No os hacéis una idea de lo que cansa tener que hablar de este asunto.
El pasado lunes, David Albelda era "cazado" por un radar particularmente sensible colocado estrategicamente a la salida del túnel que da a la Avenida de las Cortes Valencianas. El jugador circulaba a 75 km/h en un tramo en el que el límite son 50 km/h. Vamos, que circulaba con normalidad, como tu y como yo, con la desgracia de que estamos a finales de mes y que el dispositivo de tráfico habilitado por nuestro queridísimo Ayuntamiento de Valencia tiene como objetivo recaudar lo máximo posible después de las festividades falleras. Albelda, como no menos de un centenar de conductores a lo largo del lunes, fue parado, multado y pagará (o ha pagado, si atendemos a lo que el propio jugador escribe) la "receta" correspondiente.
El equipo de deportes al completo tras el último programa
... este cuento, por el momento, se ha acabado.
El paso de los días ha servido para templar emociones y equilibrar la cantidad de cosas que me venían a la cabeza el pasado 15 de marzo a eso de las cuatro de la tarde. La luz roja del estudio principal de Punto Radio Valencia se apagaba para no volver a encenderse nunca más. Curiosamente, la emisión en Valencia fue la última de toda España en conectar su enlace a la Cadena Cope a las 16:00 horas en punto. No podía ser de otra manera: lo nuestro siempre fue resistir contra viento y marea.
Fushimi-Inari Taisha, puertas y más puertas rojas en honor al Dios del Arroz
En episodios anteriores hemos hecho referencia a la amplia oferta gastronómica existente en Japón, y a los condicionantes geográficos de la cocina nipona. Cada ciudad es un mundo, no sólo en lo alimenticio, sino también en el estilo de vida y costumbres de los lugareños. La megaciudad por excelencia, Tokio, deja paso a urbes con mucho encanto, como la hetorodoxa Kioto (antaño capital del país) o la industrializada Nagoya.
Vamos allá con el capítulo cultural de nuestra bitácora (también conocido como el capítulo "mira mamá, he visitado muchos templos chulos y apenas he hecho el golfo, ¿me dejarás volver?"). Prometemos intentar hacerlo lo más ligero posible...
Los españoles tenemos la extraña manía de, recién terminado un viaje largo, plantear esa cuestión tan típica como pertinente al afortunado que ha pasado unos días fuera del país: "Y allí... ¿qué tal se come?" Estadísticamente, hay un 100% de probabilidades de recibir dicha pregunta en los primeros cinco minutos de conversación con cualquier amigo o conocido al poco de aterrizar. Como no podía ser de otra manera, la dieta japonesa ocupa nuestro primer episodio de este cuaderno de viaje.
Mes y medio da para mucho. Por ejemplo, para recorrer casi 24.000 kilómetros y descubrir que, lamentablemente, vivimos en un país subdesarrollado en comparación con otras culturas y sociedades. Por ejemplo, la japonesa.
Campeones de Europa. Y con pocas o ningunas ganas de celebrarlo.
En días como hoy, cualquiera con un mínimo de sentido común puede pasar horas patidifuso, asombrado, absolutamente incrédulo ante la cantidad de idioteces que hay que oír y ver en este santo país. A horas de un acontecimiento deportivo importante, pero que al fín y al cabo no afecta a nuestras vidas lo más mínimo, el domingo amanecía con ese fulgor rojizo en el horizonte que indicaba, una jornada más, nuestra triste realidad: nos quemamos irremediablemente y nadie puede arreglarlo. No sólo literalmente, por desgracia.
He dejado pasar una semana. Siete días que han servido para templar ánimos, calmar nervios y pensar en otras cosas tras conocer la noticia. El cuerpo me pedía revancha, "vendetta", justicia en forma de palabras para compensar aquella que la ley se dejó por el camino.
No hay derecho.
El 7 de julio de 2006, un borracho atropelló a dos amigas mías. A una de ellas, María Giner Garrigós, 19 años, le quitó la vida. La podéis ver en la foto que encabeza estas palabras, a la derecha. Por suerte, la otra víctima (también se llama María) salvó su vida de milagro, aunque el recuerdo de lo ocurrido será difícil de olvidar por mucho tiempo que pase. La semana pasada, después de seis años, el juez decidió que el responsable de semejante atrocidad ni siquiera sería encarcelado. Al tratarse de una pena inferior a 24 meses, se sustituye por otra menos gravosa cuando no hay antecedentes. Se va de rositas.
