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lunes, 25 de febrero de 2013

Oscars 2013 (II y final): Hay que Argoderse


Los Oscars 2013 llegaron y se fueron casi sin darnos cuenta. Se ha hablado de la chispa (algo exagerada por los "mass media") de Seth McFarlane, correcto como presentador de la ceremonia pero cien veces menos afortunado que Tina Fey y Amy Poehler en los Globos de Oro. También de la caída de Jennifer Lawrence al subir a recoger su premio, instante fugaz aprovechado por Hugh Jackman para recordarnos al resto de hombres sobre la faz de la Tierra nuestra pertenencia a un escalón inferior. Saltó de su asiento como Lobezno para asistir a la damisela en apuros cual Jean Valjean. Y todo sin que se le moviese un pelo. Un referente.

sábado, 26 de enero de 2013

Oscars 2013 (I): Dos horas y media de música y tiros

Fantine lo pasa fatal, pero el Oscar se lo lleva de calle... | Foto: Les Miserables

Menudo mesecito... Dada la actual situación de mi querida radio, y a una serie de proyectos en marcha que me roban cualquier resquicio de tiempo para darle a la tecla, enero ha pasado a ser un mes fantasma por estos lares. ¿Vamos con un resumen heterogéneamente breve de este inicio de año?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Critweetca: Origen ("Inception", Christopher Nolan, 2010)

Origen: Ni siquiera Di Caprio es capaz de hundir esta película. Que deje el cine de una vez, ese sí que es un sueño para muchos...
Cosas de la vida, hasta hace poco sólo había podido disfrutar de esta peli en el cine en una ocasión. Me dejó rumiando, como viene siendo habitual en todo lo que dirige Christopher Nolan más allá de sus Bat-películas. Por obra y milagro del Blu-Ray (¡cúanto tiempo he vivido en la ignoracia, por Dios!) recientemente he podido echar un vistazo algo más analítico a la, hasta el momento, última obra del cineasta británico.

Y la verdad es que "Origen" soporta, e incluso agradece, un segundo visionado. Es imposible hacer una sinopsis resumida debido a la complejidad de la trama, pero más o menos vendría a ser lo siguiente: una banda de "ladrones en sueños" persiguen implantar una idea en la mente de un multimillonario empresario, mientras su líder se debate entre la realidad y un mundo onírico en el que todavía conserva a su esposa fallecida.

¿Lo bueno? Prácticamente todo. Para empezar, una banda sonora absolutamente imprescindible a cargo del maestro Hans Zimmer ("Gladiator"), que mezcla temas potentes con la guitarra de Johnny Marr (sí, el de The Smiths) con melodías pausadas, reposadas, propias del mundo onírico que predomina durante todo el metraje. Como regalito, iremos desglosando algunas de ellas durante este ratito de lectura, como por ejemplo, el tema principal...


Si bien es cierto que la acción es un componente importante de "Origen", la profundidad del argumento hace que secuencias más que bien resueltas (esa pelea en gravedad cero en el hotel, la persecución en la furgoneta, el asalto al fortín en la nieve...) pierdan parte del impacto al estar más pendientes de las percipecias de Cobb (Leonardo Di Caprio, "Titanic") y su equipo, sus desavenencias en ciertos momentos y la complejidad de la operación que llevan a cabo: un sueño, dentro de un sueño, dentro de un sueño... y así hasta el infinito.


Es una verdadera lástima que, con lo bien dibujadas que están las personalidades de algunos de los miembros del equipo, sea precisamente Cobb el elemento más flojo de este. Es el caso de la arquitecta Ariadne (Ellen Page, "X-Men: La Decisión Final") y su inocente mirada sobre toda la operación; Arthur (Joseph Gordon-Levitt, "(500) Días Juntos"), mejor amigo de Cobb cuyos recursos y aplomo sorprenden en todo momento; Eames (Tom Hardy, "RocknRolla" y próximamente Bane en "The Dark Knight Rises"), el encargado de la artillería pesada, la caracterización y el disfraz; e incluso el personaje de Saito (Ken Watanabe, "El último Samurai"), enemigo en primera instancia pero que quizá sea el jugador cuyas motivaciones son más evidentes en todo el relato.

