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Obafemi Martins ya ejecuta sus "cabriolas" en Orriols (Foto: David González / AS) |
Valencia es una ciudad de contrastes, de toda la vida de Dios. En un domingo de drama para el valencianista de a pie, de capa caída tras dos derrotas consecutivas a domicilio que impiden despegar a los de Pellegrino, es reconfortante pasear hasta el barrio de Orriols en busca de algo parecido al fútbol de antaño. Al de sensaciones, emoción, entrega y éxtasis final. Un sentimiento tan genuino, tan difícil de encontrar en pleno siglo XXI, que podría establecer un sello propio sin problemas. "Denominación de Origen: Ciutat de Valencia", por ejemplo.