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domingo, 28 de febrero de 2010

Tres vídeos ÉPICOS

Ahí van tres pildoritas en formato vídeo para que veáis que, pese a haberme cascado 11 retransmisiones en 14 días, todavía tengo fuerzas para hacer el chorra un rato... :p

1. Último trailer del remake de "Pesadilla en Elm Street". Aunque se trata de un sacrilegio sólo comparable a rehacer "Terminator 2" (todo llegará), la nueva versión tiene estéticamente buena pinta, y Jackie Earle Haley haciendo del tío Freddy da el pego. Supongo que me la bajaré y le echaré un vistazo en abril.



2. Qué hacer con una motosierra y mucho tiempo libre. Para los fanáticos de "Bioshock", ahí va uno de los vídeos más molones que he visto últimamente... ¡Quiero uno de estos para mi salita!



3. El último fenómeno que barre Internet: EPIC BEARD MAN. Para los fans de los héroes a lo Charles Bronson, un ejemplo de porqué los EE.UU. molan. Típica situación de adolescente irrespetuoso (un "cani" sería el equivalente en España) que le empieza a vacilar y a insultar a un señor mayor. Una situación que, por desgracia, se vive bastante en nuestro transporte público. La diferencia, no obstante, viene en la reacción: mientras que aquí lo habitual es agachar la cabeza e intentar evitar el lío, en EE.UU. el "señor mayor" se revela como un auténtico experto en el gancho de izquierda. Thomas Bruso es su nombre, y sus pintas (impagable la camiseta azul con el lema "I am a Motherfucker") le han convertido en un ídolo en la Red de Redes. Aquí una entrevista con el susodicho... y abajo, a partir del 1:30, la somanta de hostias.

sábado, 21 de febrero de 2009

Ojalá Big Leroy haga bien su trabajo


Las últimas semanas vienen con noticias que me hacen bullir la sangre. Me pasa con pocas cosas. Creo que en marcha hay una trama de corrupción y tal. Me la suda. En fútbol, Valencia y Levante tienen cada uno su ración de dificultades. Me da igual. Pero con dos casos concretos, a servidor se le tensan los músculos y le entran ganas de golpear algún objeto inanimado. Los casos de Marta del Castillo y Rihanna, tan separados entre sí, y a la vez con nexos en común.

Sobre el asesinato de la niña (porque lo era, legalmente, hasta cumplir los 18), prefiero no pronunciarme. Sólo digo una cosa: espero que Big Leroy haga bien su trabajo con sus asesinos (si no conoces la historia de Big Leroy, pincha aquí). Espero que en la carcel sevillana donde esos hijos de puta den con sus huesos, decenas de "Big Leroys" les hagan ver las estrellas y no les den descanso a sus almorranas. Que no se puedan sentar en AÑOS. Que cuando se les caiga el jabón en las duchas, prefieran lavarse sólo con agua.


En este caso, hablamos de presuntos asesinos. En el caso de Rihanna, la cosa está aún más diáfana: Chris Brown le dejó la cara hecha un mapa. Por desgracia, he tenido que vivir un par de veces casos de gente próxima a mí tener que pasar por un trance parecido. Maltratadores, chusma que atiza y veja a su pareja, a su "chica", sin el menor sentido de la culpa. Gente valiente por naturaleza, como se puede apreciar en la imagen.

Y estas cosas me vuelven loco. Cosas de la educación que cada cuál recibe, supongo. Recuerdo cuando era pequeño ir de la mano de mi padre en dirección al cine. Mi hermano pequeño andaba agarrado de la otra. Papá caminaba con nosotros hacia el centro comercial El Saler, cuando ya era noche cerrada. Mientras mi mente infantil pensaba en cosas de críos, vimos a una pareja discutir acaloradamente. Mi padre, en lugar de apretar el paso, lo fue ralentizando. A los pocos segundos, el hombre, el macho, el valiente, le cruzó la cara a su pareja de una tremenda bofetada, mandándola al suelo. Hubo un momento de silencio, con todo a mi alrededor en pausa. Mi padre nos dejó de pie junto a unos arbustos, al lado de las escaleras y a unos quince metros del sujeto. "Ahora vuelvo", dijo.