A la postre, la principal tara de "Origen" reside en confiar en que la trágica historia de Cobb (Di Caprio) y su esposa Mal (Marion Cotillard, "La Vida en Rosa") tiene el "gravitas" y peso suficiente para centrar el interés de un espectador cuya boca lleva abierta desde los primeros minutos de metraje. La atención está distraída en el mecanismo de funcionamiento del mundo de sueños ideado por Christopher y Jonathan Nolan, por sus reglas y particularidades, dejando a un lado al que, al fín y al cabo, es el personaje central de la historia. Algo, por otra parte, muy habitual en la filmografía de Di Caprio: sus películas más aplaudidas son, precisamente, aquellas en las que el elenco de personajes secundarios refuerzan el impacto del personaje principal. "Titanic", "El Aviador" o "Shutter Island" me vienen a la mente.


Visualmente, "Origen" es un escándalo. Es una de las ventajas de tener bien asidas las riendas de la Bat-franquicia: Nolan cuenta con un presupuesto gigantesco por parte de Warner Bros para plasmar en pantalla las ideas más descabelladas e imposibles (esa ciudad que se pliega sobre sí misma, las paradojas en las escaleras, la explosión fragmentada de una calle entera mientras el soñador se despierta...) que a cualquier otro director se le negaría. Hay que cuidar al artífice del éxito del "reboot" del Caballero Oscuro, por lo que tanto "Origen" como "El Truco Final" pueden considerarse el caramelo que la Warner ofreció a Nolan a cambio de crear otro rompetaquillas a renglón seguido.

Se agradecen las películas innovadoras y que arriesguen en un panorama desolador en lo que al cine respecta. Y si a una idea original se la añade una factura técnica exquisita, una gran banda sonora, un reparto potente y un final ambiguo, te queda un ejemplo de lo que los espectadores debemos exigir a cambio de los diez euros de media (entre entrada y palomitas) que cuesta ir al cine en pleno 2011. Ni más, ni menos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Critweetca: El Truco Final ("The Prestige", Christopher Nolan, 2006)

El Truco Final: Lobezno es más "bon xic" que Batman, pero Batman es infinítamente más astuto que Lobezno. ¿Y Scarlett? Bien, gracias
La cercanía del 16 de diciembre, cuando algunos privilegiados podrán ver el prólogo de "The Dark Knight Rises" (me niego a escribir aquello de "La Leyenda Renace"...), me ha obligado a activar mi "modo Christopher Nolan" y a revisar algunas de las películas que el director británico completó entre aventura y aventura del Caballero Oscuro. Tras "Batman Begins", Nolan sorprendió a todos con una historia atípica, ambientada a principios de siglo XX y contraponiendo a dos actores conocidísimos por sus papeles de superhéroe en otras obras.

Porque "El Truco Final" (le pega más "El Prestigio", pero ya sabemos cómo se las gastan las distribuidoras en nuestro país) fundamenta gran parte de su metraje en la rivalidad existente entre los magos encarnados por Christian Bale ("American Psycho") y Hugh Jackman ("X-Men"). El primero (Borden), brillante en la ejecución pero poco hábil para vender su magia; el segundo (Angier), menos dotado para el arte pero un maestro de la puesta en escena. Ambos arrancan el filme siendo amigos, pero pronto la trama gira hacia el enfrentamiento tras un trágico acontecimiento en pleno escenario con la mujer de Angier (Piper Perabo, "El Bar Coyote") como protagonista.

Nolan centra su atención en la personalidad de ambos, a través de un enrevesado juego de "flashbacks" y saltos temporales que siempre ha acompañado al director inglés a lo largo de su filmografía. Por eso quizá le cueste al espectador menos avezado seguir con atención el hilo de la historia, contada la mayor parte del tiempo desde dos perspectivas que se complementan y a la vez anulan. El juego de dualidades (el hombre arisco contra el afable, el anárquico contra el tranquilo, el mujeriego contra el fiel...) acompaña a Bale y Jackman durante todo el metraje, con esporádicas intervenciones de Michael Cane ("Batman Begins"), Scarlett Johansson ("Iron Man 2") y David Bowie (caracterizado como Nikola Tesla) que salpimentan el conjunto.

Ambos cumplen en su papel. Se trata de personajes complejos, pero accesibles. Jackman está especialmente acertado en un rol más dramático de lo que nos tiene acostumbrados. En el otro extremo, quizá al esperar más por su parte, decepciona ligeramente Bale con su retrato de Borden, un genio que parece ir por delante de su competidor en todo momento y al que se le podría haber sacado mucho más jugo.

