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martes, 26 de agosto de 2008

"Pollo a la asturiana" (The Movie)


La que se ha armado en apenas 72 horas. Cuando parecía que las cosas se habían calmado en el Valencia, con Silva atado y con Villa a un paso de estarlo, a sólo 90 minutos de ganar el primer título de la temporada... ¡PLAS! Colleja al canto. Primero el ridículo del Bernabeu, y ahora... Vuelve la locura. Esta vez la película es todo un clásico del verano: "El Guaje en el país de los merengues". Nada nuevo bajo el sol de agosto, aunque esta vez parece que la versión es el "Director's Cut", con un nuevo final en el que el protagonista acaba pasándose al enemigo.

El último en montar el lío ha sido el pobre Santi Cazorla. El asturiano, iluso él, hablaba distendidamente con Iker Casillas por teléfono esta tarde, conversación "cazada" por las cámaras de Canal Nou (un diez para vosotros, chicos... eso sí, mañana en el Villarreal os van a meter un "paquete" de narices). En dos pinceladas, Cazorla afirma que se va al Madrid, y que es posible que Villa le acompañe en su marcha a la capital de España. Todo eso un par de horas después de que Fernando Gómez afirmara que no existe ninguna oferta del Madrid, aunque "sería interesante" valorarla en el supuesto caso de superara los 50 millones de euros.

La información que manejamos apunta a que mañana será el día clave. Como si del mismísimo Emperador de "Star Wars" se tratase, mañana Tamargo viene a Valencia. Y como diría mi compañero Villena, viene "torete". Muy cabreado. El representante del Guaje se siente engañado por Soriano y Fernando, quienes le juraron y perjuraron la semana pasada que no había ninguna oferta por Villa. Claro, entramos de este modo en un juego de matices: ¿hasta que punto es vinculante una conversación de dos frases en el palco del Bernabéu el pasado domingo? A las oficinas del club no ha llegado ningún fax con una oferta formal... pero negar que existe interés por parte del Madrid sería mentir como un bellaco.

Pase lo que pase, mañana sabremos la respuesta a tantas incógnitas. Si la oferta es tan mareante como lo que se viene diciendo (más de 50 "kilos", o bien 45 millones más Rubén de la Red), sintíendolo profundamente, habrá que empaquetar al asturiano y mandarlo para Madrid. No estamos para tirar cohetes a nivel económico, y jamás encontrarás a un Real Madrid tan desesperado por fichar a alguien, tras los chascos de Kaká, Cesc y Cristiano Ronaldo hace apenas dos semanas. Calderón quiere un golpe de efecto para paliar la salida de Robinho, y tiene la cartera repleta de euros. El Valencia no debe entrar en una guerra absurda para intentar retener al Guaje, ni hacer una locura intentando acercarse a los casi cinco millones de euros netos por temporada que cobraría en el equipo entrenado por Schuster.

Ha llegado el momento de tomar una decisión que, sinceramente, todos sabíamos que algún día llegaría. El jugador nunca saldrá públicamente a decir que quiere irse al Madrid, aunque lo desee con todas sus fuerzas: eso sería convertirse en el nuevo Mijatovic, y el Guaje no quiere ser recordado de esta forma por la que ha sido su afición en los últimos tres años. Mañana Fernando y Soriano van a tener que lidiar al toro más peligroso e impredecible que hayan conocido desde que están en sus cargos. De ganadería asturiana, solo un "capotazo" con maestría podría pararle los pies a Jose Luis Tamargo en su embestida. Si esto no funciona, no quedará más remedio que resignarse, contar con esmero los billetes procedentes de Madrid e invertirlos bien. Repito, invertirlos bien. Una última vez, por si alguien no se ha enterado tras lo de Zigic, Banega y Fernandes: INVERTIRLOS BIEN.

PD. Y ojo, que Villa se iría a un sitio donde ni de lejos tiene la titularidad asegurada. ¿Verdad que no, Sr. González Blanco?

sábado, 28 de junio de 2008

Que nadie me despierte, por favor


Lo teníamos todo preparado. La cervecita, en la mano. La "Roja", enfundada. Y la ilusión, desbordante. El escenario había cambiado: el "trío calavera" de LP Punto Radio (hubo rotación de banquillo, faltó Mateu, acudió Molins) dejó la histórica Plaza de la Afición en la Avenida de Suecia para acudir al "sarao" montado en el Parque del Oeste. Allí, el ambiente crecía a medida que caían los minutos y se acercaba la hora del partido.

He de confesarlo: la primera mitad me dejó más bien frío. Un cosquilleo me decía que algo no iba bien, que ya teníamos que tener el partido más que controlado. En cambio, tuvo que ser Casillas el que hiciera la parada de la Eurocopa para mantenernos dentro del partido. Y para colmo, el "Guaje" se rompió al sacar una falta más perfilada para Marcos Senna. Le pudo el ansia. "Isquiotibial derecho", pensé mientras veía la repetición del golpeo: es ese sonido tan característico de las microrroturas, ese "¡riiiis!", ese pinchazo que molesta cada vez más conforme se enfría la zona lesionada. Villa estaba KO, no sólo para el resto del choque, sino para la hipotética final. Y el de Tuilla lo sabía: sus lágrimas no eran de cocodrilo.

Y llegó la hora de Cesc. Los últimos minutos de la primera mitad le sirvieron para calentarse, para cogerle el tranquillo al partido. Al comenzar la segunda, los rusos se vieron desbordados como en Afganistán, como en Chechenia: los pequeños y juguetones rebeldes españoles les entraban por todas partes, percutían en su sistema defensivo, desarbolaban los planteamientos de un Hiddink que usó su banquillo como refugio ante el diluvio que caía sobre Viena... y ante el vandaval de juego ibérico que se estaba llevando por delante a sus chicos.

Cesc, tras sembrar dudas sobre su papel en la Selección, por fín se quitó la pesada losa de portar el "10" en la espalda. Como un Oliver Aton nacido en Arenys del Mar, sacó a relucir a "Fabregas", su "alter ego" que tanto nos ha deslumbrado en el Arsenal, en el momento clave: pases imposibles, paredes, asistencias... Un repertorio variado, un buffet libre de toque y desmarque que resultó vital para que, uno detrás de otro, los goles españoles campearan en el marcador del Ernst Happel vienés.

Hay más. A Iniesta le he "rajado" durante los anteriores cuatro partidos, y sigo pensando que con todo merecimiento. El de Fuenteabilla no estaba bien, y punto. Pero ayer... fue el mejor. Y punto. Igual que Sergio Ramos: sigue sin defender un pimiento, pero mientras consiga que el lateral zurdo rival esté demasiado preocupado defendiendo, no hay nada que temer. Jugando así, el madridista se cenará un Lahm con patatas el próximo domingo. Casillas, a lo suyo: una intervención, un paradón, portería a cero. Marchena y Puyol, callando bocas a una velocidad de escándalo. Silva en plan "megacrack". Y Güiza, que sigue con su embrujo particular: toca una, y "pa dentro".

Pero que a nadie se le olvide. La clave, EL CRACK, el número uno, el pilar de la selección española... no nació en España. Marcos Senna, señores. Como decía alguien el otro día: "el negro es una caña". De verdad, es IMPRESIONANTE la Eurocopa que está haciendo el mediocentro del Villarreal. Soberbio en el corte, contundente en la anticipación, juega y hace jugar, hace cambios de orientación de treinta metros, corre, ayuda, hace coberturas... En una jugada en la que Sergio Ramos había subido al ataque (lo normal, vamos), Senna se metió entre pecho y espalda un sprint de 70 metros para cubrir el hueco dejado por su compañero, lanzarse a tierra, robar el balón al extremo ruso, y tocarla en cortito para sacar la bola jugada. Lo dicho: estelar. Si ganamos la Eurocopa, me compraré la camiseta oficial. Y en la espalda, "Marcos Senna" y el número 19. Jamás un pivote defensivo fue tan decisivo para el desarrollo de un equipo.

