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jueves, 12 de noviembre de 2009

Con Guti, la realidad supera la ficción...


Entrevista a Guti en Intereconomía (11 de noviembre):

"Soy un tipo que no para de día y no para de noche. Me gusta disfrutar de la noche con mis amigos. No me veo con 60 años en una discoteca hasta las seis de la mañana, me veo ahora"

El problema no es que se vea él... sino que otros le vean, y den parte al Tito Floren. Si yo fuese el presidente, y dada la situación actual del Madrid, este señor se encontraría mañana con la carta de despido en su taquilla.

PD. ¡Al fín un post breve! ¡Y los de Crackóvia, además de ídolos, son visionarios!

sábado, 21 de febrero de 2009

Ojalá Big Leroy haga bien su trabajo


Las últimas semanas vienen con noticias que me hacen bullir la sangre. Me pasa con pocas cosas. Creo que en marcha hay una trama de corrupción y tal. Me la suda. En fútbol, Valencia y Levante tienen cada uno su ración de dificultades. Me da igual. Pero con dos casos concretos, a servidor se le tensan los músculos y le entran ganas de golpear algún objeto inanimado. Los casos de Marta del Castillo y Rihanna, tan separados entre sí, y a la vez con nexos en común.

Sobre el asesinato de la niña (porque lo era, legalmente, hasta cumplir los 18), prefiero no pronunciarme. Sólo digo una cosa: espero que Big Leroy haga bien su trabajo con sus asesinos (si no conoces la historia de Big Leroy, pincha aquí). Espero que en la carcel sevillana donde esos hijos de puta den con sus huesos, decenas de "Big Leroys" les hagan ver las estrellas y no les den descanso a sus almorranas. Que no se puedan sentar en AÑOS. Que cuando se les caiga el jabón en las duchas, prefieran lavarse sólo con agua.


En este caso, hablamos de presuntos asesinos. En el caso de Rihanna, la cosa está aún más diáfana: Chris Brown le dejó la cara hecha un mapa. Por desgracia, he tenido que vivir un par de veces casos de gente próxima a mí tener que pasar por un trance parecido. Maltratadores, chusma que atiza y veja a su pareja, a su "chica", sin el menor sentido de la culpa. Gente valiente por naturaleza, como se puede apreciar en la imagen.

Y estas cosas me vuelven loco. Cosas de la educación que cada cuál recibe, supongo. Recuerdo cuando era pequeño ir de la mano de mi padre en dirección al cine. Mi hermano pequeño andaba agarrado de la otra. Papá caminaba con nosotros hacia el centro comercial El Saler, cuando ya era noche cerrada. Mientras mi mente infantil pensaba en cosas de críos, vimos a una pareja discutir acaloradamente. Mi padre, en lugar de apretar el paso, lo fue ralentizando. A los pocos segundos, el hombre, el macho, el valiente, le cruzó la cara a su pareja de una tremenda bofetada, mandándola al suelo. Hubo un momento de silencio, con todo a mi alrededor en pausa. Mi padre nos dejó de pie junto a unos arbustos, al lado de las escaleras y a unos quince metros del sujeto. "Ahora vuelvo", dijo.

Efectivamente, enseguida regresó. Pero no sin antes recriminarle al hombre su acto. Recuerdo la frase de papá: "¿Tú de qué vas? ¿Quieres que llame a la policía?" Fue diez segundos antes de que el hombre se encarase con mi padre, y amenazase con "rajarlo" con un "pincho". Fue once segundos antes de que mi padre le diese una hostia al interfecto que lo mandó a tres metros, por encima de un pequeño seto y completamente KO. Papá se acercó, nos agarró a cada uno de una mano y entramos al centro comercial. La peli estuvo chula. Nadie dijo nada, porque éramos muy pequeños... y porque no había nada que decir. Ni que objetar.

