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domingo, 24 de marzo de 2013

LP Punto Radio: colorín, colorado...

El equipo de deportes al completo tras el último programa

... este cuento, por el momento, se ha acabado.

El paso de los días ha servido para templar emociones y equilibrar la cantidad de cosas que me venían a la cabeza el pasado 15 de marzo a eso de las cuatro de la tarde. La luz roja del estudio principal de Punto Radio Valencia se apagaba para no volver a encenderse nunca más. Curiosamente, la emisión en Valencia fue la última de toda España en conectar su enlace a la Cadena Cope a las 16:00 horas en punto. No podía ser de otra manera: lo nuestro siempre fue resistir contra viento y marea.

sábado, 4 de abril de 2009

Pamesa: la misma historia de siempre


Imagen de enCancha.com

Llevo poquito trabajando en radio. Y relativamente poco en el mundillo del periodismo deportivo. Y tampoco son tantos los años que llevo viendo baloncesto ACB y NBA. Pero hay cosas que, independientemente de tu experiencia personal y profesional... "te huelen mal". Como quedarte encerrado en las duchas de la cárcel con un moreno llamado Mandingo. Dentro de tí, sabes que algo malo va a pasar.

Hoy, por ejemplo. Siempre que ha habido una fase final, una Copa, un partido a ida y vuelta en el caso del fútbol... solía tener el mismo diálogo con uno de los técnicos en la radio, el gran Alberto Navarro. Y es que un profesional como Alberto sabe que, en caso de competiciones de un día para otro, las cuñas, promos, músicas, etc. deben modificarse en cuestión de horas. Por poner un ejemplo practico: en la Copa del Rey de Madrid, Alberto me llamó minutos antes del partido. "Paco, si Pamesa pasa me acercaré por la radio a grabar la promo para las semis", me dijo. No hizo falta... porque palmamos contra el TAU. Pese a dar la cara.

Pero hoy no. A las 17:30, a media hora del inicio, todavía no tenía notificación suya. Ni una llamada. Nada. Y a la conclusión del encuentro se me ha ocurrido llamarle. "¿No pensabas pasarte si le ganábamos al Khimki?" he preguntado.

"Ah, pero... ¿creías en serio que Pamesa pasaría?"

Hasta ese punto ha llegado el equipo de Neven Spahija. Hasta el punto de que los neófitos desconfíen de todo lo relacionado con el club. Hasta el punto de que los que vivimos de esto acabamos siempre con cara de gilipollas porque te has currado una retransmisión, entradilla, sintonías, cuñas, promos, desplazamiento, comentaristas... y no haces más que palmar. Palmar y palmar y palmar. Como lo del "ganar y ganar" de Aragonés, pero a la inversa.

Bien visto, se podría decir que este Pamesa 2008-2009 es calcado, en cuanto a actitud y expectativas, a la Selección Española de fútbol del Mundial 2006. Sí, la del estigma del perdedor grabado a fuego, en contraposición a la actual "Roja". Sí, la del árbitro egipcio ese. Las expectativas son siempre, en la previa, de euforia desmedida. "¡Nos comeremos el mundo" que diría aquel. Pero siempre, S-I-E-M-P-R-E, por una cosa o por otra, por arbitrajes sibilinos, capacidad reboteadora infame, rival netamente superior, falta de calidad individual, errores del tecnico o porque la abuela fuma, siempre la película acaba del mismo modo. La competición sigue, y España... digoooo, Pamesa se queda en cuartos.

Y de verdad puedo entender a los que esta noche pidan a grito pelado la cabeza de Llorente en una pica, la guillotina para Spahija, un fusilamiento colectivo de la plantilla... o las tres a la vez. Porque aunque periodista, eres persona. Y aunque periodista, eres aficionado. Y da mucha rabia, cojones. No ser capaz de capturar un mísero rebote, y que los rusos se hinchen a cogerte rebotes ofensivos. Que seas capaz de anular con faltas a algunos de los mejores hombres del Khimki, y dejes corretear suelto a su mejor especialista exterior. Es como el chiste de Eugenio: "¿Saben aquel que diu... que Spahija no sabe cómo atacar una zona?" Sería hasta gracioso si no estuviese basado en hechos reales.

Ya no es problema de que Roig ponga los duros encima de la mesa. Que la gente no olvide esto: si el señor Juan Roig se cansa y hace eso de "la pelota es mía y se acabó el partido", al garete con Pamesa. Pero sí hay que apuntar a alguien. O algo. Aunque sea a Pascualet. La responsabilidad del enésimo batacazo hoy en Turín es un peso que debe ser compartido por directivos con estrecheces de miras, un "coach" que no se cansa de hablar de su "esperiensia" y su categoría pero que no es capaz de gestionar los (poquitos) recursos que tiene, y una plantilla en la que se salvan dos o tres... como máximo.

La frase la dijo don Nacho Sapena hace unos días: "O Pamesa gana la Eurocup... o se come una mierda". Bien, nos hemos comido una mierda. Con el sabor de las heces aún en el paladar... ¿qué nos queda? Partiendo de la base de que este equipo es serio candidato a encajar un contundente 3-0 en play-offs (en caso de llegar, que eso todavía está por ver), nos queda el veranito. El sol, las olas, la fina arena de Valencia, las discotecas (¿verdad, Rubensito?) y los chiringuitos. En eso se ha convertido Pamesa en los últimos años: en un chiringuito al que se acercan trincadores de tres al cuarto, y que no ha encontrado todavía un mínimo de coherencia en su planificación deportiva. Siempre nos quedará la esperanza de que este verano sea el definitivo, y se apueste por un proyecto ganador. Los "cacaos" los pondría Roig en caso de estar en Euroliga... ¿los pondrá si no nos metemos ni siquiera en la infame Eurocup?

Pues eso... La misma historia de siempre.

PD. Y que conste que esto lo escribo desde el más absoluto enfado por haber perdido. Nadie se alegra de tener la Euroliga "a huevo" y a caer estrepitosamente. Pero como viene siendo habitual, parece que los últimos cinco partidos de la temporada serán un mero trámite hasta que llegue el ansiado verano. Y eso ya cansa. Cansa, hastía y da un sensación de "deja vu" que no veas en comparación con el verano pasado... y el anterior...

lunes, 25 de agosto de 2008

El maniquí del Zara


"¡Es que el portero ha puesto el pecho para pararla, en vez de las manos! ¡¿Pero esto que es?!" Ramón Aznar, exvicepresidente del VCF, en El Mirador Especial Supercopa de España.


Me decía esta mañana un amigo mío, muy valencianista, que lo de Timo Hildebrand ayer en el Santiago Bernabeu era "pa matarlo". Que en vez de un portero, parecía un maniquí del escaparate del Zara vestido de azul. Tras pararme a pensar un momento, he tenido que rebatirle. El inanimado maniquí hubiera detenido algún balón más.

Siendo justos, no habría que cargar las tintas exclusivamente en la nefasta actuación del Timo de la estampita. Mi limitado intelecto no alcanza aún a comprender cómo es posible hacer un ridículo de tamaña magnitud en tan sólo 45 minutos. A cualquier aficionado le enseñas el partido de ida y la primera mitad de ayer, y todos te contestarían del mismo modo: "Esto está hecho".

Puede que fuera eso lo que le sucedió a los jugadores. En la primera mitad, el Valencia había llevado a cabo su plan a la perfección. Gol de Silva, 0-1, Supercopa en el bote. Y para algarabía de los nuestros, a Van der Vaart se le fue la pinza (¿demasiado tiempo con su mujer, quizás?) y fue expulsado por roja directa tras una entrada de cadena perpetua sobre Mata. Así, los madridistas se iban al vestuario hundidos, derrotados, pitados por sus aficionados, sin ninguna posibilidad de ganar. Vamos, música para mis oídos.