Efectivamente, enseguida regresó. Pero no sin antes recriminarle al hombre su acto. Recuerdo la frase de papá: "¿Tú de qué vas? ¿Quieres que llame a la policía?" Fue diez segundos antes de que el hombre se encarase con mi padre, y amenazase con "rajarlo" con un "pincho". Fue once segundos antes de que mi padre le diese una hostia al interfecto que lo mandó a tres metros, por encima de un pequeño seto y completamente KO. Papá se acercó, nos agarró a cada uno de una mano y entramos al centro comercial. La peli estuvo chula. Nadie dijo nada, porque éramos muy pequeños... y porque no había nada que decir. Ni que objetar.

Por supuesto, no quiero decir que esta actitud típica del Will Munny de "Sin Perdón" sea la correcta. Pero, en ocasiones, el ojo-por-ojo es la única medicina para gentuza como esta. Eso, y la cárcel. Prisión en la que deberían acabar los asesinos de Marta. Prisión en la que debería ir a parar Chris Brown. Y centro penitenciaro en el que debería haber un Big Leroy capaz de darle de su propia medicina a estos desgraciados... siempre por vía rectal, por supuesto.

martes, 1 de julio de 2008

¡Es la hora de las tortas!


Nota: vas a leer el artículo de opinión más largo jamás escrito. Échale un vistazo por tu propia cuenta y riesgo, pero compréndeme: ¡no todos los días se gana una Eurocopa!

Ha llegado el momento de ajustar cuentas. La victoria de España en la Eurocopa ha desatado la euforia, del mismo modo que ha obligado a más de uno a "envainarsela" con todo el pesar de su corazón. La superioridad aplastante de nuestros chicos en Austria-Suiza, además de no dejar indiferente a nadie y levantar la admiración de toda la Europa futbolística, convierte a Luis Aragonés en el gran triunfador de esa gran cruzada que "Zapatones" inició, en solitario, tras agarrarse al cargo de seleccionador nacional allá por septiembre de 2006. Dijo que se iría si no llegaba a semifinales en el Mundial. Y, como sus detractores no se han cansado de repetir, "El Sabio" no cumplió su promesa. Pero Luis sabía lo que hacía. Sabía que lo de Alemania había sido un accidente, un batacazo puntual con tres responsables: el propio Luis, los franceses y la prensa de nuestro país.

Lo de Francia (culpable 1) no tiene solución: el "jubilado" Zidane y sus cuatro amigos del supuesto geriátrico "blue" nos pasaron por encima y nos mandaron para casa. Nada que objetar. Sin embargo, muchos se preguntan qué hubiera sucedido si Aragonés (culpable 2) no hubiera cedido a la presión de determinados sectores de la prensa deportiva, con juntaletras que se consideran periodistas serios (culpables 3) que hacían campaña en favor de "los jugones", "el tiqui-taca" y demás monsergas. Aragonés renunció a su estilo, a sus ideales, quitó a Albelda y sacó a Xavi Alonso... ¿El resultado? España "per l'aire". Los opinólogos de turno de pronto escondieron la cabeza durante unas horas: después de todo, habían obtenido lo que querían, el "jogo bonito", y nos volvíamos a casa gracias a renunciar al estilo impuesto por el seleccionador, con un pivote defensivo sobre el que basculara todo el equipo. Pero un par de días después, ocurrió lo de siempre: los que antes pedían, ahora criticaban.

El "tiro al Luis" se convirtió en deporte nacional, casi se podría decir deporte olímpico. El tema adquirió tintes paroxistas con la dimisión de Luis, el regreso, su nueva dimisión, y su definitiva permanencia al frente de la "Roja". Los de siempre se frotaban las manos: desde aquel momento, la crítica a Aragonés sería feroz y despiadada, bordeando y casi siempre superando la barrera del insulto personal. Aquellas semanas se leyeron lindezas que iban del "viejo chocho" hacia arriba en periódicos tan ¿respetados? como Marca o AS. Lamentable a más no poder... pero como dice la canción del brandy ese, "este país es así".

Ojo, la fiesta sólo acababa de empezar. Porque llegó la fase de clasificación para la Eurocopa... y Aragonés dijo basta. Puede que nunca sepamos qué diablos ocurrió en el Mundial de Alemania, aunque los indicios nos han dado ya varias pistas para saber por donde van los tiros: un jugador descontento con su suplencia, mal rollo en el vestuario, grupos de jugadores sin dirigirse la palabra... El caso es que Luis se "cepilló" a Raúl González de la selección un 29 de septiembre de 2006, tras casi diez años de convocatoria permanente e ininterrumpida del "7 del Madrid" con el combinado nacional.