Y el domingo... Alemania (*música de la "Marcha Imperial" de Star Wars suena de fondo*). Jugando mal, aburriendo a las ovejas, sufriendo contra unos turcos que casi juegan con su tercer portero de delantero, ganando en el minuto 90... pero serán nuestros rivales en la gran final del día 29. Tengo clarísimo que Aragonés se impondrá a Löw en el duelo de los banquillos. Pero lo que ocurra dentro del césped será otra historia. En los cinco partidos que llevamos, todos han dado un paso al frente en el momento adecuado: Villa ante Rusia, de nuevo el "Guaje" contra Suecia, los suplentes ante Grecia, Casillas y la defensa contra Italia, y Fábregas e Iniesta ayer. El domingo le ha llegado el momento a Torres, con Villa fuera de combate, de demostrarnos a mí y a muchos españoles que no se esconde en las grandes citas. Que es capaz de ser tan decisivo en el Prater de Viena, ante 8.000 españoles enfervorecidos, como en Anfield con el apoyo de "The Kopp". También los galones de los Xavi, Senna, Puyol, Marchena, Iker... deben de darle la confianza y libertad necesarias a los jóvenes centrocampistas españoles para que hagan lo que mejor saben: jugar al fútbol. Alegrarnos la vida. Poner a todo un país en pie. Y traerse para casa la Eurocopa.

miércoles, 25 de junio de 2008

Oh, oh...


"España ya tiene rival para la final". Titular en Hora 25. Cadena SER. 23:06 de la noche.

"El próximo domingo, España se enfrentará a Alemania en la gran final de la Eurocopa". Paco González en Carrusel Deportivo. Cadena SER. 22:48 de la noche.

"Alemania nos espera en la gran final". Marca.com. 23:00 de la noche.

"Ahora sí que la estamos cagando...". Paco García en su casa. LP Punto Radio. 23:15 de la noche (*pensamiento*).

¿Por qué narices somos tan prepotentes los españoles? De verdad, no me entra en la cabeza. Mañana nos jugamos el pase a la final, la gloria, la VIDA, en ese partido ante los rusos. Y el triunfalismo ha ganado la batalla a la cautela casi sin despeinarse: hoy he escuchado el Carrusel, El Mirador de la Eurocopa, Radioestadio... y todos los narradores, comentaristas y analistas empleaban el mismo tono de suficiencia y autocomplacencia. Parece que, de pronto, se les ha olvidado que los españoles somos especialistas en cagarla cuando más favorable se nos pone el asunto. Una suerte de Atlético de Madrid, pero a nivel nacional. A lo bestia.

De entrada, porque mañana la selección española no va a tener enfrente al mismo equipo al que goleó en su debut hace dos semanas. Arshavin le ha cambiado la cara a este equipo, que se rehizo de semejante varapalo con meritorias actuaciones ante griegos y suecos. Y después se "cargó" a Holanda, que no es moco de pavo. Subestimar a nuestro rival a estas alturas, después de lo mal que lo pasamos para eliminar a Italia y tras el monumental "chasco" de Corea en 2002 ("a estos coreanos del sur les meteremos siete", dijo algún iluminado), parece lo menos recomendable. Y sin embargo, es lo que estamos haciendo.

Eso sí, de ganar mañana, lo tengo clarísimo: ganamos la Eurocopa. GANAMOS LA EUROCOPA, señores. El partido de Alemania hoy ha sido lamentable, fundamentando su pase a la gran final en su habitual "potra", "culo", "chorra" o como se diga (en alemán, "glück", "arsch", "würst") para meter tres chicharros de cuatro disparos. El último de ellos obra de Lähm, que ha hecho un partido infame y ha acabado siendo el héroe teutón... en el minuto 89. Como siempre. Los turcos, voluntariosos, encorajinados por ese pedazo de técnico llamado Fatih Terim. Han empatado a dos en el 85, en lo que parecía que sería la enésima hazaña turca en el torneo. Una lástima: en la concentración musulmana no les inculcaron que los únicos con más suerte que los turcos... son los alemanes.

A dos pasos de la gloria


Primero toca hablar de la resaca del lunes, tras empacharnos de spaguettis y lambrusco la noche anterior. Los italianos conocieron, al fín, la cara menos bonita de las eliminatorias: tras lo que parecían SIGLOS de eliminar a los cándidos españolitos sin merecerlo, en el último minuto y de rebote, la magnífica actuación de Casillas y el penalti decisivo de Cesc ha logrado lo impensable. Que, por una vez, todos los medios se pusieran de acuerdo y dedicaran sus portadas a lo mismo. ¡España estaba en semifinales!

No obstante, no han tardado en salir los ventajistas. Los que quieren que Aragonés siga en el cargo, escondidos hasta hace pocas fechas en sus "bunkers" e incluso "rajando" contra la supuesta senilidad del "Sabio de Hortaleza". O los que han estado dos años, más de 650 días, dando por el saco con Raúl, el "7 de España", "el que tira del carro"... ¿Donde están ahora los talibanes "raulistas"? Han corrido a su refugio nuclear, a esperar la ocasión propicia, a desear con todas sus fuerzas que España pierda mañana para salir de nuevo de su madriguera y decir lo de siempre. "¿Véis? Ya os lo dije. Con Raúl, hubiéramos ganado la Eurocopa". Patético.

A la gente de bien, como el que esto escribe y la mayoría de lectores, ver estas cosas nos revuelve las tripas. Me reservo mi opinión sobre el Sr. González Blanco, porque es decididamente contraria a la presencia del madrileño en el combinado nacional. Es lo que a todos nos llega, en algún momento u otro: tu tren ya pasó, deja sitio a las nuevas generaciones. Todos los jugadores de España coinciden en que este año el grupo humano, la amistad, las afinidades y el "buen rollo" superan con creces lo visto en muchísimos lustros. Y no estoy siendo malicioso: lo dicen ellos, no yo.

Y mañana, toca emborracharse de vodka. Rusia ha llegado a semifinales con la máxima revelación del torneo en sus filas (Arshavin), un mago de los banquillos (Guus Hiddink, quien curiosamente ha fracasado en todos los clubes en los que ha estado... Cosas de las selecciones nacionales, y tal...), un par de buenos peloteros y una defensa de auténtica verbena, el verdadero punto débil que Villa y Torres deben aprovechar para llevarnos a la final del europeo.

Para acabar, mantengo mi postura triunfalista: es el mayor logro de un combinado nacional desde que nací. Por lo tanto, acepto pero no comparto los palos de aquellos agoreros que se agarran a tópicos como los de "no hemos ganado nada" o "Rusia nos hará tabaco, o sino lo hará Alemania en la final". España ha conseguido enganchar de nuevo a la afición, sobre todo a su vertiente más juvenil. Y sólamente eso ya debería ser un motivo de alegría para todos. Claro, que si llegamos el domingo a la final y la ganamos... Como dice el dicho: "se va a cagar la perra".

PD. Genial el comentario de Little... Jojojo, en construcción...

lunes, 23 de junio de 2008

El momento futbolístico más alegre de mi vida


Lo haré cortito, y mañana amplío. En el año 84, yo era todavía un proyecto de ser humano ya que mis padres estaban recién casados. Hoy, con 21 años, puede que no viviera el gol de Maceda, la "cantada" de Arconada; o que tampoco recuerde con claridad lo sucedido en el campeonato de Italia 90. Pero recuerdo el Mundial estadounidense de 1994: fue la primera gran competición futbolística que, con 7 añitos, vi por televisión junto a mi padre. Y recuerdo el codazo a Luis Enrique como si fuera ayer.

