado con la manzana podrida. Desde luego, yo no se si he incurrido en algún delito... pero me vienen a la mente varios por la otra parte. Intimidación con arma de fuego. Abuso de autoridad. Amenazas. Joder, no lo sé... ¿A esto se dedican los polis en nuestro país?
Mañana cuando el acojone se me pase me pondré a redactar el recurso, inútil como siempre, pero que al menos me permitirá dormir algo más tranquilo. No demasiado, porque la sensación de desamparo e impotencia no me la quita nadie. Sin testigos, ni nada que se le parezca, sería mi versión contra la suya y la de su compañero. Corporativismo al poder. Hace muchos años, a un familiar le pegaron de hostias... y luego cayeron en que era menor. Enseguida llegó el carrusel de chequeos médicos, los atestados falsos, los testimonios falsos... Una vergüenza. Pero mi familiar se llevó varios guantazos porque sí. Porque les salió de los cojones. Visto así, hoy aún he tenido suerte y todo... Repito: menudo país de mierda.