Pero algo pasó. Los cables de los once valencianistas se cortocircuitaron durante el descanso. Hoy se puede leer en muchos sitios lo de siempre: "Remontada histórica", "Apoteosis en el Bernabeu", "Espíritu de Campeón" y miles de chorradas más en la prensa nacional. No obstante, creo mucho más acertados los análisis de Luis Furió en Las Provincias o del diario Superdeporte. El Valencia regaló la Supercopa. Punto pelota. Ningún equipo del mundo, NINGUNO, es capaz de meter tres goles jugando con dos jugadores menos a no ser que el rival se relaje y entregue la cuchara.

Timo Hildebrand no es portero para el Valencia, y punto. Cuando mañana llegue Renan Brito, va a alucinar pepinillos al ver la poca o nula competencia para hacerse con la titularidad. Emiliano Moretti, jugador con el que existe siempre buena sintonía y al que apenas se le ha criticado desde que está en el club, lleva dos partidos horrendos, sin tapar de forma efectiva la banda izquierda. Los centrales lo hicieron fatal. Joaquín ni siquiera "estuvo" en el Bernabeu, aunque en la alineación titular sí que estaba su nombre. ¿Pedirá un aumento la semana que viene?

Para acabar, Albelda y Baraja. Un cúmulo de despropósitos durante todo el partido, a Albelda no se le vio aparecer en ningún momento, y la línea de contención se resiente en exceso si el de La Pobla Llarga no hace su trabajo. Y el Pipo... no está. Lleva mucho tiempo sin estar. Hasta que no recupere el tono físico de la forma adecuada, es un lastre que arrastra a los compañeros que actúan en ataque. Precisamente, los que menos culpa tuvieron ayer: a Silva, Villa, Vicente y Morientes poco se les puede reprochar, ya que no les llegó ni un sólo balón en condiciones.

Esto es el Valencia, señores. Un equipo capaz de ilusionarnos un domingo, y reventar toda lógica una semana después con un partido infame que pasará a la historia negra del club. Con dos menos, el Madrid nos metió tres y se llevó la Supercopa. Un trofeo menor, pero que nos habría venido de perlas para reforzar la moral tras un par de años decepcionantes. Volvemos a las andadas. Unai, tienes faena para rato.

lunes, 18 de agosto de 2008

La cosa pinta bien


No fue el debut soñado, principalmente porque el Real Madrid se escapó vivo y mantiene sus opciones intactas a falta del choque del Bernabeu... pero sí que es cierto que el Valencia de ayer pinta bien. Iría más allá: pinta muy bien. Debemos quitar de la ecuación la falta de ritmo de competición, el cansancio de unos jugadores que aún están en pretemporada y que se trataba, en espíritu, más de una pachanga que de un trofeo oficial. Si obviamos todo esto, nos queda un Valencia que esta temporada aspira a todo.

Desde el primer minuto, la consigna del también debutante Unai Emery era clara: apretar a tope y presionar la salida de balón del rival. El resultado fue apabullante, ya que al margen de un par de fases del choque en las que los dos equipos bajaron sus revoluciones, los valencianistas fueron dueños y amos del balón y del dominio del juego. Mientras el Madrid perdía el balón una y otra vez en la medular, los chés atacaban con criterio, empleaban las bandas, jugaban a uno u dos toques... Un fútbol atractivo, que sin llegar al virtuosismo de un Barça en plena forma, sí que está a años luz de lo visto con la "barraca" de Quique o los despropósitos tácticos del innombrable holandés aficionado al vino. En eso, la afición respira tranquila: en Mestalla, se gane o se pierda, al menos habrá buen fútbol esta temporada.

El equipo en general estuvo muy acertado, pero sobresalen tres hombres, curiosamente todos con el mismo nombre. Albelda estuvo SOBERBIO en el centro del campo. Durante la Eurocopa no me cansé de alabar el espectacular trabajo de Senna en la Selección. Pues bien, ayer el de La Pobla Llarga se mostró trabajador, duro y atento en la línea de destrucción, robando balones sin parar y jugando con criterio. Diez partidos más a este nivel y Mestalla se habrá olvidado de las desavenencias del club con su hijo pródigo. Otro David, en este caso Silva, justificó su reciente aumento de sueldo con un partidazo de "crack": cuando el canario coge la pelota, pasamos de un duelo a cámara lenta a que la bola empiece a avanzar a cámara rápida. Y lo de Villa... Eso es un tema aparte.

Mientras Raúl se arrastraba por enésima ocasión por un terreno de juego, sin rascar bola y corriendo como un pollo sin cabeza, el "Guaje" se dejaba la piel en la punta de ataque valencianista. Aunque la defensa madridista le dejó en fuera de juego en infinidad de ocasiones, el asturiano lo seguía intentando. Su perseverancia tuvo recompensa: un chicharro más para el máximo goleador de la Eurocopa 2008, y la rabiosa celebración posterior, con la grada enloquecida. Si faltaban motivos para tratar de retener a Villa en la reunión de Fernando con su representante hoy, ayer las cosas quedaron diáfanas: Villa quiere quedarse, y el Valencia debe hacer todo lo posible por retenerle. Y punto.

No todo van a ser elogios. La defensa che estuvo muy verbenera, regalando a Van Nistelrooy el metrito que requiere el "killer" holandés para enchufarlas. Dos tuvo Ruud, y dos que metió. Demasiada candidez para una zaga que aspira a cerrar su portería a cal y canto. Una portería sin inquilino fijo, ya que Hildebrand se mostró excesivamente dubitativo en algunos lances... y Renan llega la semana que viene. Además, Baraja mostró que su tono físico no es el óptimo a estas alturas de pretemporada; y Miguel y Joaquín, tras un buen inicio de partido, se diluyeron como un azucarillo, dejando al Valencia sin banda derecha hasta la entrada al campo de Pablo Hernández.

En definitiva, se trata de un resultado para la esperanza. Sin estar al 100%, ayer el equipo nos dejó pinceladas de lo que puede ser la temporada: una estilo de juego atractivo, pero sin descubrir la retaguardia; un equipo presionante, pero que sabe contemporizar. Si lo de Benitez era un rodillo, este Valencia de Unai Emery aspira a ser un bulldozer que arrase a su paso, pero capaz de parar su marcha en cualquier momento para poner en juego esas gotas de calidad que le otorgan peloteros como Silva, Mata, Villa o Joaquín. Esta plantilla es mejor que la que tenía Benítez. Si el míster resulta ser igual de bueno... sólo el cielo es el límite para el nuevo Valencia.

martes, 1 de julio de 2008

¡Es la hora de las tortas!


Nota: vas a leer el artículo de opinión más largo jamás escrito. Échale un vistazo por tu propia cuenta y riesgo, pero compréndeme: ¡no todos los días se gana una Eurocopa!

Ha llegado el momento de ajustar cuentas. La victoria de España en la Eurocopa ha desatado la euforia, del mismo modo que ha obligado a más de uno a "envainarsela" con todo el pesar de su corazón. La superioridad aplastante de nuestros chicos en Austria-Suiza, además de no dejar indiferente a nadie y levantar la admiración de toda la Europa futbolística, convierte a Luis Aragonés en el gran triunfador de esa gran cruzada que "Zapatones" inició, en solitario, tras agarrarse al cargo de seleccionador nacional allá por septiembre de 2006. Dijo que se iría si no llegaba a semifinales en el Mundial. Y, como sus detractores no se han cansado de repetir, "El Sabio" no cumplió su promesa. Pero Luis sabía lo que hacía. Sabía que lo de Alemania había sido un accidente, un batacazo puntual con tres responsables: el propio Luis, los franceses y la prensa de nuestro país.