Hace dos horas, la explosión de alegría de toda la gente congregada en la Plaza de L'Afició... Las lágrimas asomando al rostro de Mateu, la locura de la gente, Villena quitándose la camiseta y ondeándola al viento. Y yo apretando ambos puños con la rabia de una generación surgida en los ochenta y que hasta ahora sólo conocía la amargura y sinsabores de caer siempre, SIEMPRE, en cuartos de final. Esta noche España entera ha salido a la calle a celebrarlo, señal inequívoca de que por fín nos hemos quitado una losa de encima con demasiada historia, con el peso de 88 años sin ganar a los malditos italianos en competición oficial. Junto al ascenso del Levante a Primera en Jeréz, en el año 2004, lo de hoy quizá se trate del mayor "subidón" de toda mi vida como aficionado al deporte rey. Ahora... ¡a por los rusos!

sábado, 21 de junio de 2008

"Vendetta" mediática



Ha empezado. Ya está aquí. La Bienal de Venta de Humo Futbolístico ha llegado a nuestros kioskos de la única forma que sabe: arrasando. Hace apenas dos semanas, las dudas presentadas por los distintos medios de comunicación eran enormes. "España no tiene equpo", "Luis debería haber llevado a Raúl", "el grupo tiene poca experiencia en las grandes citas"... Comentarios que entroncan con el tradicional derrotismo patrio que sobreviene justo antes de debutar en una gran cita internacional. Todos conocemos lo que suele ocurrir siempre en estos casos: pesimismo exacerbado, victoria segura.

Quince días después, el clima mediático ha dado un giro de ciento ochenta grados y se asemeja peligrosamente al que vivimos hace dos veranos. Por aquel entonces llegábamos a octavos con el objetivo, según Marca, de "jubilar a Zidane". La euforia estaba descontrolada, íbamos a ganarlo todo... Como siempre, Zidane, Ribery, Makelele y el resto de franceses nos devolvieron a nuestra realidad, dura y dolorosa como el hielo, todo lo contrario al vaporoso humo que nos habían querido vender.

En 2008 la imagen que vende es la de Luis Enrique con el tabique partido, sangrando profusamente por la nariz mientras lágrimas de rabia e impotencia brotaban de sus ojos. Manda narices (nunca mejor dicho) que la campaña mediática pro-española se haya centrado en esta ocasión en rememorar nuestro pasado más doloroso, aquel Mundial de 1994 en el que jugamos como nunca y perdimos como siempre. Estos días nos viene a la mente el nombre de Tassotti, el del asturiano Luis Enrique, el de Clemente, y esa camada de jugadores que era firme candidata (y esto lo digo yo) a triunfar en Estados Unidos. No obstante, aquella tarde en Boston se juntó todo lo que podía salir mal: el árbitro, Roberto Baggio, Salinas con el modo "tronquito" a mil por hora y un codo perdido en el área italiana que fue a parar en el rostro de Luis Enrique.

Catorce años después, los malditos italianos se vuelven a cruzar en nuestro camino. No tienen a Totti, ni a Pirlo, ni podrán tampoco contar con Gattuso (por cierto, grandiosa y muy caballerosa la respuesta del "perro de presa" transalpino a las declaraciones de Aragonés)... pero con Italia el cuento, aunque cambie en desarrollo, tiene siempre el mismo final: ellos pasan de ronda, y nosotros nos volvemos a casita con cara de tontos. En menos de veinticuatro horas, espero que esta vez el cuento esté escrito en español y acabe con un "happy ending". Sólo voy a decir una cosa: tengo miedo.

PD. Menudo partidazo el Holanda-Rusia de hoy. Los holandeses no han merecido ganar en ningún momento, y da mucho que pensar el hecho de que España aplastase a los rusos en primera fase sin piedad... y estos ya hayan alcanzado las semifinales. El embrujo de Hiddink, supongo... y que Arshavin estaba sobre el césped. Estoy absolutamente boquiabierto ante la calidad, inteligencia y "pillería" de esta suerte de Romario que vino del frío, y tras lo visto esta noche no tengo tan claro que, de ganar a Italia, nuestra selección sea capaz de derrotar a la Madre Rusia en semis.

jueves, 19 de junio de 2008

La España "B" también sabe ganar


Antes de empezar, toca mandarle un recadito a los "amigos" holandeses: SOIS TONTOS. En primer lugar, por fastidiar a nuestra selección: si no hubiérais forzado la máquina y Rumanía hubiese puntuado, ahora España no tendría que enfrentarse en cuartos ante esa pesadilla patria llamada Italia. Y en segundo, porque lo único que habéis hecho es poneros un escollo en vuestro camino hacia el título: si gana Italia, tranquilos que los transalpinos no os devolverán el "favor" al enfrentarse a vosotros en semifinales; y si pasa España, la moral con la que la "Roja" afrontará el partido os lo hará pasar mal. Muy mal.

Ya metidos a analizar el partido ante los griegos (2-1), hoy las sensaciones han sido encontradas. Por un lado, hay varios detalles positivos a resaltar, la mayoría relacionados con el rendimiento de unos jugadores que se saben suplentes pero que hoy pretendían reivindicarse. En el apartado negativo, me da miedo sólo pensar en qué pasará si ante los italianos "cantamos" como hoy en las acciones a balón parado.

Hay varios jugadores que hoy han dado la de cal. Xabi Alonso, sin ir más lejos, ha completado uno de sus mejores partidos con España. Lastrado por el estigma de ser el "tocón" que prensa y afición demandó a Aragonés, relegando a Albelda al banquillo ante Francia en el pasado Mundial (todos sabemos lo que ocurrió después...), la irrupción de Senna como "stopper" y el peso específico de los Xavi e Iniesta le han cerrado las puertas de la titularidad al vasco. Hoy ha jugado como viene haciendo en el Liverpool, trabajando a destajo, dando una buena salida al balón y probando bastante el tiro desde media distancia. Sin duda, el mejor de esta selección "bis" ante Grecia.

También Dani Güiza ha sabido sacarle jugo a su actuación. El delantero andaluz se ha desmarcado bien en ataque, ha dado la asistencia a De la Red y ha marcado el gol que suponía la remontada: de hecho, se le ha visto llorar tras el gol porque el peso que se ha quitado de encima ha sido enorme... El propio De la Red ha cuajado una actuación destacable (el "cebollazo" con el que empataba el partido ha sido de escándalo), Albiol sigue acumulando experiencia en defensa (es posible que en próximos partidos forme como titular junto a Puyol), y Cazorla sigue demostrando su polivalencia como "jugador número trece".

Y así llegamos al gol de los griegos. Queda en mera anécdota tras la remontada, pero un regalito de este tipo ante un rival tan inferior no es admisible. No puede ser que Charisteas pille desprevenidos a los zagueros españoles y remate tan fácilmente. ¿Qué pasará cuando frente a nosotros estén Luca Toni, Panucci, Materazzi...? Llegados a este punto en la competición, que España pueda superar la puñetera barrera psicológica de cuartos de final depende de detalles como estos. Somos el mejor equipo de la competición junto a holandeses y croatas, pero preferiría caer en un pozo de serpientes venenosas cual Indiana Jones que tener que jugarme las habichuelas con una Italia que presente dudas en su juego. Vosotros lo llamaréis miedo, yo lo llamo... la misma historia de siempre.

domingo, 15 de junio de 2008

El "síndrome del segundo partido" casi nos da un susto


Se ha convertido en toda una tradición en los últimos años en nuestro país. La cobertura que la prensa ofrece acerca de la andadura del combinado nacional centra su objetivo en un solo punto: el debut de España en la Eurocopa o Mundial de rigor. Es ese primer partido que tanto tememos, que marcará inexorablemente el devenir de la selección en su primera fase. Si ganamos, somos los mejores y vamos a ganarlo todo; si perdemos, hay que echar al seleccionador y a la mitad de los futbolistas, ya que la derrota es signo inequívoco de que un cambio de ciclo es necesario.

