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sábado, 21 de febrero de 2009

Ojalá Big Leroy haga bien su trabajo


Las últimas semanas vienen con noticias que me hacen bullir la sangre. Me pasa con pocas cosas. Creo que en marcha hay una trama de corrupción y tal. Me la suda. En fútbol, Valencia y Levante tienen cada uno su ración de dificultades. Me da igual. Pero con dos casos concretos, a servidor se le tensan los músculos y le entran ganas de golpear algún objeto inanimado. Los casos de Marta del Castillo y Rihanna, tan separados entre sí, y a la vez con nexos en común.

Sobre el asesinato de la niña (porque lo era, legalmente, hasta cumplir los 18), prefiero no pronunciarme. Sólo digo una cosa: espero que Big Leroy haga bien su trabajo con sus asesinos (si no conoces la historia de Big Leroy, pincha aquí). Espero que en la carcel sevillana donde esos hijos de puta den con sus huesos, decenas de "Big Leroys" les hagan ver las estrellas y no les den descanso a sus almorranas. Que no se puedan sentar en AÑOS. Que cuando se les caiga el jabón en las duchas, prefieran lavarse sólo con agua.


En este caso, hablamos de presuntos asesinos. En el caso de Rihanna, la cosa está aún más diáfana: Chris Brown le dejó la cara hecha un mapa. Por desgracia, he tenido que vivir un par de veces casos de gente próxima a mí tener que pasar por un trance parecido. Maltratadores, chusma que atiza y veja a su pareja, a su "chica", sin el menor sentido de la culpa. Gente valiente por naturaleza, como se puede apreciar en la imagen.

Y estas cosas me vuelven loco. Cosas de la educación que cada cuál recibe, supongo. Recuerdo cuando era pequeño ir de la mano de mi padre en dirección al cine. Mi hermano pequeño andaba agarrado de la otra. Papá caminaba con nosotros hacia el centro comercial El Saler, cuando ya era noche cerrada. Mientras mi mente infantil pensaba en cosas de críos, vimos a una pareja discutir acaloradamente. Mi padre, en lugar de apretar el paso, lo fue ralentizando. A los pocos segundos, el hombre, el macho, el valiente, le cruzó la cara a su pareja de una tremenda bofetada, mandándola al suelo. Hubo un momento de silencio, con todo a mi alrededor en pausa. Mi padre nos dejó de pie junto a unos arbustos, al lado de las escaleras y a unos quince metros del sujeto. "Ahora vuelvo", dijo.

Efectivamente, enseguida regresó. Pero no sin antes recriminarle al hombre su acto. Recuerdo la frase de papá: "¿Tú de qué vas? ¿Quieres que llame a la policía?" Fue diez segundos antes de que el hombre se encarase con mi padre, y amenazase con "rajarlo" con un "pincho". Fue once segundos antes de que mi padre le diese una hostia al interfecto que lo mandó a tres metros, por encima de un pequeño seto y completamente KO. Papá se acercó, nos agarró a cada uno de una mano y entramos al centro comercial. La peli estuvo chula. Nadie dijo nada, porque éramos muy pequeños... y porque no había nada que decir. Ni que objetar.

Por supuesto, no quiero decir que esta actitud típica del Will Munny de "Sin Perdón" sea la correcta. Pero, en ocasiones, el ojo-por-ojo es la única medicina para gentuza como esta. Eso, y la cárcel. Prisión en la que deberían acabar los asesinos de Marta. Prisión en la que debería ir a parar Chris Brown. Y centro penitenciaro en el que debería haber un Big Leroy capaz de darle de su propia medicina a estos desgraciados... siempre por vía rectal, por supuesto.

martes, 4 de noviembre de 2008

Fotis "per l'aire"


No son días especialmente agradables cuando cesan a un técnico. Puede que el que no trabaje en esto, o el que tenga algo personal en contra del entrenador en cuestión, piense que estos dias son emocionantes y altamente satisfactorios, al menos en lo que a información se refiere. Pero eso no es así. De momento, me resulta imposible alegrarme de que una persona pierda su puesto de trabajo. Claro está, a menos que se trate de Ronald Koeman, en cuyo caso no perdió el puesto de trabajo porque, directamente, no trabajaba.

Fotis siempre me ha caído bien. De hecho, debo confesar que gran parte de mi experiencia en estos dos años de trabajo "serio" en Las Provincias Punto Radio ha provenido del parqué de la Fonteta. En los partidos de casa, y también en los desplazamientos del año pasado en los que viajé con Villena, pude conocer un poco más cómo es el Katsikaris persona. Y no tengo ninguna, absolutamente ninguna duda, de que el griego ha hecho todo lo que ha podido.