Lo de Francia (culpable 1) no tiene solución: el "jubilado" Zidane y sus cuatro amigos del supuesto geriátrico "blue" nos pasaron por encima y nos mandaron para casa. Nada que objetar. Sin embargo, muchos se preguntan qué hubiera sucedido si Aragonés (culpable 2) no hubiera cedido a la presión de determinados sectores de la prensa deportiva, con juntaletras que se consideran periodistas serios (culpables 3) que hacían campaña en favor de "los jugones", "el tiqui-taca" y demás monsergas. Aragonés renunció a su estilo, a sus ideales, quitó a Albelda y sacó a Xavi Alonso... ¿El resultado? España "per l'aire". Los opinólogos de turno de pronto escondieron la cabeza durante unas horas: después de todo, habían obtenido lo que querían, el "jogo bonito", y nos volvíamos a casa gracias a renunciar al estilo impuesto por el seleccionador, con un pivote defensivo sobre el que basculara todo el equipo. Pero un par de días después, ocurrió lo de siempre: los que antes pedían, ahora criticaban.

El "tiro al Luis" se convirtió en deporte nacional, casi se podría decir deporte olímpico. El tema adquirió tintes paroxistas con la dimisión de Luis, el regreso, su nueva dimisión, y su definitiva permanencia al frente de la "Roja". Los de siempre se frotaban las manos: desde aquel momento, la crítica a Aragonés sería feroz y despiadada, bordeando y casi siempre superando la barrera del insulto personal. Aquellas semanas se leyeron lindezas que iban del "viejo chocho" hacia arriba en periódicos tan ¿respetados? como Marca o AS. Lamentable a más no poder... pero como dice la canción del brandy ese, "este país es así".

Ojo, la fiesta sólo acababa de empezar. Porque llegó la fase de clasificación para la Eurocopa... y Aragonés dijo basta. Puede que nunca sepamos qué diablos ocurrió en el Mundial de Alemania, aunque los indicios nos han dado ya varias pistas para saber por donde van los tiros: un jugador descontento con su suplencia, mal rollo en el vestuario, grupos de jugadores sin dirigirse la palabra... El caso es que Luis se "cepilló" a Raúl González de la selección un 29 de septiembre de 2006, tras casi diez años de convocatoria permanente e ininterrumpida del "7 del Madrid" con el combinado nacional.

Un pequeño inciso (espero, que luego me pierdo) acerca del Sr. González Blanco. Sin restar méritos a su palmarés con el Madrid (sería una estupidez), sí que debo puntualizar que, en mi opinión, se trata de uno de los jugadores más sobrevalorados de la historia del fútbol español. Ojo, no hablo de su capacidad para estar en el sitio justo y empujarla (eso que Lama llama "ser el más listo de la clase"), aunque eso a Salinas también se le daba de maravilla y no nos dieron tanto la tabarra cuando dejó de ir convocado; ni tampoco de sus recursos para que el balón acabe dentro de la red, sea con el pie, mano, codo, culo, barriga o incluso la punta de la nariz. Tampoco pongo en cuestión su entrega y pundonor sobre el campo, aunque recuerdo que un famoso "14" holandés dijo que "correr sobre el campo es de cobardes". Pero seamos francos: ¿de verdad pensamos que nunca hemos tendo jugadores mejores? ¡Venga ya!

Técnicamente, existen en nuestro país jugadores con un nivel mucho mayor que Raúl, y con muchísimos más recursos dentro del área. Ejemplo ilustrativo número 1: David Villa. Tácticamente, existen en España jugadores con mayor rigor, colocación y visión de juego. Ejemplo ilustrativo número dos: Xavi Hernández o Andrés Iniesta. Y en el arte de correr sobre el campo, supongo que hablar de los Senna o Torres deja el tema bastante cerrado. Por eso pienso que la acumulación de internacionalidades y elevación al status de "mito viviente" han hecho mucho daño a Raúl y, por extensión, a la Selección Española.

La culpa, en este aspecto, es un poco de todos: de los periodistas afines por hacer campaña pro-raulista las veinticuatro horas del día; de seleccionadores anteriores, que le llevaban a Mundiales y Eurocopas sí o sí incluso cuando no jugaba un pimiento en el Madrid (algunos, como Camacho, tienen el dudoso honor de proferir una de las frases más lamentables del fútbol moderno cuando dijo eso de que "Raúl tiene que tirar del carro"); del propio Raúl, por ceder a su ego e hincharse de todas las odas de admiración con las que le "inflaban" determinados medios de comunicación; y, finalmente, del pueblo, de nosotros, por pecar de pardillos y pensar que, con animar a la Selección con todo nuestro corazón, sería suficiente para alcanzar la gloria. Craso error.

(Fín del inciso, que obviamente me ha quedado más largo de lo deseado. Largo... e incendiario. Es un opinión, nada más, tan respetable como la de aquellos que idolatran a Raúl y creen que sí debería haber ido a la Eurocopa. Y aquellos que me conocen saben que lo mío con Raúl viene de lejos, por lo que llamarme "ventajista" tiene poco o nulo sentido. Con esto dicho, los talibán-raulistas que quieran despellejarme tienen los comentarios abajo. Todo vuestro, chicos: eso sí, insultos no, gracias.)

Por eso admiro tanto a Aragonés. En cierto sentido, Luis ha sido un pionero. Como Edmund Hillary con el Everest, o Juan Soler con las recalficaciones en Ribarroja, "El Sabio" hizo algo inaudito: cerrar el puño, sacar el dedo corazón y hacerle un corte de mangas como una plaza de toros a la prensa deportiva del país. Una prensa que, desde aquel día del frío septiembre de 2006 hasta pocas horas antes de que España se concentrase a finales de mayo de 2008, ha sido como un martillo pilón, machacando sin piedad, golpeando incesantemente, dando forma a esa espada forjada en el yunque de la opinión pública, enfríada en las aguas de los pro-raulistas y finalmente utilizada para despedazar la figura de nuestro seleccionador. Sin piedad. Sin sentido. Y mientras Luis, a lo suyo.

Y ahora, tras la batalla, después de sufrir sobre el césped y levantar la Eurocopa, llega el recuento de las bajas. En primer lugar, las de los no creyentes, los pesimistas entre los que me incluyo. Al contrario que otros muchos que afirman que estaban subidos al carro antes del pistoletazo de salida, no se me caen los anillos en admitir que lo del "Podemos" me sonaba a venta de humo, como tantas y tantas veces. Nunca dudé de la capacidad de nuestro seleccionador, ni de la calidad y nivel humano de nuestros chavales. Pero... siempre pasaba algo: un penalti inventado, un codazo en la nariz, un gol en el último minuto, un árbitro egipcio y ladrón, Italia... Y siempre la historia acababa del mismo modo: España eliminada, y yo de mala leche. Demasiados años de esperanzas rotas hacían que mi escepticismo se sobrepusiera a la ilusión, y que la cautela frenara una euforia que quería salir conforme la España de Luis iba ganando partidos. Y si no os lo creeís, echadle un vistazo a escritos anteriores.

Pero lo verdaderamente triste de todo esto, algo que no quiero que caiga en el olvido propio de la España actual donde todo viene marcado por las agendas ideológicas de cada medio de comunicación, es la proliferación de "veletas" que, como caracoles tras la lluvia, cantan ahora las excelencias del "Sabio", su capacidad de gestionar un grupo y todo tipo de odas dirigidas a su persona. Ya nadie quiere recordar los dos años de "raje" continuo, ininterumpido, bestial, por no llevar a Raúl. Ya nadie le llama "viejo chocho", ni se ríe de sus manías, ni cuestiona sus métodos... Les hierve la sangre por dentro. Seguro. Pero "tragan", al menos de momento. Los titulares estos días son del tipo "¡Ya dijimos que ganaríamos la Eurocopa!" o "¡Siempre hemos confiado en Luis!". Aunque los que los escriben sepan que no es así.