Así, siempre llegamos a lo que llamo el "síndrome del segundo partido": al tratarse de competiciones de corta duración, no suele dar tiempo a digerir adecuadamente la victoria/empate/derrota del primer partido antes de disputar el segundo choque... y eso se nota. En la intensidad, en el esfuerzo físico pero, ante todo, en la predisposición de los jugadores. Cuando el debut ha sido fulgurante, como ocurrió ante Rusia, el equipo nacional sale con un plus de relajación al césped, pensando que el partido transcurrirá por los mismos derroteros. ¿Os suena Alemania 2006? 4-0 a Ucrania en el primer duelo, y en el segundo hubo más problemas de los previstos para desarbolar a una Túnez que no es precisamente una potencia futbolística a nivel planetario.

Suecia demostró que su nivel está un peldaño por encima del de los rusos. Mientras que aquellos conformaban una zaga a base de cuatro "amigos" y un tío disfrazado de portero, los suecos demostraron su poderío defensivo (Mellberg estuvo inmenso) y su espartana disciplina a la hora de defender. El mejor halago que se les puede hacer está en los dos goles españoles: sólo Torres con un remate imposible en semiescorzo y con la planta de la bota, y un Villa que llegó al último minuto más fresco que sus defensores, pudieron batir la portería escandinava. Ah, también habría que darle las gracias al seleccionador sueco por retirar a Ibrahimovic en el descanso: hasta ese momento, el delantero del Inter estaba siendo una pesadilla para nuestra defensa.

En definitiva, quizá debamos plantearnos seriamente la opción de que España, voy a decirlo en voz baja... *gasp*, puede hacer algo en esta Eurocopa. Y todo gracias a dos nombres: David Villa y Luis Aragonés. El primero, porque está demostrando que es el delantero más en forma del continente, el más decisivo y el que aparece en el momento justo para "matar" el rival. El segundo, porque aunque la defensa española sigue sin ser una maravilla (tanto el centro de la zaga como los laterales, en espacial Sergio Ramos, están teniendo lagunas), está sacando al campo a los mejores, y sigue erre que erre con su filosofía del toque y el buen trato al balón: tener en la recámara a gente como Cesc o Cazorla es muy útil para desembrollar partidos atascados como el que vimos ayer, amén de crear ese grupo de 16-18 jugadores imprescindible para ganar algo importante.

Lo decía Camacho el otro día: "el once inicial del equipo que gana la Eurocopa varía mucho ente el primer partido y la final". En esta dosificación de las fuerzas, de los minutos y del ímpetu de una selección, no lo olvidemos, todavía muy joven, puede estar la clave del triunfo. España ya ha recorrido un tercio del camino: cuatro victorias más y seríamos campeones de Europa. ¿Podemos? Desde luego, un poquito más que hace cinco días.

domingo, 25 de mayo de 2008

Por Dios, que Unai no salga "rana"...


Tras lavarnos los dientes a conciencia para así eliminar todo rastro de Koeman que pudiera quedar en nuestros paladares, el pasado viernes era presentado su sucesor en el cargo, tras el breve interludio de cinco partidos con Voro al frente del equipo. Unai Emery llega como terapia de choque para solucionar la crisis de identidad de un equipo en caída libre y que ha salvado la temporada a duras penas. Y ya desde su misma presentación las sensaciones son opuestas, DIAMETRALMENTE opuestas a las que transmitía el día de su llegada Ronald Koeman.

Me decía Villena al acabar la rueda de prensa con tono irónico algo parecido: "igualito que Koeman, oye". Tras la rueda de preguntas llegó el momento de que el nuevo técnico comenzara a pasar por todas las radios y televisiones de la ciudad. Y cuando digo todas me refiero, con toda tranquilidad, a más de diez o doce entrevistas con medios distintos. El técnico llevó a cabo "la ronda" con toda tranquilidad, resignado y con una sonrisa de circunstancias mientras le hacían las mismas preguntas una y otra vez. Koeman, por su parte, era un cúmulo de protestas y malas caras el día de su presentación, como me contó mi compañero. "¿¡Otra entrevista más!?", me cuentan que llegó a gritar con indignación.

El talante es otro aspecto en el que el vasco le gana la partida de calle al holandés. Dicen los que le conocen que Emery es una persona tranquila y humilde: Carlos García, jugador suyo en el Almería, ha llegado a decir que los mayores cabreos del técnico han sido en defensa de su equipo, en partidos dónde los árbitros han perjudicado a sus jugadores. Quizá esta humildad provenga de sus orígenes como jugador: aunque llegó a debutar en Primera, Unai pasó de la noche a la mañana de ser jugador del Lorca a entrenar al resto de sus compañeros. Vamos, lo mismito que un Koeman altivo y prepotente, cuyas declaraciones hacían subir el precio del pan cada vez que el tulipán abría la boca.

Unai trae con él una nueva filosofía, que este año ha funcionado a la perfección en el Almería: mucha presión arriba, juego claramente ofensivo, uso intensivo de las bandas y mucha, mucha estrategia. Comparte puntos en común con la filosofía anterior ("barraca" y contragolpe, al estilo Cúper, Benítez o Quique Flores), pero también muchas diferencias. La incógnita reside en saber si esta plantilla será capaz de adaptarse al nuevo estilo de juego, o si bien la renovación "forzosa" del Valencia CF (Villa, Silva y Joaquín tienen muchas papeletas para marcharse) es más profunda de lo que creíamos inicialmente.

¿Que qué pienso yo? Es pronto para opinar, pero seamos francos: mejorar los resultados de Koeman es tan fácil que hasta me da pereza decir que Unai Emery lo conseguirá con la gorra. Tras su presentación, pude saludar al técnico y le di la enhorabuena a mi manera: "Enhorabuena, Unai. Bienvenido a la ciudad con los medios de comunicación más locos del país". El hombre me estrechó la mano y esbozó una media sonrisa, en mitad del vaivén de ser trasladado de un punto a otro de entrevista en entrevista. Y es que va a ser fundamental la relación de Emery con los medios valencianos: hemos tenido en los últimos años demasiados ejemplos de polarización (quiquistas contra carbonistas, anti-koeman y... bueno, más anti-koeman) debido a que los entrenadores no han sabido "manejar" al entorno mediático del Valencia CF. Espero que, con Unai, los periódicos, radios y televisiones se miren un poco el ombligo y pongan de su parte para lograr el bien del Valencia, y no el suyo propio.

viernes, 23 de mayo de 2008

Holanda, el país de las drogas blandas


Tengo un par de amigos que han visitado Holanda, Amsterdam concretamente, en más de una ocasión. Cuando regresan a casa su carácter es un poco más... "alegre", por decir algo. No es de extrañar, teniendo en cuenta que, durante su estancia en los Países Bajos consumen gran parte de su tiempo poniéndose hasta arriba de marihuana y "alucinando en colores".

Algo así debe de estar haciendo Ronald Koeman desde que le dieron la patada en Valencia. Porque es la única explicación plausible a la "rajada" que pegó el otro día en su país contra el club del que era entrenador hasta hace un mes: el hombre estará pasando sus días de coffee-shop en coffee-shop, comiendo pastel de maría y respirando humos que no le hacen ningún bien a su ya de por sí algo deteriorado cerebro. El otrora héroe barcelonista de Wembley se quedó más ancho que largo y le arreó a Joaquín, a los apartados e incluso a Voro, responsable de sacar las castañas del fuego en esta recta final de temporada.

Hace años, mi madre me decía que tomar drogas era perjudicial, que "te vuelves medio tonto" y que afectaba a tu percepción de la realidad. Ahora, los padres modernos pueden enseñar estas declaraciones a sus hijos adolescentes y ofrecerles un ejemplo práctico: "mira Pablito, si fumas porros acabarás diciendo tonterías como éstas". Pero, no obstante, hay otra explicación a la polémica, mucho más lógica que la anterior: símplemente, Koeman es así. Altivo, prepotente, chulo y muy desagradecido, negándose a afrontar esa realidad que dice que es el peor entrenador de la historia del Valencia CF. Los números están ahí. Las declaraciones del vestuario tras su marcha están ahí. Parece que el único que no se da cuenta de su incompetencia es él.