Por el contrario, el hecho de que la katana de Llorente haya rebanado limpiamente los cuellos de Fotis y de Johnny Rogers (otro tío con el que el trato ha sido, en estos dos años, exquisito en todo momento) acaba de abrir definitivamente la veda. Porque en esto, como en casi todas las cosas de la vida, debe hacerse valer el refrán: "o follamos todos, o la puta al río". Y si Llorente ha sacado la navaja, debe seguir "afeitando" en su club. Especialmente sangrante es el caso de un par de jugadores que llevan dando una imagen lamentable, patética, impropia de alguien con un mínimo de dignidad, desde que comenzó la (pre)temporada. Si veis partidos de Pamesa, seguro que os vienen a la cabeza un par de nombres. Simplemente, por asociación. Por algo será.

Creo que cargarse a Fotis es una cagada por parte de Manolo. Otro hombre con el que nunca he tenido ningún problema, pero que creo que se ha precipitado. Viendo la imagen que abre este post, con Fotis sentado en la misma mesa en la que me siento cada fín de semana, en el mismo estudio de radio en el que me dejo mis buenas horas cada partido tratando de hacerlo lo mejor posible, no puedo más que sentir un poco de tristeza por su cese.

Ah, una última cosa. Como el resto de periodistas que tratan el baloncesto en los medios, me suelo meter en los foros. Nunca a escribir, sólo a leer. Y creedme, estas últimas semanas se han escrito auténticas barbaridades sobre compañeros de trabajo. Compañeros que, además, son amigos... pero que, sobre todo, son personas. Y me parece una burrada. Dudar de las motivaciones y profesionalidad de gente que se pasa veinticuatro horas al día respirando baloncesto por los cuatro costados... es de locos. Nosotros no nos hemos cepillado a Katsikaris, que yo sepa. Y aunque a vosotros os puede dar igual esta afirmación, creo que Fotis sabe quién le ha hecho la cama y quién ha ido siempre de frente. Y nosotros siempre hemos sido, y seremos, de los segundos.

sábado, 4 de octubre de 2008

"Levanten armas... apunten... ¡FUEGO!"


Huelga decir que escribo esto como contrapeso al corrosivo, tajante y algo "borde" comentario que mi compañero Juan Carlos Villena ha colgado esta misma tarde en el Blog de El Mirador del Deporte. Y no lo hago para contradecirle, ni mucho menos. De hecho, Ville dice verdades como puños. Más bien intento mitigar su falta de "tacto" a la hora de decir ciertas cosas.

Quizá sea por mi corta experiencia en este mundillo, pero hasta ahora nunca había sentido el placer de ser "fusilado" de forma tan directa.

No me malinterpretéis. En los medios de comunicación es muy habitual, más de lo que parece, que una información que crees tener sólo tu ya esté al alcance de muchas otras personas. Pero en ocasiones, se consigue. "Primicia", lo llaman algunos. "¡Exclusiva mundial!", exclaman los más pomposos. Ni lo uno ni lo otro. El pasado miércoles, a la hora de sentarme frente el micro en mis diez minutitos diarios de "Area Valencia Deportes", no tenía intención de que el mundo se detuviese. Sólo de informar a la gente, de hacerlo entretenido y de que Mateu no me abronque (creedme, es más complicado de lo que parece).

En serio, no sé si el diario Marca lo habrá hecho con conocimiento de causa, o de verdad creían que su "CONFIDENCIAL MARCA" acerca del lío de la reunión de hoy (del que informamos puntualmente a las 19:20 del miércoles, como recogieron en el foro de Pamesa) era una exclusiva. Lo cierto es que no he conseguido encontrar el artículo "on-line", así que sólamente puede verse en el periódico de hoy 3 de octubre de 2008. Pero es curioso, porque en Las Provincias, en el Correo, en... Demonios, hasta yo mismo opiné del tema hace un par de días.

Pero en el fondo... es gratificante. Si para mí ya es una victoria hacer un micro-espacio sin apenas tiempo para dar noticias, y me limito a hacerlo lo más ameno y correcto posible, imaginaos cuando además un diario de tirada nacional se hace eco 48 horas después de la información que da un compañero tuyo. Eso es bueno, me dice Mateu, "porque significa que estás haciendo bien tu trabajo".

A renglón seguido me pregunta, "¿Has llamado ya a Madrid?" Otra bronca. Y vuelta a empezar...