Por supuesto, no quiero decir que esta actitud típica del Will Munny de "Sin Perdón" sea la correcta. Pero, en ocasiones, el ojo-por-ojo es la única medicina para gentuza como esta. Eso, y la cárcel. Prisión en la que deberían acabar los asesinos de Marta. Prisión en la que debería ir a parar Chris Brown. Y centro penitenciaro en el que debería haber un Big Leroy capaz de darle de su propia medicina a estos desgraciados... siempre por vía rectal, por supuesto.

domingo, 21 de diciembre de 2008

La treintena


Dicen que cuando llegas a los treinta empieza el declive. Empieza a caerse el pelo, la tripa comienza a desbordar al cinturón en todas direcciones, te cansas antes, el cuerpo acusa más las borracheras, cuesta más ligar, etc. Vamos, una castaña. No obstante, por el mismo motivo que "algunas" señoritas (sé porqué lo digo) entran en estado de pánico nuclear cuando ven acercarse la treintena y aún no han "cazado" a ningún incáuto para pasar con el por la vicaría, existen raros casos en los que cumplir años tampoco está tan mal.

Sobre todo, si te llamas David Blay. El viernes por la noche pude compartir mesa y mantel con lo más selecto de la sociedad valenciana. Curiosamente, todos ellos amigos de David. Curiosamente, gran parte de ellos conocidos gracias a David. "Connecting People" es su mote, y nunca fue tan acertado un apodo. Se trata de un tipo con encanto, al que un día se le ocurrió poner a hablar delante de un micro a un pollo de diecisiete años sin la más remota idea de qué iba esto. Ahora, ese tipejo ha crecido y se dedica a las manualidades y, de vez en cuando, a dirigir alguna que otra retransmisión deportiva.

Antes de ser tildado de onanista compulsivo, lo de las manualidades tiene una explicación. Resulta que, pese a todas sus bondades, Blay tiene poco (o quizá demasiado) tino a la hora de escoger sus amistades. El resultado es lógico: unos amigos impresentables, que no pudieron preparar con la suficiente antelación su regalo. Por eso, hubo que echar mano de una solución de emergencia... y así se creó el primer "VALE DE IMPRESENTABILIDAD" de la Historia.


Os reproduzco los textos íntegros:


¡¡¡ENHORABUENA!!! Has sido agraciado con este raro y valioso VALE DE IMPRESENTABILIDAD. Eso significa que cuentas con amigos que, pese a ser buena gente, son unos IMPRESENTABLES. No obstante, no debes preocuparte. Este VALE DE IMPRESENTABILIDAD (TM) te permitirá, en pocos días, disfrutar de un agradable fín de semana en compañía de tu futura esposa. De este modo, podrás disfrutar de la emoción de las peleas conyugales... ¡muchos meses antes de la boda!


Para canjear este VALE DE IMPRESENTABILIDAD (TM) sólo requieres de una cosa: paciencia. Tus -IMPRESENTABLES- amigos, debido a sus múltiples quehaceres en el día a día (a saber: mentir a discreción, engañar a los lectores/oyentes, pasarse el día rascándose la barriga y/o sacándose pelotillas de la nariz), no han podido conseguirte el regalo a tiempo. No obstante, tu obsequio está en camino. Recuerda guardar este VALE DE IMPRESENTABILIDAD (TM) como oro en paño, porque no sabes lo que nos ha costado escribir más de cuatro líneas de texto sin cobrar por ello... PD. ¡Treinta tacos! De ahora en adelante, llegar a final de mes no será tu mayor preocupación: este puesto lo ocuparán tus problemas de disfunción eréctil...

Pues eso, que lo que para muchos es una maldición, espero que para mi "mestre" se esté haciendo más llevadero. Mientras, sus amigos seguiremos con nuestra impresentabilidad pululando a su alrededor, dándole por el saco hasta que nos cansemos y "cociéndonos como ratas" (expresión blayana a rabiar) a la mínima ocasión. ¡Felicidades!