
No son días especialmente agradables cuando cesan a un técnico. Puede que el que no trabaje en esto, o el que tenga algo personal en contra del entrenador en cuestión, piense que estos dias son emocionantes y altamente satisfactorios, al menos en lo que a información se refiere. Pero eso no es así. De momento, me resulta imposible alegrarme de que una persona pierda su puesto de trabajo. Claro está, a menos que se trate de Ronald Koeman, en cuyo caso no perdió el puesto de trabajo porque, directamente, no trabajaba.
Fotis siempre me ha caído bien. De hecho, debo confesar que gran parte de mi experiencia en estos dos años de trabajo "serio" en Las Provincias Punto Radio ha provenido del parqué de la Fonteta. En los partidos de casa, y también en los desplazamientos del año pasado en los que viajé con Villena, pude conocer un poco más cómo es el Katsikaris persona. Y no tengo ninguna, absolutamente ninguna duda, de que el griego ha hecho todo lo que ha podido.
Por el contrario, el hecho de que la katana de Llorente haya rebanado limpiamente los cuellos de Fotis y de Johnny Rogers (otro tío con el que el trato ha sido, en estos dos años, exquisito en todo momento) acaba de abrir definitivamente la veda. Porque en esto, como en casi todas las cosas de la vida, debe hacerse valer el refrán: "o follamos todos, o la puta al río". Y si Llorente ha sacado la navaja, debe seguir "afeitando" en su club. Especialmente sangrante es el caso de un par de jugadores que llevan dando una imagen lamentable, patética, impropia de alguien con un mínimo de dignidad, desde que comenzó la (pre)temporada. Si veis partidos de Pamesa, seguro que os vienen a la cabeza un par de nombres. Simplemente, por asociación. Por algo será.
Creo que cargarse a Fotis es una cagada por parte de Manolo. Otro hombre con el que nunca he tenido ningún problema, pero que creo que se ha precipitado. Viendo la imagen que abre este post, con Fotis sentado en la misma mesa en la que me siento cada fín de semana, en el mismo estudio de radio en el que me dejo mis buenas horas cada partido tratando de hacerlo lo mejor posible, no puedo más que sentir un poco de tristeza por su cese.
Ah, una última cosa. Como el resto de periodistas que tratan el baloncesto en los medios, me suelo meter en los foros. Nunca a escribir, sólo a leer. Y creedme, estas últimas semanas se han escrito auténticas barbaridades sobre compañeros de trabajo. Compañeros que, además, son amigos... pero que, sobre todo, son personas. Y me parece una burrada. Dudar de las motivaciones y profesionalidad de gente que se pasa veinticuatro horas al día respirando baloncesto por los cuatro costados... es de locos. Nosotros no nos hemos cepillado a Katsikaris, que yo sepa. Y aunque a vosotros os puede dar igual esta afirmación, creo que Fotis sabe quién le ha hecho la cama y quién ha ido siempre de frente. Y nosotros siempre hemos sido, y seremos, de los segundos.