Yo no me escondo: dije desde el primer día que Koeman era una bacalá infame, y el tiempo lo ha demostrado con creces. Pero ni el más viejo del lugar podía esperar que el tipo tuviera la jeta tan dura de "rajar" tras su paso por Valencia. De criticar al club cuando el hombre ha "trincado" cerca de siete millones de euros por dejar al Valencia al borde del abismo de Segunda. Si en mi empresa ofreciera un rendimiento similar, me hubieran puesto de patitas en la calle a las primeras de cambio. Y, por supuesto, no habría visto un duro en finiquitos. Por eso los aficionados ches deberían indignarse, como mínimo, tras ver como este señor ha optado por la vía de la polémica y la prepotencia en lugar de cerrar el pico y contar los billetes que se ha llevado inmerecidamente de las arcas valencianistas.

Obviamente, los aludidos no iban a callarse: Joaquín contestó al ex-entrenador con una somanta de palos de similar envergadura (impagable esa frase de que "Koeman sólo se preocupaba de tener cinco o siete botellas de vino en la mesa"), Vicente siguió la misma línea y Voro, el apagafuegos, demostró tener mucha más clase que "RK el Terrible" y pasó de puntillas sobre el tema. Mientras, Ronald sigue en su país, pasando el rato en coffee-shops de dudosa reputación, recostado sobre cojines y presumiblemente dándole a la cachimba: sólo de este modo puede seguir en su mundo feliz, en su realidad alternativa donde él es un gran entrenador que, de no haber venido a nuestra ciudad, hubiera sido seleccionador holandés o entrenado al Barça. A veces, para algunas personas, es preferible refugiarse en ese mundo interior de auto-engaño que afrontar la cruda realidad.

lunes, 19 de mayo de 2008

"No pienses que la niña te va a servir de excusa"


Todo había terminado. La Liga 2007-2008, una de las peores temporadas en la historia del Valencia, el annus horribilis ronaldkoemanis, el año que se ganó de nuevo la Copa del Rey... Todo había llegado a su fín.

Pero una vez más, ocurrió como en los prólogos de cada una de las historietas de Asterix. "Todo había terminado. ¿Todo? ¡No!" Porque un grupo de irreductibles ultras quisieron que el Valencia CF tuviera un final de fiesta acorde a lo que ha sido toda la temporada: lamentable. Fueron, un domingo más, aproximadamente unos treinta integrantes de la peña Yomus los que se encargaron de hacer que la salida de los jugadores de Mestalla fuera un auténtico infierno.

No hablo por segundas: puedo contarlo porque estuve allí. Como suele ser habitual, los ultras se ubicaron en la esquina de Mestalla que da a la Avenida de Suecia y al parking donde se sitúan los camiones y unidades móviles de las televisiones. Allí, increparon a los jugadores que iban saliendo del estadio en su coche particular: primero Marchena, luego Baraja... La tensión comenzó con Vicente Rodríguez, a quien insultaron de forma grave y amenazaron en varias ocasiones al tiempo que el jugador respondía a las diatribas a través de la ventanilla.

Mientras el revuelo tenía lugar, el padre de David Silva (miembro de la seguridad del Valencia CF) trataba de hablar con los cabecillas de los Yomus, instándoles a abandonar el lugar y dejar de armar jaleo. Segundos después, y mientras su padre seguía dialogando, salía el propio Silva en su coche. La piña humana de aficionados que buscaban un autógrafo le hizo aminorar la marcha, y un descerebrado aprovechó la coyuntura para golpear con la mano el Toyota del jugador. Este se detuvo en seco, y miró desafiante al agresor. Mala idea: diez ultras más comenzaron a aporrear el vehículo, más con la intención de amedrentar al conductor que de causar daños, aunque uno casi arranca de cuajo el retrovisor izquierdo. Finalmente Silva pudo escapar de la marabunta y salir a la carretera, mientras los Yomus reían y caminaban despreocupados por la calle ante la atenta mirada de la Policía.

Lo verdaderamente grave iba a ocurrir a continuación. De alguna forma, el hecho de que los jugadores salgan en coche evita enfrentamientos directos con los radicales. Sin embargo, mientras el paquete de Yomus se colocaba en la isleta sita en la Avenida de Suecia, justo enfrente del Monumento a la Afición, Ever Banega salía por la zona de autoridades "a pecho descubierto": vestido de calle, sin escolta y sin temor alguno. Iba acompañado de su padre y de otro argentino, camino a su coche aparcado a apenas cuarenta metros. No obstante, el tramo final del camino fue un suplicio para el jugador mientras los ultras le llamaban de todo: "¡borracho!", "¡pajero!", "¡que te hagan el control de alcoholemia, cabrón!" y otras lindezas por el estilo. Banega trató de mantener la calma, aunque en ocasiones respondía a las amenazas, sobretodo después de que le dijeran que "¡en Boca ya te habrían pinchado por lo que haces!". Su padre, por el contrario, no se reprimió: trató de revolverse y de golpear a uno de los ultras, y tuvo que ser frenado por la Policía Nacional, seis agentes que habían acudido para poner orden. Al final Ever pudo subir a su vehículo y marcharse a toda prisa del lugar.

La tensión se hizo aún más palpable con la salida de Iván Helguera. El cántabro salió por la puerta de autoridades con su hija de un año en brazos, y no tuvo problema en ir firmando autógrafos y fotografiándose con los aficionados que se lo pedían. Al llegar a la zona donde el incidente anterior había tenido lugar, los ultras estaban esperándole. "En el Madrid les comíais la polla a los Ultras Sur, aquí tenéis que hacer lo mismo", "no pienses que por llevar a la niña te vas a escapar", "Valencia es muy pequeña, te estás equivocando con nosotros"... Verdaderamente lamentable. Helguera mantuvo la calma y caminó con dificultad hasta un parking privado que hay en esa esquina, propiedad del club. Los insultos, amenazas, gritos... fueron presenciados por su hija pequeña, que miraba a los radicales con ojos asustados. Es una de las estampas más patéticas que he visto en mi vida.

El último capítulo de este infame sainete de violencia lo protagonizó involuntariamente Joaquín. El gaditano repitió lo hecho por su compañero minutos antes: salida por la puerta que da acceso al palco, firma de autógrafos y varias decenas de fotos con aficionados, y al final del camino... los Yomus. La habitual sonrisa del jugador se transformó en una mueca de seriedad e impotencia mientras escuchaba cosas como "gitano", "hijo de puta", "vete a los Morancos ahora"... Incluso se le llegó a echar encima el cabecilla del grupo, tocándole la pechera de forma amenazante. "El Pisha" llegó como pudo al garaje privado gracias a un par de miembros de la seguridad del club. Mientras, la Policía seguía mirando. Sin detenciones. Sin llamadas de atención. Nada.

Estos son los que la lían siempre. Los que son parados por las autoridades en Pamplona, y expulsados de Navarra porque en su autocar llevaban un auténtico arsenal (rodamientos, bates de béisbol...) que pretendían usar en los aledaños del Reyno de Navarra. Los que fueron a la final de la Copa gracias a las entradas proporcionadas por el club, sin tener que hacer cola ni participar en el sorteo. Los que gritan "¡Quique vete ya!" o "¡Jugadores mecenarios!", pero en cambio no dicen ni media palabra contra Juan Soler. Algo lógico, por otro lado: ¿cómo van a insultar a aquel que les proporciona todos sus caprichos?