El otro día leía un editorial redactado por el director de un periódico deportivo de tirada nacional. En él se alababa desmesuradamente a Luis Aragonés, a la par que a Angel María Villar. De pronto, recordé una cosa: corrí a mi habitación y extraje un periódico de hace cuatro meses. El mismo chupatintas (porque ese personaje tiene de periodista lo que "El Risitas" de higiene dental) le pegaba unas hostias gigantescas a Aragonés, haciendo referencia a Raúl, a su avanzada edad, a que nunca había ganado nada, a la complicidad de la Federación de Fútbol... Verdaderamente repugnante. Y como este ejemplo, decenas de "iluminados" que atacaron a Aragonés por tierra, mar y aire (es decir, en prensa escrita, radio y televisión) y que ahora regresan a sus hogares con el rabo entre las piernas y con sus creencias sospechosamente alteradas.

Estamos llegando al final, y un recuento rápido arroja que los tortazos se han repartido de la siguiente manera: al propio Luis, a los franceses, a los italianos, a los talibán-raulistas, a Raúl, a la prensa madrileña, a la prensa nacional, a los opinólogos sabelotodo, a los veletas, a los directivos metidos a periodistas, a los pesimistas... En definitiva, a todos: unas tortas cocinadas en el horno de la Selección, que esta Eurocopa sí estaba para bollos como no ocurría en citas anteriores; y preparadas de forma artesanal por Luis Aragonés. Un tío que se va a Turquía a cobrar una pasta con la satisfacción en el rostro y la tremenda alegría interior que supone dejar en evidencia a todos aquellos que critican sin saber, o que critican por deporte. Esos que ahora callan ante el respeto que impone la figura del mejor entrenador que jamás haya dirigido a España, por juego y por resultados.

Pero debo decir algo: la acritud, en mi caso, es ya inexistente. Ya pasó todo, y es el momento de disfrutar. "¿Por qué?", preguntarán algunos. La respuesta es obvia: porque pronto llegará Vicente del Bosque al banquillo del combinado nacional. Y mucho me temo que no llegará sólo, y que de la mano traerá al "7" destronado y al "14" que, con treinta años, sigue con la actitud imprevisible de un cadete. No sea tonto, señor Del Bosque, y trate de no romper la armonía que reina en la Selección, esa que tantos años ha costado conseguir. No nos quite de nuevo la ilusión: como país tradicionalmente futbolero, da igual que suba el "gasoil" o que estemos en crisis... porque sabemos que siempre nos quedará España para obligarnos a salir a las calles a celebrar sus victorias. Y no debemos permitir que algo tan grandioso se pierda.

PD. Lo sé, la torta a Guti es gratuita, pero es que me cabrea enormemente que un jugador con tanto talento tenga el cerebro de un pez globo...

lunes, 30 de junio de 2008

(Inserte su titular eufórico aquí)


Estoy sin palabras.

A nivel deportivo... Hoy es el día más feliz en mis 21 años de existencia.

Lo de esta noche, lo digo desde ya, no lo olvidaré nunca. NUNCA. Sed conscientes de lo que hemos conseguido. De tantos años penando por el desierto de la mediocridad, petrificados ante la barrera de cuartos, acobardados por esos conjuntos italianos, alemanes y de todos los pelajes que siempre nos dejaban con la miel en los labios. Hoy es el día en el que todos los españoles hemos salido a la calle orgullosos de nuestro país, de nuestros colores y de nuestra selección. Mañana sera el momento de la reflexión, de escribir sobre el partido, de profesar mi amor infinito por Marcos Senna y el pedazo de Eurocopa que ha hecho.

Pero hoy... arde Valencia. Y por extensión, España entera.

¡CAMPEONES!

sábado, 28 de junio de 2008

Que nadie me despierte, por favor


Lo teníamos todo preparado. La cervecita, en la mano. La "Roja", enfundada. Y la ilusión, desbordante. El escenario había cambiado: el "trío calavera" de LP Punto Radio (hubo rotación de banquillo, faltó Mateu, acudió Molins) dejó la histórica Plaza de la Afición en la Avenida de Suecia para acudir al "sarao" montado en el Parque del Oeste. Allí, el ambiente crecía a medida que caían los minutos y se acercaba la hora del partido.

He de confesarlo: la primera mitad me dejó más bien frío. Un cosquilleo me decía que algo no iba bien, que ya teníamos que tener el partido más que controlado. En cambio, tuvo que ser Casillas el que hiciera la parada de la Eurocopa para mantenernos dentro del partido. Y para colmo, el "Guaje" se rompió al sacar una falta más perfilada para Marcos Senna. Le pudo el ansia. "Isquiotibial derecho", pensé mientras veía la repetición del golpeo: es ese sonido tan característico de las microrroturas, ese "¡riiiis!", ese pinchazo que molesta cada vez más conforme se enfría la zona lesionada. Villa estaba KO, no sólo para el resto del choque, sino para la hipotética final. Y el de Tuilla lo sabía: sus lágrimas no eran de cocodrilo.

Y llegó la hora de Cesc. Los últimos minutos de la primera mitad le sirvieron para calentarse, para cogerle el tranquillo al partido. Al comenzar la segunda, los rusos se vieron desbordados como en Afganistán, como en Chechenia: los pequeños y juguetones rebeldes españoles les entraban por todas partes, percutían en su sistema defensivo, desarbolaban los planteamientos de un Hiddink que usó su banquillo como refugio ante el diluvio que caía sobre Viena... y ante el vandaval de juego ibérico que se estaba llevando por delante a sus chicos.

Cesc, tras sembrar dudas sobre su papel en la Selección, por fín se quitó la pesada losa de portar el "10" en la espalda. Como un Oliver Aton nacido en Arenys del Mar, sacó a relucir a "Fabregas", su "alter ego" que tanto nos ha deslumbrado en el Arsenal, en el momento clave: pases imposibles, paredes, asistencias... Un repertorio variado, un buffet libre de toque y desmarque que resultó vital para que, uno detrás de otro, los goles españoles campearan en el marcador del Ernst Happel vienés.

Hay más. A Iniesta le he "rajado" durante los anteriores cuatro partidos, y sigo pensando que con todo merecimiento. El de Fuenteabilla no estaba bien, y punto. Pero ayer... fue el mejor. Y punto. Igual que Sergio Ramos: sigue sin defender un pimiento, pero mientras consiga que el lateral zurdo rival esté demasiado preocupado defendiendo, no hay nada que temer. Jugando así, el madridista se cenará un Lahm con patatas el próximo domingo. Casillas, a lo suyo: una intervención, un paradón, portería a cero. Marchena y Puyol, callando bocas a una velocidad de escándalo. Silva en plan "megacrack". Y Güiza, que sigue con su embrujo particular: toca una, y "pa dentro".

Pero que a nadie se le olvide. La clave, EL CRACK, el número uno, el pilar de la selección española... no nació en España. Marcos Senna, señores. Como decía alguien el otro día: "el negro es una caña". De verdad, es IMPRESIONANTE la Eurocopa que está haciendo el mediocentro del Villarreal. Soberbio en el corte, contundente en la anticipación, juega y hace jugar, hace cambios de orientación de treinta metros, corre, ayuda, hace coberturas... En una jugada en la que Sergio Ramos había subido al ataque (lo normal, vamos), Senna se metió entre pecho y espalda un sprint de 70 metros para cubrir el hueco dejado por su compañero, lanzarse a tierra, robar el balón al extremo ruso, y tocarla en cortito para sacar la bola jugada. Lo dicho: estelar. Si ganamos la Eurocopa, me compraré la camiseta oficial. Y en la espalda, "Marcos Senna" y el número 19. Jamás un pivote defensivo fue tan decisivo para el desarrollo de un equipo.