Hace no demasiados días descubrí una película algo radical pero con un fondo que deberíamos analizar en profundidad. Primero, el trailer...
Ahora dejémonos de historias: ¿a quién no le ha apetecido alguna vez dejar los escrúpulos a un lado y convertirse en una suerte de Charles Bronson del siglo XXI, haciendo justicia callejera con todo, absolutamente todo lo que está mal en esta sociedad? En "God Bless America" el asunto es algo extremo (no se me ocurriría disparar a nadie por hacer ruido en el cine, aunque alguna vez me he sentido tentado de darles una galleta) pero me sirve como base para este pequeño experimento:
Configurar la lista más vergonzosa de la historia de España.
De ahora en adelante, iremos anotando todas y cada una de las noticias infames relacionadas con políticos, banqueros y caraduras que expolian, roban y toman por gilipollas a los ciudadanos españoles. El motivo es muy sencillo: estamos tan acostumbrados a que se cometan tropelías en este santo país, que nuestra memoria no alcanza para recordar TODOS y cada uno de los casos vergonzosos de corrupción y fechorías varias que tenemos que aguantar.
Sin más dilación, ahí va la lista que todos deberían leer y nadie debería olvidar (actualizada 29/05/2012):
Casi medio año sin escribir nada por estos lares. Seis meses que han dado para mucho en lo profesional, con cambios importantes en muchos sentidos y una sensación algo angustiosa: que, independientemente de lo duro que trabajes, este santo país se va a tomar por culo. Aquí y aquí unos bonitos ejemplos de mis motivos para ser pesimista.
Pese a que ahora los fines de semana no son tan frenéticos como hace un mes, cuando Valencia, Levante y Valencia Basket ocupaban todo mi tiempo en "La Liga en Punto", no me olvido de los ingredientes que hicieron posible tantas horas de radio durante doce temporadas de manera ininterrumpida. Hoy quiero acordarme de los grandes olvidados, en muchas ocasiones, de ese maravilloso engranaje radiofónico que son las retransmisiones deportivas.
Desde 2004, cuando pisé por primera vez lo que era en aquel entonces Las Provincias Punto Radio, he tenido la fortuna de toparme con infinidadde profesionales de la mesa de mezclas. Gente a la que admiro profundamente por su rapidez a los mandos, oído crítico para los sonidos, agilidad mental para resolver los contratiempos y el "plus" que aportan desde el otro lado del cristal. Y de todos extraje conocimientos que, años después, todavía mantengo con orgullo en mi día a día.
No me olvidaré nunca de los tres primeros técnicos a los que conocí. Óscar Montesinos, al que podéis escuchar asiduamente en las cuñas publicitarias de Valencia Basket: un tipo extrovertido, ingenioso y sin pelos en la lengua. Tampoco del gran Vicente Zamora, que me enseñó muchos de los gajes del oficio y me permitió estar junto a él, mano a mano, presentando "Protagonistas Abierto a Mediodía" en agosto de 2005, en lo que suponía la primera experiencia de servidor delante de los micros de manera continuada. Por aquel entonces, yo tenía 18 años y ni puñetera idea de hacer radio. Ahora podéis escucharle, en toda España, en Cadena Dial. Un grande.
Y claro, me acuerdo de Amparo Galduf. Una persona con inquietudes más allá de la radio, de la locución, del control técnico. Sólo hay que ver su trayectoria de 2007 hasta el día de hoy. Con ella aprendí a locutar: practicamente fue la única persona que me echó una mano en aquellas primeras semanas para mejorar con el micro delante, y jamás podré agradecerle lo suficiente aquellas clases completamente gratuitas y desinteresadas.
Pasaron los años, y la nómina de técnicos se recicló. Seguía Silvia Benlloch, una voz inconfundible en el espectro radiofónico valenciano. Y Luis Martínez, el último en llegar y con la ilusión de un principiante pese a llevar muchos años en esto.