Estampas como las del domingo hacen un daño tremendo a la imagen del Valencia CF. Y no podemos demonizar sólo a los ultras valencianistas, porque al fín y al cabo ellos sólo hacen su papel: atacar y destruir todo aquello que sus líderes ideológicos creen oportuno. Por eso habría que advertirle a Juan Soler que no siempre van a ser "majos" con él: como ocurre en estos casos, el máximo accionista debería cortar de raíz la mala hierba antes de que el problema de los ultras se haga más grave. Una niña de apenas un año no tiene porqué tener pesadillas con estos indeseables. ¿Está Ud. contento, señor Soler? Este es un monstruo que usted ha creado, y que con su incompetencia, permisividad y favores alimenta día tras día. Este es su Valencia CF. Y en su huida hacia adelante está consiguiendo fortalecer a unos radicales que cada día se sienten más respaldados en sus actos. "Paterna es nuestra", decía uno de ellos. Y si desde el propio club no hacen nada, ¿quién somos el resto para llevarle la contraria?

¿Seguro que la naturaleza es sabia?


Ayer era el día de las protestas. Un domingo que estaba marcado en el calendario de los aficionados valencianistas, sufridores ellos, como el punto y final de una temporada para olvidar. No obstante, la climatología tenía otros planes, y la gran bronca inicialmente prevista se quedó en cuatro abucheos pasados por agua.

Los días previos fueron convulsos, como viene siendo habitual. Para el partido que cerraba la temporada ante el Atlético se estaba preparando una gorda desde el mismo martes, cuando la Agrupació de Penyes emitió un incendiario comunicado en el que mostró su desencanto con el club. Desde ese punto hasta el sábado, muchísimas muestras de enfado y de cabreo entre los aficionados, lo que hacía prever un "pollo" espectacular para el domingo.

Y cuando parecía que las cosas no se podían empeorar... llegó el sábado, y la bola de nieve se hizo todavía más grande: los jugadores se negaron a salir al balcón del Ayuntamiento a celebrar la Copa del Rey. De nada sirvieron las súplicas de Rita Barberá, ni del propio Agustín Morera (también conocido como "el hombre de paja de L'Horta Nord"): las jugadores negaron en tres ocasiones a la alcaldesa (como Pedro hizo a Jesucristo), y se montaron en el autobús sin brindar a los mil aficionados congregados en la Plaza del Ayuntamiento el título conseguido. Lamentable espectáculo ofrecido por unos lamentables jugadores, niños grandes consentidos y mimados cuyo "coco" no les da para entender que, sin el aficionado de a pie, ellos no son nada.


Por eso, como se puede escuchar en el vídeo anterior, seguro que Soler soltó un pequeño respiro cuando los negros nubarrones que cubrían la ciudad comenzaron a descargar agua de forma indiscriminada. Un chaparrón que evitó la acudida en masa de aficionados a Mestalla: de los 35.000 espectadores habituales, al final la cifra se vio reducida a la mitad. Aficionados acérrimos que soportaron, además del aguacero intermitente, un partido infumable, malísimo, en el que se vio a dos equipos laxos y relajados y donde lo único que mereció la pena fueron los cuatro goles materializados.

Al final de la película, uno se va con la sensación de que, una vez más, Soler se escapa vivo. Se va de "rositas", como diría aquel. Las iniciativas de algunos se quedaron cortas: se vieron globos con mensajes reivindicativos, algunas pancartas más o menos incisivas, tímidos pitos en algunas fases del choque... Ni tan siquiera los pasquines anaranjados que atacaban la gestión de Soler bajo el jocoso "Gracias Juan!!! Soler vende" surtieron efecto. Un buen taco de estos panfletos fueron lanzados desde la grada superior sobre el palco de autoridades, llenando el suelo la zona VIP de Mestalla de papeles naranjas. El club, o más bien Jesús Wollstein (alias "ojo de halcón"), solucionaron rápidamente el tema: un ejército de señoras de la limpieza dejaron en apenas unos segundos el palco más limpio que una patena, libre de cualquier consigna reivindicativa.

La tarde de ayer fue gris, lluviosa, espesa y triste. Triste por una lluvia que, por ejemplo, deslució sobremanera la despedida de un Santi Cañizares que se va del Valencia como uno de los jugadores más laureados de su historia. El "Dragón" se fue bajo la lluvia, recibiendo desde el centro del campo los aplausos de menos de 10.000 espectadores: un final indigno para un mito del valencianismo. Otros, como Albelda, ni siquiera estaban en Mestalla. ¿Qué fue de los actos oficiales, las presentaciones en Powerpoint y los vídeos para homenajear al futbolista? Otra metedura de pata de Soler. Una más. Y ya llevamos tantas como gotas de lluvia cayeron ayer sobre Mestalla. ¿Qué hubiera pasado si la tarde hubiese sido soleada? Pitos, gritos, cabreo, insultos... "algo". Una reacción. Cualquier cosa hubiera sido preferible a lo visto ayer: una afición apagada y desmotivada, una sombra de lo que en su día fue Mestalla. Cosas del temporal.

lunes, 12 de mayo de 2008

Derbi "light" sin cafeína: intrahistoria del Levante-Valencia


Y, a todo esto, el domingo había derbi. Unos llegaban con la rabia contenida e indignación propias de aquellos que se saben engañados día tras día, pero siguen trabajando con la máxima profesionalidad; los otros, tras habérse quitado un enorme peso de encima y sabiendo que la temporada que viene seguirán en Primera... aunque la mitad de la plantilla esté en venta.

Como si de un preludio se tratase, desde el viernes llovió a cántaros sobre Valencia, dejando el césped del Ciutat de Valencia hecho unos zorros: lágrimas del cielo en homenaje a los jugadores levantinistas ninguneados y por los aficionados valencianistas traicionados por sus propios jugadores, que tras una temporada nefasta han ganado los dos partidos clave en Mestalla sin demasiados apuros. Si ya hace unas semanas el socio ché pensaría eso de "estos tíos son unos cabrones... pero son "mis" cabrones, y hay que animarles", no me puedo ni imaginar cómo se sentirá ahora que se han visto las verdaderas posibilidades de la plantilla. Claro, eso y un entrenador medio decente en el banquillo, porque con Koeman el Valencia ya tendría el billete para Segunda comprado y sellado...

El domingo llegó, y el ambiente era bastante alegre en los alrededores del coliseo granota. Curioso: el ambiente de cordialidad entre aficiones era algo único, con levantinistas saludando amistosamente a Jaume "Bonico" Ortí, aplaudiendo la llegada del Valencia y sin ningún tipo de mal rollo antes del partido. Dentro del estadio, mientras Raimon se afanaba en dejar el campo en las mejores condiciones posibles (logro más que destacable, porque apenas 24 horas antes el césped era una auténtica piscina olímpica), los jugadores de ambos equipos charlaban unos con otros. Llegadas las nueve de la noche, los dos conjuntos salieron portando una gran pancarta con el lema "Justicia": un bonito gesto por parte del Valencia CF, y que se repitió en el resto de campos de España. La foto oficial, con los jugadores de ambos equipos, los no convocados del Levante y los jugadores del filial granota, es una de las estampas más bonitas de toda la temporada.

El partido, eso sí, no tuvo historia. Mientras David Villa, alias "la pegada del VCF", daba buena cuenta del Levante (17 chicharros lleva el asturiano en su "peor" temporada con el Valencia... y aún hay algunos que se atreven a compararle con "pollo loco" Raúl...) las anécdotas se suedían en Orriols. Para empezar, los actos reivindicativos hicieron que el partido comenzase tres minutos tarde, con el consiguiente cabreo de Mejuto. Como castigo, el descanso duró sólamente diez minutos en lugar de los quince reglamentarios, para que la segunda mitad pudiera comenzar a las 22:00 en punto.


Hubo varios detalles curiosos, narrados de forma excelente por mi compañero Carles Valldecabres del diario Las Provincias. Las torres de la luz, justo ante de dar comienzo el partido, sufrieron un abrupto apagon, y el partido corrió peligro de ser detenido a causa de la falta de iluminación. Luego, para cumplir la condición de que no se mostraran los resultados del resto de partidos en el marcador del estadio (aunque ninguno de los equipos se jugaba nada), a alguien se le ocurrió la brillante idea de que el minutero tampoco se pusiera a funcionar, por lo que tuvimos que echar mano de nuestro reloj de pulsera para poder narrar el minuto y resultado.