Y el domingo... Alemania (*música de la "Marcha Imperial" de Star Wars suena de fondo*). Jugando mal, aburriendo a las ovejas, sufriendo contra unos turcos que casi juegan con su tercer portero de delantero, ganando en el minuto 90... pero serán nuestros rivales en la gran final del día 29. Tengo clarísimo que Aragonés se impondrá a Löw en el duelo de los banquillos. Pero lo que ocurra dentro del césped será otra historia. En los cinco partidos que llevamos, todos han dado un paso al frente en el momento adecuado: Villa ante Rusia, de nuevo el "Guaje" contra Suecia, los suplentes ante Grecia, Casillas y la defensa contra Italia, y Fábregas e Iniesta ayer. El domingo le ha llegado el momento a Torres, con Villa fuera de combate, de demostrarnos a mí y a muchos españoles que no se esconde en las grandes citas. Que es capaz de ser tan decisivo en el Prater de Viena, ante 8.000 españoles enfervorecidos, como en Anfield con el apoyo de "The Kopp". También los galones de los Xavi, Senna, Puyol, Marchena, Iker... deben de darle la confianza y libertad necesarias a los jóvenes centrocampistas españoles para que hagan lo que mejor saben: jugar al fútbol. Alegrarnos la vida. Poner a todo un país en pie. Y traerse para casa la Eurocopa.

miércoles, 18 de junio de 2008

Finales NBA: Boston, justo campeón (BOS 4 - 2 LAL)


El seguidor del baloncesto de Conferencia Oeste que habita en mí esperaba ansiosamente poder celebrar este post número 50 con una victoria de Los Angeles que forzara un séptimo y definitivo encuentro. No se me caen los anillos (lo sé, malísimo... aforismo, olvidado) al reconocer que en estos Playoffs 2008 mis simpatías iban totalmente con el juego imaginativo, ofensivo y alegre de los Hornets de Chris Paul. "Como mal menor, que ganen los Lakers", pensé cuando los de Byron Scott fueron eliminados por los pérfidos Spurs.

Pero los Celtics han demostrado en estas Finales que el baloncesto es mucho más que ataque y defensa, y desde luego mucho más que las individualidades del Kobe Bryant de turno. La clave, obviamente señalada por muchos, estuvo en la estratosférica remontada que los "orgullosos verdes" lograron en el cuarto choque. Hasta ese momento, sin embargo, ya se habían adivinado los dos pilares sobre los cuales los Celtics fundamentarían su retorno a la gloria dos décadas después: orgullo... y actitud.

Pierce y compañía han manejado los partidos de la manera más experta, solidaria y competitiva posible, por lo que sólo cabía esperar un victoria que a la postre iba a llegar la pasada madrugada. Y lo hizo de la manera más humillante para los Lakers: 131-92 en un TD Banknorth Garden "on fire", que pedía más, que exigía más a sus chicos, que no quería sólamente "ganar" a L.A. sino apalizarlos sin piedad. Gasol estuvo horrendo. Kobe estuvo infame. El banquillo de los Lakers, inoperante. Y Phil Jackson se veía los toros desde la barrera, y lo único que hizo en toda la noche fue "rajar" de Gasol una vez el título ya se había teñido de verde.

El hombre de la noche, y de los seis encuentros, ha sido Paul Pierce. Quién lo hubiera dicho cuando, en el tercer cuarto del Game 1, se retiraba a vestuarios con la rodilla maltrecha. Su reaparición en plan "Cid Campeador" fue clave para asegurar ese primer triunfo, que hasta ese momento se estaba decantando para los angelinos. De ese punto en adelante, exhibiciones como la de hace unos días con 38 puntos, y unas ganas, pasión y liderazgo propios del que lleva muchos años aspirando a la gloria y ahora la tenía al alcance de la mano. "The Truth" ha sido el MVP de las finales, y la piedra angular en la victoria céltica. Igual que Garnett: "The Big Ticket" completó un Game 6 pletórico, dejando a Pau Gasol en la miseria. Allen hizo su faena, y Rondo sobresalió con 21 puntazos. El resto, como suele decirse, es historia.

Han sido unas finales interesantes y emotivas, colofón a una temporada 2008 bastante entretenida en su tramo final (pese a las "bacalás" vistas en alguno partidos de las eliminatorias del Este). Kobe ha remado durante todo el año hasta ahogarse en la orilla; veteranos como Garnett por fín han saboreado las mieles del Anillo; Pau tiene un margen de mejora inmenso, y de seguro que el año que viene se verá su mejor temporada en la NBA; y, por encima de todo, esta ha sido la temporada en la que un chavalín llamado Chris Paul ha levantado a todos los espectadores de sus asientos, ofreciendo el preludio a lo que puede ser el mejor base de los últimos años en un equipo, New Orleans, que ha practicado el baloncesto más alegre de toda la NBA.

PD. Felicidades a Sapena, Damiá y, por extensión, a todos los célticos que siguen enarbolando la bandera del "old school celtic pride". ¡Enhorabuena!

lunes, 16 de junio de 2008

Finales NBA: ... y el quinto día, Pau defendió (BOS 3 - 2 LAL)


¡Por fín! Tras mucho tiempo cargando con el estigma de ser considerado un jugador "blando" (y me incluyo entre aquellos que suelen sacar el dedo acusador a pasear), ayer Pau Gasol demostró que puede ser decisivo en la Liga (103-98). Durante los cuatro partidos anteriores, sólo en el tercero Pau había mostrado un mínimo de intensidad defensiva; y en ninguno había sacado a relucir toda su calidad en las acciones de ataque. Ayer, 19 puntos, 13 rebotes, 2 tapones y una defensa impecable sobre un Kevin Garnett que acabó desquiciado y al borde de la expulsión por faltas. Supercrack.

Vamos primero con los matices. La ausencia por lesión de Perkins fue decisiva, ya que por primera vez los angelinos dominaron el rebote (40 capturas por 37 de los Celtics). Ademas, los problemas de tobillo de Rondo hicieron que jugara muy mermado, por lo que Boston jugó la mayoría del partido con House o Sam Cassell (qué feo eres, macho... pero menuda "muñequita" te gastas) como bases. Con todo esto, el partido acabó decidiéndose a falta de dos minutos para el final, con los Lakers dos arriba: en una de las últimas posesiones, un manotazo de Kobe "birló" a Paul Pierce la bola, Odom cogió el balón y dio un pase largo a Bryant que mató a dos manos la canasta... y el partido entero.

Hasta ese momento, "The Truth" estaba siendo la estrella de la noche: 38 puntos, tiros inverosímiles y un total dominio en las penetraciones a canasta. Acabó con 10 de 22 en tiros de campo... y con 47:58 minutos disputados. ¡Descansó sólo dos segundos! Esta puede ser una de las claves para el sexto partido: si a este "palizón" le sumamos el viajecito que espera a ambos conjunos desde California a Massachussets, es muy posible que el cansancio pase factura, sobre todo tras los visto en el tercer partido.

Pero volvamos a Gasol. Qué gusto da ver a un tío exprimirse en defensa, pelear todos los rebotes, darse de tortas con todo un Kevin Garnett que sufrió una barbaridad y nunca se sintió cómodo. Y luego moverse bien en ataque, percutir con el cuerpo bajo el tablero y anotar, anotar y anotar. Los Lakers se dieron cuenta del magnífico estado de forma del de Sant Boi y fundamentaron su ataque en balones al pívot durante el tercer periodo, en el que los Celtics apretaron lo indecible. Unos Celtics, de la mano de Paul Pierce, que tuvieron el partido y el Anillo en su mano durante un par de posesiones. Pero si Pau sigue igual de intenso, si Kobe sigue mirando más por el equipo que por él, si Odom sigue haciendo cositas... y ni Rondo, ni Perkins, ni Garnett están a la altura... ¿quién se atreve a descartar que haya un séptimo encuentro?

PD. PJ Brown sigue haciendo campaña para robarle a Bruce Bowen el galardón de "Jugador Más Sucio" de la NBA. Ayer repartió estopa de lo lindo, y pese a su condición de visitante los árbitros tuvieron el nivel de permisividad por las nubes. En el Garden, PJ se va a inflar...

Finales NBA: Kobe Potter y la remontada ¿imposible?