Técnicamente, la película es notable en todas sus facetas salvo quizá en la banda sonora, algo por debajo de lo habitual en los filmes de Nolan. Estéticamente la película presume de una limpieza e iluminación algo disonante respecto al momento histórico que refleja, aunque este tipo de licencias también son muy habituales en Nolan. La historia decae en interés en algunos tramos, aunque sus últimos diez minutos son una auténtica virguería, tanto por la complejidad de lo que vemos como por la enorme cantidad de dilemas morales y éticos que nos pone sobre la mesa. Unos dilemas que, en el caso de los dos protagonistas principales, parecen carecer de importancia. Y el final... Sólo diré que te deja rumiando un buen rato. Como debe ser.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Critweetca: Las Aventuras de Tintin: El Secreto del Unicornio (Steven Spielberg, 2011)

Tintin: La animación CGI se inventó para películas como esta. Espectacular y luminosa. ¿Fidelidad al cómic? Pregunte en la otra ventanilla.
No se sorprenderá nadie a estas alturas si rescato mi afición al cine en este estúpido espacio para hablar brevemente de las películas que el trabajo me deja tiempo para disfrutar. Pretendo combinarla, además, con las "critweetcas" que suelo espolvorear de vez en cuando en Twitter: una impresión fugaz en 140 carácteres de lo más destacable del film en cuestión.


En el caso de Tintín, y al contrario que muchos "enterados" que por obra y gracia de la Wikipedia parecen conocerse de cabo a rabo cualquier detalle del personaje creado por Hergé, no me duelen prendas en reconocer que nunca he sido un "fan letal" del mismo.

Sí, habré leído unos diez álbumes de la colección (me vienen a la mente "El Asunto Tornasol" o "Tintin en la Luna", por ejemplo; vi en su día la serie de dibujos animados por televisión (en España creo que se emitió a principios de los noventa) y personajes como el Capitán Haddock o Hernández y Fernández no me resultan desconocidos. Doy el perfil más básico: se que Tintín es periodista (más bien "reportero"), que en cada aventura va acompañado de Milú, que tiene la lupa siempre a mano y, si mi memoria no me falla, que no era habitual verle con un arma de fuego.


Con todo esto en cuenta, la película coge los tres o cuatro elementos más reconocibles de las novelas gráficas y los usa para contar, básicamente, una película de "Indiana Jones". Tal cual. Spielberg y Peter Jackson (productor de la cinta) han querido dar a conocer un personaje eminentemente europeo al público norteamericano, y ello implica dotarlo de los tópicos más habituales: ingenio cuasi sobrehumano, aptitudes físicas más propias de un practicante de "parkour" callejero, puntería con la pistola propia de medallista olímpico... Tintin pasa de ser un reportero apocado y curioso a todo un "action man". Es el signo de los tiempos.

Estéticamente, la película es una maravilla. En este aspecto cobra pleno sentido el uso de la captura de movimientos para recrear a los personajes y así poder enmarcarlos dentro de un mundo 100% digital. La cantidad de detalles es abrumadora, y pese a que la tecnología no logra reproducir al 100% la figura humana, la barrera cada vez está más cerca de cruzarse. Para muestra, dos botones: el comportamiento del perro Milú durante todo el metraje (muchas veces me he sorprendido prestando más atención a lo que hacía el can que al resto de la escena), y el personaje del capitán Haddock, al que Andy Serkis (voz y actor que daba vida a Gollum hace diez años en la saga de "El Señor de los Anillos") dota de una mímica, gestos y manierismos francamente divertidos.


Con todo, la hora y media de "Tintín" se pasa volando, de escenario en escenario mientras nuestro intrépido reportero trata de resolver un misterio que, siendo sinceros, tampoco tiene demasiada "chicha". El uso del 3D es uno de los mejores que he visto, comparable a ver "Avatar" por primera vez. Las escenas de acción son impresionantes (atención a la que se desarrolla a la salida de un palacio en el desierto marroquí), frenéticas, rodadas en algunos casos en un sólo movimiento de cámara (sin cortar el plano en ningún momento) que demuestra el grado de virtuosismo que pueden alcanzar directores como Spielberg y su ejército de animadores CGI cuando disponen de las herramientas adecuadas. Salvo las incongruencias con el espíritu del cómic original, un par de errores en el doblaje al castellano y un bajón en el ritmo de la película en el tercer acto, "Tintin" tiene todos los ingredientes para ser un rompetaquillas de fácil digestión y que agradará a niños y mayores de toda Europa. Tal y como ha sido concebida, no me extrañaría que en EE.UU. ocurriese lo propio.