Pero la palma se la llevan dos auténticos fenómenos que he tenido el placer de conocer en estos siete años de experiencia laboral. El primero de ellos, Alberto Navarro, me enseñó la mayoría de conocimientos técnicos que puedo tener de una profesión tan específica. Un profesional como la copa de un pino que, además, llevaba por bandera una voluntad inquebrantable y unos principios éticos de los que tomé buena nota. Un crack.
Y así llegamos al gran Jose López. Un tipo igual de extraño que yo, lo cual es mucho decir. La complicidad que tengo con este señor es algo que sólo se entiende entre técnico y locutor, de igual a igual. Si él no pulsa el botón rojo, a mí no se me oye. Es tan simple, y a la vez tan complicado, como eso. Amplios conocimientos de cine y música, una capacidad de trabajo enorme, concentración a prueba de bombas... Las cualidades de un buen técnico son tan específicas, tan extrañas de combinar en una misma persona, que parece un puto milagro que haya ido a parar a la misma emisora en la que tengo la suerte de trabajar.
La analogía del sonido en la radio y la vida es más que evidente. Puedes pasar media vida preparándote para un evento, para un examen, una oposición, una relación amorosa... Y si, en el último instante, algún pequeño detalle falla, todo el trabajo se va al traste. Los técnicos de sonido, en nuestro mundo, son los guardianes de que esos pequeños detalles jamás te jueguen una mala pasada. Y en ese sentido, puedo decir que en mi casa hemos contado con los mejores.
ACTUALIZADO 15/11/2011 23:50. Y rebusqué en cajas antiguas. Y encontré un tesoro. Y valió la pena ir con prisas y agobios para poder juntar estos sonidos. Así hemos cerrado hoy el programa. Un placer hablar contigo, como siempre.
No tengo apenas recuerdos de aquellas últimas semanas de 2006.
Cuando alguien se va, el carrusel de emociones es tan salvaje que no te da tiempo a asimilar lo que está ocurriendo. 15 de noviembre. De ahí en adelante, no era raro sentir que el cuerpo flotaba. Que te veías a tí mismo, a tu familia, como los personajes de una serie de televisión, a vista de pájaro, desde las alturas. Por aquel entonces no sabía bien qué sería de mi, de mi hermano, de mi madre, de nadie. La pérdida de un ser querido tiene estas cosas.
Un lustro después, todo ha cambiado. Para mejor. Cinco años que pasan velozmente, casi sin darte cuenta. En los que, la fuerza obliga, acabas madurando más rápido de lo habitual. Lo que en esas últimas semanas de 2006 parecía irrreparable, ha acabado reparándose. Te sobrepones. Creces. Evolucionas.
Pero sin olvidar jamás quién te ayudó a llegar allí. Y en eso mi padre tuvo mucho que ver.
La frenética actividad laboral de las últimas semanas ha provocado que no pueda preparar algún detalle con el tiempo suficiente. Hoy martes, además, hay partido de baloncesto y por la tarde me será imposible acudir a la misa en su honor. Lo único que le puedo ofrecer, más allá de acordarme de él cada mañana, es esforzarme en cada momento porque el apodo que él ayudó a engrandecer con tantos años de trabajo en el restaurante siga suponiendo una fuente de buenos recuerdos para los míos.
Que "Polit", además de ser sinónimo de paellas, buen ambiente y camaradería en el mundo de la hostelería, pueda con el tiempo asociarse a términos como "honradez" o "buen rollo" en el micromundo de la prensa. Estamos en ello, papá. Estamos en ello.
PD. Rescato del baúl el homenaje de 2009, tal día como hoy. Escuchar su voz de nuevo, sesenta meses después de que nos dejase, es acojonante.
Se que me voy a arrepentir. Se que, implícitamente, uno adquiere un compromiso con los lectores (¿?) que se pasan por aquí de vez en cuando. Y que, muy probablemente, y al igual que ocurre con las entidades bancarias que se pasan por el forro dicho "compromiso", acabe decepcionando por mi falta de seriedad y regularidad dándole a la tecla.
Pero... ¡qué narices!
Reabrimos el local, año y medio después. Espero que te eches unas risas a mi costa y quizá, sólo quizá, te entretengas un rato.