Para rematar la faena, la lluvia intermitente y a ratos intensa hizo que los inalámbricos a pie de campo nos mojáramos como atunes de piscifactoría. Cada uno se las apañaba como podía: Montalt con su visera y chubasquero, Montaner con su sudadera y capucha... y yo con mi paraguas negro, lo que me valió varias broncas de los valientes aficionados que veian el partido desde la primera fila. Con el pitido final, carreras y empujones para hablar con los jugadores conforme abandonaban el césped. Por cierto, un saludo a nuestros amigos los de la Levantina de Seguridad. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos esta temporada, pero espero que el año que viene las "caricias" sean un poco más suaves en la división de plata...

Tras el partido llegó una de las zonas mixtas más movidas de los últimos tiempos en el Ciutat de Valencia. Mientras el vicepresidente granota Miguel Ángel Ruiz atravesaba a toda prisa el aparacamiento en dirección a su coche, rodeado de 5 guardias de seguridad, fue aplaudido con sorna por parte de varios aficionados ("¡Venga, un aplauso para Miguel Ángel! ¡Qué todos sabemos que la culpa es sólo de Villaroel, tú no has hecho nada! ¡Caradura, largo de aquí!"). Luego llegarían los lamentos de Jose Ángel Moreno, el comunicado de la AFE leído por Rubiales y Descarga, y la posterior amenaza de huelga que, finalmente, hoy se ha hecho oficial. Mientras, los jugadores ches abandonaban el campo en autobús, y algunos como David Villa salían por zona mixta en lo que puede ser una de su últimas comparecencias como jugador del Valencia CF.

El Levante irá a la huelga frente al Real Madrid. Una vez más, la reacción del Consejo de Administración es lamentable, con Javier Navarro afirmando que puede "entender que la gente no sepa de Derecho" en clara alusión a Luis Manuel Rubiales, erigido en portavoz de la plantilla y a apenas un par de aignaturas de sacarse la Licenciatura en Derecho en el CEU. ¿A alguien le extraña que, con dirigentes así, el equipo esté donde está? Descendido hace tiempo, endeudado hasta las cejas, con los jugadores en huelga... Ójala el derbi del domingo no se hubiera visto deslucido por tanta infamia. La actuación del Valencia, señorial. De diez. Los jugadores y la afición levantinistas, tres cuartos de lo mismo. Lo único que sobraba era Villarroel y su cortijo de ineptos. Lo que hay que aguantar...

domingo, 11 de mayo de 2008

El cénit de la caradura


Hace falta tener valor, por no decir un exabrupto mucho más grave. Una "jeta" del tamaño de un transatlántico, tan grande como el ridículo espantoso que está haciendo el Levante UD esta temporada a ojos de todo el panorama futbolístico nacional. Y todo, por culpa de una persona. Sólo una.

Antes del partido frente al Deportivo (en el que se vio una de las imágenes más bochornosas de la temporada, con unos jugadores que se plantaron y exigieron de esta manera cobrar lo que se les adeuda) ya pudimos ver un preludio de lo que sucedería apenas veinticuatro horas después: Javier Navarro, portavoz del Consejo de Administración, y Luis Manuel Rubiales se enzarzaron en una disputa verbal en las afueras del hotel de concentración del equipo en La Coruña, apenas una hora antes del partido. El directivo llegó a amenazar con la posibilidad de la dimisión en pleno de la directiva y la aplicación de la ley concursal al club, con lo que los jugadores no cobrarían la totalidad de sus sueldos.

El día siguiente fue de locos: primero, con la rueda de prensa tras el entrenamiento en la que Rubiales habló nuevamente de "consejeros y consejerillos". Y, tras la comparecencia en La Calderona, los jugadores se liaron la manta a la cabeza, montaron en sus coches y se plantaron en las oficinas de Cofiser, empresa de Pedro Villarroel. Allí pudieron interceptar al antaño máximo accionista y dueño "oficioso" del club, a quién pidieron explicaciones por la situación. Ante los jugadores, Villarroel se quitó la careta definitivamente: insultó y denigró a Armando ("¿y tú, tú quien eres?", le dijo al joven central), uno de los que peor lo está pasando al estar jugando en Primera con un sueldo del filial; y con Rubiales tuvo el surrealista intercambio de palabras que acabó en un "iréis todos al infierno".

Por la tarde, el día más largo para los jugadores del Levante acabó bajo la lluvia, protestando junto a aficionados y algunos representantes del SAM frente al Ciutat de Valencia. Se echó en falta mayor presencia de socios y abonados granotas, pero los que había dejaron bien claro el mensaje: que los jugadores cobren, que la Junta Directiva se vaya y que Villarroel se largue del Levante de una vez por todas.

Hace falta tener "morramen", como diría un conocido predicador de las ondas valencianas, para hacer lo que hizo Don Pedro el pasado jueves. Primero, escapando como una comadreja en cuanto se enteró (por cierto, un "soplo" procedente de dentro del club que le dijo algo así como "Pedro, los jugadores van a por tí") de lo que se venía encima; y después, una vez acorralado, insultando a los jugadores, tomándoles el pelo y afirmando que él ya no pinta nada en el Levnte. Cuando todos sabemos que él es el que ha llevado al club a la quiebra económica y deportiva. Mintiendo y dando largas, engañando hasta el final. A estas alturas, uno cree haberlo visto todo en el mundo del fútbol. Pero cosas como la protesta del pasado miércoles en Riazor, y todo lo ocurrido el día siguiente en nuestra ciudad. Y mientras, algunos se empeñan en negarlo todo. Hace falta tener la cara dura.

jueves, 8 de mayo de 2008

Apuntes rápidos antes de irme al sobre...


... porque la jornada ha sido intensa. Y lo que es peor: entre semana. Mañana profundizaré un poco más, pero hoy ha habido varios detalles a destacar.

- La "campaña anti-Soler". Esta mañana había carteles pegados en las oficinas de Soler, en casa de Rita Barberá y en las oficinas de Radioesport. Hablamos de un "ataque" organizado y preparado de antemano, por el cual ya han salido a la palestra los sospechosos habituales. ¿Habrá sido cosa de Vicente Soriano? ¿Aficionados indignados? ¿Otra maniobra de Morata y la SER? ¿Los extraterrestres? Por desgracia, no creo que la respuesta salga a la luz. "Una llastima, ché".

- Impresionante Mestalla. Si dejamos a un lado el partido frente al Barça en las semis de Copa, no recordaba un ambientazo tan espectacular desde aquellas eliminatorias de Champions frente al Leeds o al Arsenal. Sé que después ha habido muchos llenazos en cancha valencianista, pero nunca con una afición tan volcada, animando, chillando, pitando al rival, presionando al árbitro... Parecíamos Anfield, señores.

- Se ganó sufriendo... como siempre. El Valencia jugó bien, marcó pronto, hizo un derroche físico importante y dominó la primera mitad. La segunda fue bien distinta, y se sudó sangre para asegurar la permanencia. Ah, y Diogo lesionó a Vicente. Los tobillos, otra vez. El uruguayo no se dió cuenta hasta que ya era tarde, pero descubrió a las malas que no es una buena idea jugar sucio en casa de Baraja y Marchena, que lo "reventaron" poco después hasta tener que abandonar Valencia cojeando. Por listo.

- Volvió Albelda. Lo repito una vez más: nunca entenderé a los aficionados valencianistas que atacan a Albelda. Este señor tuvo un cheque en blanco del Madrid sobre la mesa, y prefirió quedarse aquí. Nadie puede negar su valencianismo. Y su denuncia al club está más que justificada, por mucho que el juez no le diera la razón: todos habríamos hecho lo mismo en su situación. Hoy pisó de nuevo Mestalla y hubo división de opiniones en la grada, con pitos y aplausos por igual. Los cinco minutos que jugó se dejó la piel defendiendo el resultado. Al final del choque se fundió en un abrazo con Marchena, y muchos compañeros se acercaron a abrazarse con él. Así debería de ser siempre. Todos a una.