La cosa está complicada para Los Angeles Lakers. La durísima derrota del pasado jueves dejó tocada la moral del equipo, tanto que incluso Phil Jackson decidió suspender el entrenamiento del día siguiente para darle más tiempo de recuperación psicológica a sus jugadores. Dos días después, Kobe está un poco más confiado:

"Esta serie todavía no se ha acabado. Queda mucho para que acabe. He pasado mucho tiempo en los últimos dos días leyendo a mis hijas un libro de Harry Potter. Es una pasada. Harry Potter tenía más problemas al enfrentarse a Voldemort que nosotros al enfrentarnos a los medios y a los Celtics"

Palabra de MVP de la temporada regular. Pero, por mucho que nos pese a algunos, la imagen de abajo se ha convertido en demasiado habitual, y puede que ni la magia pueda evitar que las finales de la NBA concluyan hoy. Esta noche...

viernes, 13 de junio de 2008

Finales NBA: Cuarto partido, en directo

03:27. Menudo repaso, Jesusito de mi Vida. Lakers está con 8 de 12 en tiros de campo, y dejando a los Celtics en 3 de 15. La defensa angelina es durísima, impresionante, y Lamar Odom ha vuelto. 24-7. Tiempo muerto... ¿del Tío Phil? ¡Pero si estáis arrasando!

03:30. Allen empieza a funcionar. Mientras, Lamar Odom sigue a lo suyo: 6 de 6, 12 puntos. Escandaloso. Garnett está hundido en el banquillo. 30-12.

03:35. ¡Triple de Ariza! Vaya hostia le acaba de dar Posey a Gasol. "Menuda masacre", dicen los comentaristas de la ESPN. Final del primer cuarto... y todavía me froto los ojos: los Lakers van VEINTIUNO ARRIBA. 35-14.

03:47. Ariza está siendo la clave por su intensidad defensiva. Lakers siguen más de veinte arriba. Garnett empieza a espabilar. 40-19... y sigue la sangría.

03:55. Odom supercrack, 7 de 7, 15 puntazos. ¡Triple de Vujacic! VEINTICUATRO ARRIBA. No me lo puedo creer... Vuelve Pierce. Otro balón perdido de Boston. Segunda de Bryant, que sólo lleva tres puntos, pero seis asistencias. 45-21.

04:06. Dos canastas de Garnett y Allen bajan la diferencia a menos de veinte. ¡Bajan a catorce! ¡A doce! Y el 2+1 de Fisher corta la reacción. 47-33.

04:12. Posey está martilleando a triples a los Lakers. Más quince para LA. Tercera falta de Bryant. ¡Dos más uno de Gasol! Rondo está fatal. ¡QUÉ CANASTÓN DE FARMAR! Llega el descanso. 58-40.

04:45. Tercer cuarto, terreno propicio en partidos anteriores para Boston. Primera canasta en juego de Kobe. Perkins comete su cuarta falta, y se hace daño en el hombro. Al vestuario. Los Celtics ganan terreno... y Kobe responde. Y otro balón que pierde Garnett. 66-48.

04:55. Los Lakers vuelven a la veintena de ventaja. Piedra de Radmanovic... y a quince los Celtics. Momento importante: cuarta de Posey, una de las claves de la remontada. Un par de robos ponen a los Celtics a once. 72-61.

05:08. Quinta de Posey, que se sienta. Tiros para Gasol. Los Lakers están "enmarronados" en ataque. ¡Canastón de Pierce, y 2+1! Los Celtics están a nueve. ¡A seis! Menudo parcial en este tercer cuarto: 15-31. Los Lakers están tirando el partido, y con él el Anillo, a la basura. 73-71.

05:24. Los nervios afloran: empate. Bryant anota, y Pierce contesta. Madre mía... Boston está desperdiciando sus oportunidades de adelantarse. Entra Gasol: se le ve motivado. Gran penetración y mate de Bryante. Ojo, Pierce puede haberse hecho daño en el tobillo. "The Truth" no cojea: no es momento de demostrar debilidad. Perkins, por cierto, sigue en el vestuario: lo del hombro debe ser más grave de lo que parecía. 81-77.

05:30. Triple de Posey, que lleva 15 puntos. ¡Que churro de Gasol... pero entra! Pau está en quince puntos y nueve rebotes. Garnett nota dos tiros. ¡Boston se pone por delante! 83-84.

05:38. Quedan dos minutos, y Boston está cinco arriba. La serie puede acabar aquí. Es increíble el partido que los Lakers han regalado. Dos tiros para Kobe, los clave. A tres. Tiros para Pierce... ¡falla el primero! El segundo entra con suspense. A cuatro. ¡Canastón de Kobe! ¡TRIPLAZO DE POSEY! ¡TRIPLAZO DE FISHER! ¿De dos? Tres arriba para Boston. Falta de Bryant a Pierce. A los Lakers se les va el partido... 89-92.

05:49. Tiros para Pierce. Boston cinco arriba. ¡Penetración de Allen! Los Celtics, con cinco arriba y con 18 segundos por delante, van a llevarse un partido increíble. Esta última jugada demuestra el aturullamiento de Lakers esta segunda mitad. Pierce y Allen se abrazan: ya se ven con el Anillo de campeón. Final del partido. 91-97, y los Celtics se ponen 3 a 1 en la serie.

05:51. Mientras Pierce habla con Michelle Tafoya, servidor se va a estudiar, que tengo examen a las doce del mediodía... oye, esto me suena, ¿no?

miércoles, 11 de junio de 2008

Finales NBA: Ganó el menos malo (BOS 2 - 1 LAL)


Vaya toalla. Seguro que aquellos incautos españolitos que, como yo, trasnocharon para ver el tercer partido de la serie no se imaginaban que semejante esperpento iba a tener lugar. Todos vimos lo mismo, por mucho que las crónicas de determinados medios maquillen la realidad: el partido fue horrible (87-81). Y punto.

La cosa prometía: los Celtics aterrizaban en la soleada California con un cómodo colchón de 2-0 en la serie, una circunstancia que suele ir ligada a que el equipo visitante "regale" el tercer partido al local. Y, efectivamente, las estadísticas demuestran que algunos de los verdes estaban de vacaciones: Paul Pierce hizo un partido infame, con seis míseros puntos y cargado de faltas ("The Truth" echó de menos el criterio arbitral del Garden...); y Garnett maquilló en el último cuarto unos números igualmente groseros para acabar con 13 puntos y, eso sí, una docena de rebotes.

Sólo alguno de los partidos de la eliminatoria entre Cleveland y los propios Celtics superó el nivel calamitoso del choque de ayer. Por parte angelina, Kobe fue Dios una vez más (36 puntos y un 60% en tiro de campo) aunque falló siete tiros libres, Gasol y Odom cerraron bien el rebote (21 capturas entre ambos jugadores) y Sasha Vujacic apareció como invitado sorpresa para anotar 20 puntos (con 3/5 en triples), quedándose a apenas dos de igualar la anotación conjunta del resto del quinteto titular oro y púrpura. Como lo oís: Fisher, Odom, Gasol y Radmanovic estuvieron fatal en ataque.

En el bando "leprechaun", los paupérrimos números de Garnett (los Lakers deben agradecer su 6/21 en tiro de campo al buen trabajo de Gasol en defensa) y Paul Pierce se vieron contrarrestados por un Ray Allen que ha hecho "la sucia": dormitar impasible en rondas anteriores para desperezarse ante Detroit y despertar definitivamente en las Finales. Ayer los triples de Allen (con un increíble 5 de 7 intentos) sostuvieron en solitario a los Celtics durante gran parte del partido. Perkins molestó mientras las faltas se lo permitieron, y Rondo tuvo que retirarse antes de tiempo por una dolorosa torcedura de tobillo que puede mermar su juego en partidos venideros. En resumen, pocas, muy pocas credenciales para ganar en una cancha como el Staples Center, impenetrable en lo que llevamos de playoffs.