Casi un mes sin escribir... elValencianista.com y el nuevo blog de la radio ocupan prácticamente todo el tiempo del que dispongo para teclear. No se si vale la pena, pero es la única explicación al porqué de mis actualizaciones tan esporádicas.
Dicho esto, hoy me he jodido bien. Me ha costado muchos años, y parece mentira que hasta hoy me haya salvado de algo así visto mi "historial". Fracturas de brazo, enguinces de clavícula, esguinces de los tres grados existentes en ambos tobillos y rodillas, problemas de menisco... Todo "gracias" al deporte, pero nunca una lesión muscular. Hasta hoy. Cansado de ver lesiones parecidas por la tele, en sesiones de entrenamiento y demás, enseguida el diagnóstico estaba claro. Músculo cargado. Arranque para perseguir a un rival."Pinchazo" en los isquios. Mano directa a la parte trasera de la pierna derecha. ¡Pupa!
Hasta ahora la sensación me la tenía que imaginar. Las contracturas, en palabras de futbolistas, eran "tirones", "tironcitos" o similares, muy molestos, que impiden seguir jugando pero no molestan demasiado en la vida cotidiana. El siguiente nivel son las microrroturas, algo más jodidas; y el último, las roturas de fibras. Dependiendo del tamaño en centímetros, del "RAAAAS!" que los futbolistas dicen escuchar, del agudo dolor que te impide moverte, el periodo de baja se puede adivinar con facilidad. Y sí, es tan jodido como lo pintaban en sitios como Paterna o Buñol.
Por desgracia, los mortales carecemos de los tratamientos profesionales que estos señores tienen a su disposición. La piscina, fisioterapia, masajes y resto de soluciones se reducen, en nuestro caso, a (mucho) hielo los primeros días, vigilar la dieta para no ponerte encima un par de kilos al no poder hacer ejercicio, antiinflamatorios para el dolor... y paciencia.
Al fastidiarme jugando a fútbol, curiosamente, he adquirido un mayor grado de empatía hacia aquellos que tienen la desgracia de padecer estas lesiones a menudo. La sensación de impotencia, ciertamente, es impresionante. Vicente Rodríguez, por poner un ejemplo, me seguirá pareciendo un borde que no disfruta de su privilegiada profesión... pero ahora entiendo, al menos, un 5% de su carácter malhumorado. Me compadezco más aún de tíos como el francés Delporte (Osasuna), que llevan años encadenando lesiones musculares una detrás de otra sin aparente solución.
Pero bueno, dicen que no hay mal que por bien no venga. Dentro de un mesecito o así, cuando el musculito de marras se haya reestablecido, podré volver a hacer el cabra en un terreno de juego... y quizá, sólo quizá, con el maldito título de Valencià Mitjà en el bolsillo. Sospecho que voy a tener MUCHO tiempo para estudiar...
Ahí van tres pildoritas en formato vídeo para que veáis que, pese a haberme cascado 11 retransmisiones en 14 días, todavía tengo fuerzas para hacer el chorra un rato... :p
1. Último trailer del remake de "Pesadilla en Elm Street". Aunque se trata de un sacrilegio sólo comparable a rehacer "Terminator 2" (todo llegará), la nueva versión tiene estéticamente buena pinta, y Jackie Earle Haley haciendo del tío Freddy da el pego. Supongo que me la bajaré y le echaré un vistazo en abril.
2. Qué hacer con una motosierra y mucho tiempo libre. Para los fanáticos de "Bioshock", ahí va uno de los vídeos más molones que he visto últimamente... ¡Quiero uno de estos para mi salita!
3. El último fenómeno que barre Internet: EPIC BEARD MAN. Para los fans de los héroes a lo Charles Bronson, un ejemplo de porqué los EE.UU. molan. Típica situación de adolescente irrespetuoso (un "cani" sería el equivalente en España) que le empieza a vacilar y a insultar a un señor mayor. Una situación que, por desgracia, se vive bastante en nuestro transporte público. La diferencia, no obstante, viene en la reacción: mientras que aquí lo habitual es agachar la cabeza e intentar evitar el lío, en EE.UU. el "señor mayor" se revela como un auténtico experto en el gancho de izquierda. Thomas Bruso es su nombre, y sus pintas (impagable la camiseta azul con el lema "I am a Motherfucker") le han convertido en un ídolo en la Red de Redes. Aquí una entrevista con el susodicho... y abajo, a partir del 1:30, la somanta de hostias.