Un pequeño inciso (espero, que luego me pierdo) acerca del Sr. González Blanco. Sin restar méritos a su palmarés con el Madrid (sería una estupidez), sí que debo puntualizar que, en mi opinión, se trata de uno de los jugadores más sobrevalorados de la historia del fútbol español. Ojo, no hablo de su capacidad para estar en el sitio justo y empujarla (eso que Lama llama "ser el más listo de la clase"), aunque eso a Salinas también se le daba de maravilla y no nos dieron tanto la tabarra cuando dejó de ir convocado; ni tampoco de sus recursos para que el balón acabe dentro de la red, sea con el pie, mano, codo, culo, barriga o incluso la punta de la nariz. Tampoco pongo en cuestión su entrega y pundonor sobre el campo, aunque recuerdo que un famoso "14" holandés dijo que "correr sobre el campo es de cobardes". Pero seamos francos: ¿de verdad pensamos que nunca hemos tendo jugadores mejores? ¡Venga ya!

Técnicamente, existen en nuestro país jugadores con un nivel mucho mayor que Raúl, y con muchísimos más recursos dentro del área. Ejemplo ilustrativo número 1: David Villa. Tácticamente, existen en España jugadores con mayor rigor, colocación y visión de juego. Ejemplo ilustrativo número dos: Xavi Hernández o Andrés Iniesta. Y en el arte de correr sobre el campo, supongo que hablar de los Senna o Torres deja el tema bastante cerrado. Por eso pienso que la acumulación de internacionalidades y elevación al status de "mito viviente" han hecho mucho daño a Raúl y, por extensión, a la Selección Española.

La culpa, en este aspecto, es un poco de todos: de los periodistas afines por hacer campaña pro-raulista las veinticuatro horas del día; de seleccionadores anteriores, que le llevaban a Mundiales y Eurocopas sí o sí incluso cuando no jugaba un pimiento en el Madrid (algunos, como Camacho, tienen el dudoso honor de proferir una de las frases más lamentables del fútbol moderno cuando dijo eso de que "Raúl tiene que tirar del carro"); del propio Raúl, por ceder a su ego e hincharse de todas las odas de admiración con las que le "inflaban" determinados medios de comunicación; y, finalmente, del pueblo, de nosotros, por pecar de pardillos y pensar que, con animar a la Selección con todo nuestro corazón, sería suficiente para alcanzar la gloria. Craso error.

(Fín del inciso, que obviamente me ha quedado más largo de lo deseado. Largo... e incendiario. Es un opinión, nada más, tan respetable como la de aquellos que idolatran a Raúl y creen que sí debería haber ido a la Eurocopa. Y aquellos que me conocen saben que lo mío con Raúl viene de lejos, por lo que llamarme "ventajista" tiene poco o nulo sentido. Con esto dicho, los talibán-raulistas que quieran despellejarme tienen los comentarios abajo. Todo vuestro, chicos: eso sí, insultos no, gracias.)

Por eso admiro tanto a Aragonés. En cierto sentido, Luis ha sido un pionero. Como Edmund Hillary con el Everest, o Juan Soler con las recalficaciones en Ribarroja, "El Sabio" hizo algo inaudito: cerrar el puño, sacar el dedo corazón y hacerle un corte de mangas como una plaza de toros a la prensa deportiva del país. Una prensa que, desde aquel día del frío septiembre de 2006 hasta pocas horas antes de que España se concentrase a finales de mayo de 2008, ha sido como un martillo pilón, machacando sin piedad, golpeando incesantemente, dando forma a esa espada forjada en el yunque de la opinión pública, enfríada en las aguas de los pro-raulistas y finalmente utilizada para despedazar la figura de nuestro seleccionador. Sin piedad. Sin sentido. Y mientras Luis, a lo suyo.