Para acabar, un dato escalofriante que demuestra el infumable desarrollo del partido: el porcentaje de tiro combinado de ambos conjuntos fue inferior al 39%. En cristiano: de cada diez intentos a canasta, 6 eran "pedruscos" o no entraban. Algunos analistas afirman que el bajo nivel visto en ambos conjuntos responde al palizón de viaje que ambos realizaron el lunes, "coast to coast", de Boston a Los Angeles. Y menos mal que el nuevo formato de 2-3-2 sólo obliga a que se realicen dos desplazamientos de este tipo como máximo: tiemblo sólo de pensar que pasaría si el formato volviera a ser ese 2-2-1-1-1 que existía antaño...

lunes, 9 de junio de 2008

Finales NBA: Segundo partido, en directo

03:38. Gran triple de Farmar y Lakers acaban el primer tiempo por delante. Los árbitros barren para casa: ellos sólos se encargan de levantar a la hinchada verde. 20-22.

03:53. Es INDIGNANTE el atraco que le están pegando a Lakers en el Garden. Parcial de 10-0 para Boston tras el inicio del segundo cuarto. Van tres minutos, y Lakers ya han entrado en bonus. Las faltas señaladas a Turiaf (un tapón clarísimo) y a Ariza, de risa. 37-30.

03:57. Lo de Leon Powe en la pintura, extrardinario. Entre su pelea en el poste bajo y el arbitraje casero, Boston sigue por delante. Gran alley-hoop de Gasol... y gran trompazo de Gasol tras caer sobre Perkins. "Pa haberse matao..." 38-32.

04:03. Cambia el criterio arbitral: "regalito" en forma de tercera a Perkins, que se va al banco. 4:30 para que acabe el segundo cuarto. Gasol se mea a Pierce y le saca un 2+1. 41-37.

04:10. Dos triples consecutivos de Pierce (desde su casa) y Allen ponen con +10 a los Celtics. 47-37.

04:17. Todo vuelve a la normalidad: tercera de Kobe, otra que no es falta. Sale Vujacic. Pau lleva 13 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias. Mate de Rondo tras contraataque. Tercera de Fisher... que no es. En la última jugada, Gasol coge dos rebotes ofensivos pero no anota, y de paso se lleva cuatro o cinco "caricias" en la pintura. Los árbitros, a lo suyo. DESCANSO. 54-42, máxima diferencia verde.

04:40. Empieza el tercer cuarto. Los Celtics han salido con intensidad y no quieren dar opción a LA. Perkins domina en la pintura. 58-42.

04:42. Técnica a Bryant por protestar un falta como un camión. Un triple de Pierce (¿lesionado? Ja, ja) pone en pie al Garden. Cuarta de Perkins. Sale PJ Brown... y enchufa la primera que tiene. Descontrol en el juego. Los árbitros siguen en su papel: Garnett es intocable, el mínimo contacto es falta. 65-49.

04:55. Lo que le están zurrando a Bryant no es normal. Gasol ya está en quince puntos, Kobe lleva 17. Los Lakers se pone a nueve, y Doc Rivers para el partido. 68-59.

05:04. Radmanovic está tirando el partido a la basura: si sacar a Ariza de titular buscaba motivar al bueno de Vlade, no ha hecho más que lograr el efecto contrario. Parcial de 6-0 tras el tiempo muerto... y aumentando. Kobe se juega triple... falla. Se acabó lo que se daba: los Celtics encadenan cuatro canastas consecutivas, mientras los palos se los siguen llevando un Kobe demasiado sólo y un Pau al que no están buscando sus compañeros. El Garden se viene abajo. 79-59.

05:09. Leon Powe está inmenso: 14 puntazos. Vujacic consigue su primera canasta cuando el tercer cuarto agoniza: los Lakers vuelven a tirar el partido con su falta de intensidad, y la paliza que se están llevando es del todo merecida. Final del tercer cuarto. 83-61.

05:18. ¡Leon Powe está en 18 puntos! Paul Pierce al banco, y allí se quedará hasta el final del partido. Quedan por delante diez minutos de la basura. Otro rebote de Powe en ataque, y de nuevo personal. Se va Ray Allen. Boston mantiene la veintena de ventaja. Colorín, colorado. 91-71, quedan ocho minutos.

05:26. Leon Powe: 21 puntos... los mismos que Kobe Bryant. Increíble. A punto Pierce de sacar un 3+1, le pitan pasos. Lakers bajan de la veintena. Quedan seis minutos para continuar con el "maquillaje".

05:39. Lakers, a base de triples, bajan a menos trece y... Radmanovic falla el triple que los hubiera puesto a diez. Triple de Posey. ¡Triple de Kobe! A once los Lakers...

05:46. Kobe contra el mundo, mientras le siguen dando estopa. ¡Triple de Vujacic! A seis. Robo de Radmanovic, contraataque... ¡a cuatro! ¡Increíble! Tiempo muerto de Doc Rivers: qué manera de complicarse a vida, por Dios.

05:48. Falla Rondo, la coge Kobe, 48 segundos... falta de Pierce. Tiros para Bryant. Primero dentro. Segundo... ¡dentro! 42 segundos... Penetración de Pierce, y falta. Quedan veintidós segundos, dos tiros libres para "The Truth", y Boston gana de dos. Primero... ¡dentro! Y el segundo también. Tiempo de Phil Jackson. 106-102.

05:50. Parece mentira que los Lakers lleguen con opciones a los últimos segundos. 22 segundos... Buena defensa para Lakers, triple de Vujacic... ¡FALLA! Menudo hostión se han dado Fisher y Posey. Primero dentro de Posey, y segundo también. Se acabó lo que se daba. Final del partido. Ganan los Celtics y ponen el dos a cero en la serie. 108-102.

05:52. ¡Me voy a estudiar! Tengo examen en tres horas...

domingo, 8 de junio de 2008

Finales NBA: Rivalidad mítica



"Rivalries are born... but they never die. Rivalries live on. The names and the stories may change, but the feeling remains. What mattered so much then, matters now. Rivalries never die."

"Las rivalidades nacen... pero nunca mueren. Las rivalidades permanecen. Puede que cambien los nombres o las historias, pero el sentimiento sigue ahí. Lo que tanto importaba antes, importa ahora. Las rivalidades nunca mueren."


GENIAL. Absolutamente genial el último spot para la campaña "There Can Only Be One" ("Sólo puede quedar uno"). Magic y Bird, reunidos en un cara a cara mítico, histórico, orgásmico para aquellos que llevaban más de veinte años esperando unas finales con el sabor de los "eighties". Claro, a ambos les tiene que haber costado embutirse de nuevo en sus camisetas (la edad no perdona... y los kilos tampoco, especialmente en el caso de Bird), pero todo sea por el espectáculo de la NBA.

Finales NBA: Pesadilla en Boston Garden Street (BOS 1 - 0 LAL)


En el duelo al sol de las finales de la NBA, el forajido de Boston disparó la primera bala. Y lo hizo tras un guión 100% peliculero, con altibajos, emociones a mil por hora y, eso sí, poco acierto para lo mucho que había en juego.

Ambientazo espectacular en el TD Banknorth Garden de Boston, un clima de pesadilla para unos Lakers que saltaron a la cancha con la misma piel de cordero con la que se fueron, tras ser esquilados "al estilo leprechaun". El "Beat LA!" resonaba por el panteón céltico con una fuerza inusitada, con la mala leche acumulada de más de dos décadas sin probar ni pizca de las mieles del éxito. Una gloria personificada en Paul Pierce, verdadera clave de la velada, cuya "muerte" y posterior resurrección en el tercer cuarto enardeció aún más a los aficionados verdes. Casi lo mismo que echar gasolina a un incendio forestal.

No vamos a engañarnos: la primera mitad fue mala, tirando a nefasta, con ambos equipos excesivamente fallones en ataque, sin ganas de arriesgar y presos del agarrotamiento típico de un partido de este calibre. El "Big Three" sostenía a los Celtics, mientras que los Lakers se encomendaban a Bryant y a los rebotes de Odom (Gasol estuvo, un día más, por debajo de las expectativas). Con el marcador igualado y todo por decidir se llegó al descanso.