Miércoles. Última hora de la noche. La radio susurra frases incoherentes a unos centímetros de mi oído. Me encuentro como si un camión me hubiese pasado por encima. Me duele la cabeza.
Y mañana espera un día duro. Normalmente, siempre hay cosquilleo antes de una retransmisión importante. Me ocurrió con la Copa del Rey de Vitoria la temporada pasada. Con la eliminatoria ante el Sevilla, pocos días antes. Con los "play-off" ante el Barça en junio. Con los partidos en Mestalla, hace un par de meses, ante Barcelona y Real Madrid. Creo que a cualquiera le resulta practicamente imposible abstraerse del todo en las grandes citas.
Pese a todo, no estoy demasiado contento con la papeleta de mañana. Si no lo sabíais, os lo digo yo: los horarios del fútbol y el básket los hace un mono borracho con demasiado tiempo libre. Es incomprensible que mañana vayan a coincidir, a las siete de la tarde, el Valencia y el Power. Los primeros juegan en Brujas; los segundos lo hacen en la Copa de Bilbao. Dos partidos de importancia alta, a la misma hora... y en el mismo Mirador.
Doy por sentado que mañana me van a llover las hostias. Los oyentes del basket, fieles siempre a LP Punto Radio, me "rajarán" por dar poco tiempo al Power. Los oyentes del fútbol, como es lógico, protestarán porque el basket interrumpe el partido del Valencia. Detrás de ellos, los narradores, comentaristas, técnicos... y la obligación moral, al menos para mí, de dar la misma importancia a los dos equipos. Porque para mí, realmente, la tienen. Luego, el directo y lo que ocurra en cada estadio dictaminará quién acaba teniendo más minutos en antena.
Hay días en que dirigir retransmisiones es un auténtico placer, una balsa de aceite en que todo va como la seda. Otros días, hay algún bache que otro, pero acabas el trayecto con una mueca de satisfacción. Dentro de unas horas, sin embargo, la función de equilibrismo radiofónico debe ser más que notable si no quiero herir sensibilidades y ganarme los improperios de algún oyente cabreado.
PD. Dicho esto y dado que ya he abierto el paraguas antes de que llueva, aprovecho para recomendaros las reflexiones de la cabeza más preclara (literal y figurativamente hablando) de la radio deportiva valenciana. El Calvo vuelve a la blogosfera... ¡a ver cuánto aguanta!
Dado que todo el berenjenal del Cabanyal me afecta de forma más a menos directa (es, junto a la Malvarrosa, el barrio donde me crié), la continua lucha entre vecinos, Ayuntamiento y terceros no ha hecho más que mandar lo que una vez fue una barriada próspera, literalmente, a tomar por saco. Algunas calles son lo más parecido a una zona de guerra que verán mis ojos: contenedores por el suelo, niños duchándose en la calle, coches "limpiados" en un santiamén y una desagradable sensación de decadencia que invade a cualquiera que se atreva a darse un paseo por allí.
Dicho esto, y con el deseo de que la ingeniosa pero poco original excusa del "patrimonio histórico" no impida una renovación que el barrio necesita desde hace años (Rita, admítelo, te viene fenomenal porque no había pasta para llevar adelante el PAI...), os dejo con las reflexiones de un cabanyalero de pro, indignado por la manifestación del otro día:
QUERIDOS AMIGOS: Ayer salí de casa para ver la manifestación de los "Salvem el Cabañal" (que comenzaba a escasos 50 metros de la puerta de mi casa) para auto-convencerme de que me equivocaba...
Pero no, por desgracia me encontré ni más ni menos que con lo que me esperaba: una nueva muestra de que "SALVEM EL CABANYAL" son cuatro okupas, manipulados por formaciones catalanistas (P.Ej.: Ca Revolta) y apoyados por unos cuántos más que en su indigna vida han venido por este barrio; ataviados con pañuelitos de palestinos (cosa que me hizo pensar si estaba en EL MEU POBLE o en LA FRANJA DE GAZA), cutres y desprovistos de las mínimas condiciones higiénicas (ésas que están tan de moda) en muchos de ellos , haciendo ruido y molestando al barrio...