Y ahora, tras la batalla, después de sufrir sobre el césped y levantar la Eurocopa, llega el recuento de las bajas. En primer lugar, las de los no creyentes, los pesimistas entre los que me incluyo. Al contrario que otros muchos que afirman que estaban subidos al carro antes del pistoletazo de salida, no se me caen los anillos en admitir que lo del "Podemos" me sonaba a venta de humo, como tantas y tantas veces. Nunca dudé de la capacidad de nuestro seleccionador, ni de la calidad y nivel humano de nuestros chavales. Pero... siempre pasaba algo: un penalti inventado, un codazo en la nariz, un gol en el último minuto, un árbitro egipcio y ladrón, Italia... Y siempre la historia acababa del mismo modo: España eliminada, y yo de mala leche. Demasiados años de esperanzas rotas hacían que mi escepticismo se sobrepusiera a la ilusión, y que la cautela frenara una euforia que quería salir conforme la España de Luis iba ganando partidos. Y si no os lo creeís, echadle un vistazo a escritos anteriores.

Pero lo verdaderamente triste de todo esto, algo que no quiero que caiga en el olvido propio de la España actual donde todo viene marcado por las agendas ideológicas de cada medio de comunicación, es la proliferación de "veletas" que, como caracoles tras la lluvia, cantan ahora las excelencias del "Sabio", su capacidad de gestionar un grupo y todo tipo de odas dirigidas a su persona. Ya nadie quiere recordar los dos años de "raje" continuo, ininterumpido, bestial, por no llevar a Raúl. Ya nadie le llama "viejo chocho", ni se ríe de sus manías, ni cuestiona sus métodos... Les hierve la sangre por dentro. Seguro. Pero "tragan", al menos de momento. Los titulares estos días son del tipo "¡Ya dijimos que ganaríamos la Eurocopa!" o "¡Siempre hemos confiado en Luis!". Aunque los que los escriben sepan que no es así.

El otro día leía un editorial redactado por el director de un periódico deportivo de tirada nacional. En él se alababa desmesuradamente a Luis Aragonés, a la par que a Angel María Villar. De pronto, recordé una cosa: corrí a mi habitación y extraje un periódico de hace cuatro meses. El mismo chupatintas (porque ese personaje tiene de periodista lo que "El Risitas" de higiene dental) le pegaba unas hostias gigantescas a Aragonés, haciendo referencia a Raúl, a su avanzada edad, a que nunca había ganado nada, a la complicidad de la Federación de Fútbol... Verdaderamente repugnante. Y como este ejemplo, decenas de "iluminados" que atacaron a Aragonés por tierra, mar y aire (es decir, en prensa escrita, radio y televisión) y que ahora regresan a sus hogares con el rabo entre las piernas y con sus creencias sospechosamente alteradas.

Estamos llegando al final, y un recuento rápido arroja que los tortazos se han repartido de la siguiente manera: al propio Luis, a los franceses, a los italianos, a los talibán-raulistas, a Raúl, a la prensa madrileña, a la prensa nacional, a los opinólogos sabelotodo, a los veletas, a los directivos metidos a periodistas, a los pesimistas... En definitiva, a todos: unas tortas cocinadas en el horno de la Selección, que esta Eurocopa sí estaba para bollos como no ocurría en citas anteriores; y preparadas de forma artesanal por Luis Aragonés. Un tío que se va a Turquía a cobrar una pasta con la satisfacción en el rostro y la tremenda alegría interior que supone dejar en evidencia a todos aquellos que critican sin saber, o que critican por deporte. Esos que ahora callan ante el respeto que impone la figura del mejor entrenador que jamás haya dirigido a España, por juego y por resultados.

Pero debo decir algo: la acritud, en mi caso, es ya inexistente. Ya pasó todo, y es el momento de disfrutar. "¿Por qué?", preguntarán algunos. La respuesta es obvia: porque pronto llegará Vicente del Bosque al banquillo del combinado nacional. Y mucho me temo que no llegará sólo, y que de la mano traerá al "7" destronado y al "14" que, con treinta años, sigue con la actitud imprevisible de un cadete. No sea tonto, señor Del Bosque, y trate de no romper la armonía que reina en la Selección, esa que tantos años ha costado conseguir. No nos quite de nuevo la ilusión: como país tradicionalmente futbolero, da igual que suba el "gasoil" o que estemos en crisis... porque sabemos que siempre nos quedará España para obligarnos a salir a las calles a celebrar sus victorias. Y no debemos permitir que algo tan grandioso se pierda.

PD. Lo sé, la torta a Guti es gratuita, pero es que me cabrea enormemente que un jugador con tanto talento tenga el cerebro de un pez globo...