El tercer cuarto fue otro cantar. La lesión de rodilla (algunos dirán que con algo de "cuento" por parte de "The Truth") de Paul Pierce condicionó el partido: los Lakers no supieron aprovechar el golpe anímico, Boston apretó los dientes (enormes Garnett y Sam Cassell, primo afroamericano del Chino Cudeiro) y le endosó a los angelinos un parcial de 6-0. Fue entonces cuando Pierce regresó a la contienda cual Lázaro resucitado, brincando por el tunel de vestuarios y dando vida a la animosa afición local. Dos triples casi consecutivos después, y un increíble 3+1 a tablero, Los Angeles dijo basta. Unos Lakers, por cierto, que jugaron su peor segunda mitad de todos los Playoffs 2008.

Boston golpea primero, aunque la presencia de "Freddie Krueger" Pierce en el segundo partido es dudosa. Si Kobe y compañeros pretenden salir de este mal sueño (¿inducido por "La Niebla" del Garden?), tendrán también que vigilar a "La Máscara" Garnett, que en el primer partido se infló a rebotear y ridiculizó a Gasol en el poste bajo. De momento, los Celtics ya han conseguido algo importante: que, al menos por unos días, Bryant y Phil Jackson duerman en la ciudad de Massachusetts con la luz encendida...

Como cierre, destacar el desfase cervecero y bizcochero durante el visionado de este primer partido, acompañado de "baloncesteros" ilustres, Sunny Delight, el NBA Live 08 y otras cosillas que hicieron más llevaderos los tramos de mal juego (que los hubo, y muchos) que se vieron el jueves de madrugada. Eso sí, nada pudo evitar que Orient se echara una cabezadita. No me quiero ni imaginar lo que hubiera pasado si la final llega a ser Utah - Detroit...

domingo, 1 de junio de 2008

Finales NBA: No podía ser de otra forma...


Apuesto lo que sea a que David Stern sufrió un súbito "calentón" en la entrepierna cuando los Celtics certificaron su pase a la gran final de la NBA tras asaltar por segunda vez en la serie el Palace de Detroit. Porque... mira que las cosas pintaban feas para la Liga al final de la temporada pasada. Las series entre San Antonio y Cleveland fueron un desastre a nivel de audiencias y, por qué no admitirlo, también a nivel baloncestístico: un cuatro a cero para los tejanos, los espectadores bostezando en sus asientos y LeBron a su casa sin olerla.

Esta temporada han sido los Celtics los que han roto moldes, llegando con un record de 66-16 en temporada regular que hacía temblar de pánico a cualquier equipo que osara cruzarse en su camino hacia el Anillo. Pero estos son play-offs, señores. Y Boston ha tenido que aprender a competir sobre la marcha, a manejar situaciones límite cuando lo más común durante todo el año había sido ganar con la gorra. La primera eliminatoria ante Atlanta ya fue un aviso serio: a siete partidos, sin capacidad para ganar en la cancha de los Hawks, los Celtics tuvieron que hacerse fuertes en el Garden para pasar a semifinales de conferencia.

Contra los Cavs de LeBron, más sal del mismo salero: en una de las series más infames de todas las eliminatorias, Boston y Cleveland jugaron ambos a no perder, al "amarrategui blues" que tanto le gusta a los defensores de la "leña al mono". Boston ganó sus partidos como local, y Cleveland hizo lo propio. ¿El resultado? 4-3. Otra vez.

En la final de conferencia, no obstante, se vio quizá a los Celtics reales, al equipo que ha venido arrasando durante toda esta temporada 2007-2008. Ray Allen por fín espabiló, Garnett fue el de siempre, Pierce hizo un par de partidos memorables, Perkins se destapó como una amenaza en la pintura... Las cosas parecían torcerse tras al asalto de Detroit al Garden, robando el factor cancha en el segundo partido. Pero Boston resurgió, ganó el tercero, peleó el cuarto hasta el final, venció en la batalla del quinto y de nuevo incendió el Palace de la Motown en el sexto y definitivo. Y los Celtics, a la final tras más de dos décadas sin pelear por el título.

Por contra, se podría decir que el camino de los Lakers ha sido de rosas con alguna que otra espina ocasional. Ese chiste que se hace llamar "equipo de baloncesto", afincado en Denver, no supuso ni una complicación a Kobe y los suyos en primera ronda. Los Nuggets completaron la peor actuación que he visto en estos Play-offs 2008, con Carmelo y Iverson tirándose hasta los cordones de las zapatillas, George Karl dando instrucciones mientras nadie le prestaba atención... Señor, señor. Los angelinos finiquitaron la serie por la vía rápida (4-0), y descansaron a conciencia para la batalla frente a Utah.

Esta sí fue una serie interesante. Los Lakers mantuvieron el factor cancha intacto, pero se vieron incapaces de frenar la poderosa combinación de árbitros ciegos, faltas flagrantes, público desatado, los rebotes del "oso" Boozer y el manejo de Deron Williams. Con empate a dos, Lakers se la jugaba en el Staples. Y aprobó con nota. Luego, ganar en el Energie Solutions de los Jazz no fue más que la guinda de confianza al pastel de moral con el que llegaban a la final... ante los Spurs.

El 4-1 final no refleja lo que fue esta serie. Y es que, por mucha mala sombra que le tenga a San Antonio (eliminaron a los Hornets de forma injusta y sucia, como siempre), debo admitir que merecieron algo más en alguno de los partidos que disputaron en el Staples. El primero, con esa increíble remontada amarilla de veinte puntos tras el descanso, fue quizá la clave de toda la eliminatoria. El segundo fue un paseo militar de Kobe, el tercero vino marcado por la exhibición de Ginobili y el cuarto... Ah, el cuarto. Pues para mí fue falta de Fisher sobre Barry, pero después de la estopa que habían repartido Finley, Udoka y el amigo Bruce Bowen (cinturón negro en katas y presas de judo), tendría narices que los Spurs hubieran protestado airadamente. El quinto y definitivo fue un calco del primero: buena primera parte tejana, y remontada espectacular de Lakers en la segunda mitad. Kobe fue Kobe, "'nuff said". Y Pau ha defendido al que quizá sea el jugador interior más indefendible de la liga, y aunque sus porcentajes no han sido buenos y Duncan tampoco ha estado mal, al final los Lakers están en la final... y eso es lo que cuenta.

Así las cosas, llegamos a la gran final de la NBA con una diferencia muy importante: desde que comenzaron las eliminatorias, allá por el 20 de abril, Boston ha disputado cinco partidos más que los Lakers. ¡Cinco! Con dos eliminatorias iniciales a cara de perro que se fueron hasta los siete partidos, los verdes se encomendaban a su feudo para avanzar. Pero ni siquiera eso les valió ante Detroit, que rompió el inmaculado record del Garden. Record que sigue vigente en el caso del Staples, intocable en las tres eliminatorias que llevamos. Cinco partidos, 240 minutos de diferencia con los californianos a estas alturas de temporada es una cifra a tener en cuenta. ¿Le pesará el cansancio a Boston? Yo creo que sí.

Si a esto le sumamos la confianza de Lakers al saber que su camino ha sido mucho más duro que el de los Celtics (superar con éxito el combo Utah-San Antonio era una tarea complicada... y que fue resuelta con éxito), con un banquillo que está anotando y aportando (Vujacic, Farmar, Walton, Turiaf...), con Gasol haciendo su básket más solidario desde que está en la NBA y con Bryant en plan superestrella... pues yo lo tengo claro. Mi candidato es amarillo y púrpura. 2-4. Primer partido en el Garden para los Lakers, y luego cada equipo gana los que jueguen en casa.

Para "rajes", disertaciones, opiniones en contra, amenazas de muerte escritas con tinta verde y demás, abajo os dejo abiertos los comentarios.