Por cierto, que la presencia de gente de raza gitana brillaba por su ausencia, asímismo la del TIPIC CABANYALER (especímen absolutamente reconocible y al borde de la extinción, por desgracia). ¿ Será que a éstos no les afecta? ¿ O será que estos progres-catalanoides no permiten la presencia de estos colectivos porque "ensucian" su imagen ?
Eso sí, mi dignidad no me impidio llamarles "GENTOLA" a más de uno en su cara, aunque dudo que conozcan el significado de esta palabra. ESTA ES LA REALIDAD.
¿Mi visión? Rehabilitación integral, limpieza quirúrgica y renovación radical... pero eso es otra historia. El Marítimo no és ni está sólo para venir a comer la paella de los domingos ni para la época estival, y creo que la (histórica) mentalidad de los valencianos no se cambia abriendo una nueva avenida. Y repito: SALVEM EL CABANYAL dels “Salvem el Cabanyal”. Y no escribo en valenciano para que la gente que no es valenciana nos pueda entender. Un abrazo.
21:06 horas de hoy: "Paquito, vente para el bar, que quiero enseñarte un pequeño homenaje que hemos hecho para tu padre"...
Y al entrar al Restaurante Hermanos Barberá (Avda. Los Naranjos, 37), me encuentro con esto... Sin palabras. No ha sido un miércoles demasiado bueno, porque llevo ya unos días con cansancio acumulado y tal. Pero cosas como esta me quitan el cansancio y me dan bríos para, por lo menos, un par de meses más. Ojalá todos los "pequeños homenajes" fueran igual.
PD. En la foto, servidor acompañado de Tonetti Barberá, un fenómeno. En la pared, una foto que se hizo hace casi veinte años, con mi padre y Manolo Barberá en un partido amistoso entre peñistas del Valencia y del Levante. Una foto para la historia.
PD2.Recomiendo encarecidamente que, si alguna vez os pasáis por la zona de la Malvarrosa, camino a la playa o lo que sea... os paréis un ratito en este local. Buen rollo, una decoración espectacular (vinilo en las paredes con imágenes históricas del Valencia, de monumentos de nuestra ciudad, etc) y dos especialidades recomendadas: el pescado (fresco, fresco) y unas brochetas de carne capaces de "tumbar" al mejor comilón. Los Naranjos número 37, ¡apuntad!
Ahora mismo la sensación es mitad rabia, mitad indignación y un cuarto de acojone. Lunes. Hace un rato, más o menos las 20:45 de la tarde. Calle Ramón Llull, enfrente del Opencor. Paro con el coche en el carril bus, pongo los pilotos, bajo del coche, voy al cajero. Saco dinero. Giro la cabeza. Coche de policía. Está sacando la libreta. Corro junto a mi coche... y empieza el abuso.
"Estaba sacando dinero, he tardado un minuto", decía, mientras trataba de demostrarle que no era un estacionamiento, sino una parada inferior a dos minutos. Imposible. El 22.41x (última cifra oculta por recomendación de mi asesor legal) me ha dicho que no protestase, que diese gracias porque la multa es de 100 euros, "la mínima". La siguiente vez que he intentado abrir la boca, me ha preguntado si había bebido y me ha exigido los papeles del coche. Nervioso, he abierto la guantera y se los he entregado. Ni un vistazo, oye: ha hecho como que ojeaba el documento, y fuera. Ni siquiera me ha pedido que le mostrase el permiso de conducción...
Su compañero le esperaba en el coche, y mientras se iba ha recordado que tengo 15 días para recurrir y 30 para pagar. Lógicamente, si tengo que recurrir, ¿tendría que saber su número de agente? Así que me he acercado al coche de policía, a dos metros del mío, para preguntárselo. "Para el recurso, ¿me puede decir el número de agente, por favor?"
La mirada ha cambiado, de triunfo y condescendencia ha pasado a cabreo y chulería. Mientras ambos detenían el coche, ha abierto la puerta y ha salido para ponerse frente a mí. A menos de medio metro. "¿Qué quieres, que te meta 300 euros?"