- Protesta granota. Impactante la protesta de los jugadores del Levante, con los once abrazados y en el círculo central mientras el Depor ya había puesto el balón en movimiento. Sergio lanzó el balón fuera caballerosamente, el Levante lo devolvió y partido comenzó de verdad... pero la imagen, la reivindicación, ya estaba hecha. Estos jugadores no merecen unos dirigentes tan caraduras e incompetentes. Desde aquí nos solidarizamos: ¡SOLUCIÓN YA!

Ahora que caigo, ¿hoy es miércoles, no? Parece que, después de todo, no me voy a dormir: los Lakers juegan en una hora. Señor, señor...

martes, 29 de abril de 2008

Porque la vida (sin Ronald) puede ser maravillosa


La tarde de domingo era soleada. Domingo de fiesta en Valencia, casi fallero por el ambiente que se podía palpar en los alrededores de Mestalla. Desde las once se preparaba, entre la expectación general, una gigantesca paella de la que más de 1.000 seguidores pudieron comer a mediodía. La gente sonreía, animaba, cantaba, ataviados todos con bufandas, gorros, pelucas y camisetas naranjas. El día era perfecto. Y a las siete de la tarde la jornada concluyó de la mejor forma posible: ganando a Osasuna, y ganando bien.

Hace siete días, el clima era diametralmente opuesto. Negros nubarrones se cernían sobre una afición, la valencianista, harta de todo. Harta de sufrir, de ser humillada por equipos de medio pelo como el Bilbao. La explicación a este cambio radical es bien sencilla, tanto que se puede resumir en un nombre: Ronald Koeman. Con él se han ido los problemas, el mal rollo, la apatía del equipo y los partiditos de "fut-voley". Y con la llegada de aires renovados al banquillo che, con Voro como principal cabeza visible, han regresado cosas que creíamos perdidas. La jugadas de estrategia. El apoyo incondicional de la afición. Los tres apartados, dos de los cuales (Cañete y Angulo) fueron ovacionados por Mestalla.

No puedo expresar la felicidad que me embarga de saber que se ha hecho justicia. Porque era de cajón: mantener a Koeman con el balance liguero del holandés era cosa de locos. Y me llena de tranquilidad ver a mis amigos valencianistas respirar aliviados sin tener el aliento del descenso en el cogote. Desde el primer día sostuve que Koeman era una bacalá infame. Un técnico con mucho nombre, pero con poca "chicha" a nivel táctico y psicológico. Incapaz de motivar al vestuario, su papel de "sargento de hierro" le salió "rana" y consiguió fraccionar a un vestuario que ya de por sí no era el más fraternal de Primera. Ahora, sin el ogro en el banquillo, los jugadores no se sienten oprimidos. Y, aunque el partido no fue para tirar cohetes... volvieron a jugar al fútbol como saben. Como en la final de la Copa.

No podemos valorar un partido que, todo sea dicho, el amigo Ontanaya nos regaló al señalar ese penalti sobre Villa y expulsar a Ricardo. Pero, en la segunda mitad, cuando Osasuna apretaba pero no ahogaba, volvimos a ver al Valencia de siempre. El de toda la vida. Jugada a balón parado, y gol. Contraataque, y gol. Tres a cero. Y todo el mundo contento (claro, menos los pamploneses). Falta ganar un partidito de los cuatro que quedan. La vida vuelve a ser maravillosa. Y que dure.

lunes, 7 de abril de 2008

La estafa sigue su curso


Me compadezco de aquellos aficionados valencianistas que estuvieran esta tarde en la Nueva Condomina. Lo siento de veras por ellos... y me alegro de veras por los miles de espectadores que no han podido seguir el encuentro por televisión debido al conflicto entre Mediapro y Audiovisual Sport. Amigos valencianistas, os habéis ahorrado doce euros. Os lo digo de verdad.

El partido frente al Murcia sólo es el último eslabón en esa serie de catastróficas desdichas que es la etapa de Ronald Koeman como técnico che. La visita de los Marchena, Baraja, Joaquín y demás a tierras murcianas se saldó de la forma más lógica en tan insigne paraje: el Valencia no jugó un pimiento. La primera parte fue una película de terror sobre el césped: un equipo perdido y desorientado, a merced de un Murcia cuyos jugadores no daban crédito a las facilidades ante las que se estaban encontrando. El "Torito" Aquino volvió loco a Miguel por la derecha, Iván Alonso hizo lo mismo con la pareja de centrales "de la selección", el mediocampo formado por Baraja y Banega naufragó sin remisión y Morientes parecía Tom Hanks en "Naúfrago". Con dos tonterías, el equipo dirigido por un Javi Clemente al borde de un ataque de nervios puso al Valencia contra las cuerdas: primero con el gol, que llegó tras un saque de falta desde 40 metros botado por Abel y que Alonso remató sin apenas oposición, y después con una gran jugada colectiva que acabó con un remate al travesaño del "Torito".

El descanso no cambió el panorama. Koeman parecía no darse cuenta de que estaba palmando frente al penúltimo de la Liga, y sus cambios fueron tan previsibles como que te vas a mojar si llueve: Edu por Banega, Zigic por Morientes y Arizmendi por Mata. Daba igual, porque el equipo seguía sumido en l mediocridad, pese a que dispuso de un tiro a bocajarro de Morientes y de un remate minutos después de Zigic al travesaño. A Clemente le bastó con asegurar la línea de contención y plantar el autobús en defensa para amarrar los puntos y darle una alegría a la afición pimentonera.

Y ahora, ¿qué? Dos palmatorias consecutivas han dado con los huesos del Valencia a seis puntitos de zona de descenso. Pero parece que el holandés errante no quiere darse cuenta del delicado estado del enfermo, y en la posterior rueda de prensa insistió en su discurso monótono de las últimas semanas: "El entrenador depende de los resultados". Vamos, si leemos un poco entre líneas: "Yo no voy a dimitir. Si me queréis tirar, enseñadme los seis millones de euros y me largo en menos que canta un tulipán". Terrible. ¿De quién fue la brillante idea de "blindar" al entrenador holandés, allá por el mes de diciembre, cuando sonaban cantos de sirena procedentes de Barcelona?

Este Valencia es un desastre. Estamos ante una situación peligrosamente similar a la que tuvo lugar hace cuatro años, en la que se pasa de tener un conjunto sólido, rocoso, contragolpeador y ganador (Benítez) a ver a un Valencia gris, apático, endeble defensivamente y sin actitud (Ranieri, Antonio López). La fortaleza defensiva y sistema definido que a Quique Flores tanto le costó conseguir ha ido "per l'aire" en cuanto Koeman ha cogido (más bien, le han entregado) las riendas del club.

El descenso acecha. Es una realidad. El Zaragoza, conjunto con mentalidad europea y presupuesto similar al valencianista, se encuentra en puestos que le abocarían a Segunda de terminar hoy la Liga. Y en Mestalla, dentro de seis días, se recibe al "Euro-Racing" de Marcelino. Actualmente, el Valencia no gana en Mestalla ni al truc... y eso que los rivales no tienen ni idea de cómo jugar a tan valenciano juego de cartas. ¿Qué ocurrirá si se pierde la semana que viene? ¿Será destituido Koeman a apenas tres días de toda una final de la Copa del Rey? Ocurra lo que ocurra, lo que hoy se ha confirmado es que de ninguna manera los rectores del Valencia deben permitir que el holandés siga la temporada que viene. Koeman ha resultado ser una estafa, un engaño de entrenador que presenta los peores números de la historia del Valencia CF (18 puntos de 60 posibles... y cada vez peor). Sólo queda tratar de adivinar cuantos partidos le quedan como entrenador che. Por el bien del club, esperemos que sean pocos.