"No, no, sólo el número de agente para..."
"¡No me vaciles! A ver, ves sacándome..." mientras acercaba la mano al cinturón, justo hacia la cartuchera con la pistola, "... tu DNI".
Me he quedado HELADO. Ni siquiera he prestado atención al "parece que quieres que te empapele" mientras, con la mano siempre en el cinturón, apuntaba con la otra los datos que su compañero, siempre a su lado en todo momento, le enseñaba.
Ya no he dicho nada más. Me he quedado callado mientras me devolvía la multa, con mis datos en ella, me devolvía el DNI y se marchaban en el coche.
Ahora mismo no se qué narices hacer. El cuerpo me pide cagarme en todo y mañana rajar hasta cansarme del susodicho a través de la radio... pero sigo todavía acojonado porque un policía local ha echado mano a la pistola para ponerme una multa que no era tal. Aunque no me haya sacado la pistola ni nada, aún los tengo por corbata. Es increíble.
22.41x... Desde luego no se me olvidará. Ya se ha encargado el aludido de que no se me olvide. En menudo país de mierda vivimos. Seguro que el 99% de los policías locales no son así... pero hoy me he encontrado con la manzana podrida. Desde luego, yo no se si he incurrido en algún delito... pero me vienen a la mente varios por la otra parte. Intimidación con arma de fuego. Abuso de autoridad. Amenazas. Joder, no lo sé... ¿A esto se dedican los polis en nuestro país?
Mañana cuando el acojone se me pase me pondré a redactar el recurso, inútil como siempre, pero que al menos me permitirá dormir algo más tranquilo. No demasiado, porque la sensación de desamparo e impotencia no me la quita nadie. Sin testigos, ni nada que se le parezca, sería mi versión contra la suya y la de su compañero. Corporativismo al poder. Hace muchos años, a un familiar le pegaron de hostias... y luego cayeron en que era menor. Enseguida llegó el carrusel de chequeos médicos, los atestados falsos, los testimonios falsos... Una vergüenza. Pero mi familiar se llevó varios guantazos porque sí. Porque les salió de los cojones. Visto así, hoy aún he tenido suerte y todo... Repito: menudo país de mierda.
Tras una MAGNÍFICA semana en todos los aspectos, los Miradores del fín de semana nos han dejado más alegrías en formato futbolero. Levante y Valencia ganaron, cada uno a su estilo, en partidos con trampa. El Power palmó con el DKV Tucker de Badalona (35 puntos y 44 de valoración, menudo crack), pero como ya estaba todo el pescao vendido, la derrota duele menos. Además, los tramposos de la 1006 (aka Unicaja) se han quedado compuestos y sin Copa. Como diría el gran Guasch: "Ooooh, me estoy mojando..."
Mención especial para la accidentada retransmisión de hoy domingo: es increíble que todo haya salido (más o menos) bien. Eso sí, en algunos lugares he sido vilipendiado con ganas... ¿Dónde quedó el célebre "gracejo andaluz", la sorna y esas cosas?
En lo físico, 2010 ha ayudado a recobrar energías perdidas y ahora las mancuernas pesan menos, la cinta no se hace eterna y la báscula se porta bien. Me he quitado de encima el equivalente, en gramos, a un par de Navidades con comilonas y fiestas de alto copete. El objetivo de llegar a las cifras de 2005 se acerca...
En lo personal, los Reyes ha cumplido, a secas (como Quique metiendo al VCF cuarto o Unai metiéndolo en la tercera plaza); y han sido días de celebraciones, efemérides, recuerdos y homenajes. Felicidades a los aludid@s, por descontado.
Y en la vertiente más freak, mientras aguardo una nueva oportunidad de ver Avatar en 3D (TODAS las puñeteras salas de Valencia están siempre AGOTADAS, o con entradas chungas, que viene a ser lo mismo), he descubierto con horror que el DVD de Terminator Salvation es todavía más lamentable de lo esperado. Extras poco currados, entrevistas con desgana, poca originalidad... Una castaña en toda regla. Seguro que dentro de X meses sacan una edición megadelahostia con todo tipo de añadidos... y seguro que volveré a picar. Panda de espabilados...