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sábado, 28 de marzo de 2009

Reflexiones inconexas a vuelapluma


- Ayer me jodí la mano izquierda jugando al fútbol. El mes pasado me jodí la derecha. Teclear con una mano vendada es jodido. Joder, qué mala pata (o mano...).

- Los Lakers ganan por inercia, incluso cuando Kobe está más fallón que Salinas en los cuartos del Mundial 94. Hoy Gasol 36 puntos antes los Nets, mejor anotación personal en Los Ángeles este año, y rozando el triple doble.

- Los trabajos de la Facultad son... "porculeros". Te los mandan en el peor momento, y no encuentro resquicios para sentarme tranquilamente a hacerlos. Deberían inventar un octavo día para la semana... o los días de treinta horas.

- Ver Gran Torino ha sido reconfortante... porque mi humor en el último mes es calcado al del bueno de Clint en la peli. Y si él se cabrea, yo también tengo derecho a cabrearme. Eso sí, ni en siete vidas sería capaz de decir tantos tacos como el (los que me conocéis, sabréis que acabo de mentir como un bellaco...).

-En cinco horas debo estar en pie, y marcharme a Puzol a jugar la primera edición (y esperemos que no sea la última) del partido futbolero de Las Provincias Multimedia. Espero que no nos llueva: ya bastante lamentable va a ser el partido de por sí, para que encima nos caiga un aguacero que haga aún más "épica" la pachanga...

- Mañana (o más bien hoy) juega ESSSSSSSPAÑA (¡coño!). Raúl no está, por suerte. Decenas de miles de millones de "oncólogos futboleros" (no confundir con los serios, con los de verdad) respiran aliviados. Espero que el "Guaje" marque, por Dios. Y si pueden ser veinte goles ante los turcos, mejor: así acabamos con un récord más de la GMDFE (Gran Mentira Del Fútbol Español).

- Repito: teclear con la mano izquierda vendada es... curioso. Y encima mañana me tocará ducharme con la mano metida en una bolsa del Mercadona...

- El lunes, tras más de un año y dos meses sin tener contacto alguno (incluyendo mundos virtuales, Messenger, Facebook y tal)... recibí una llamada. La palabra "inesperada" se queda tan lejos de lo que quiero expresar que ni siquiera es válida como antónimo. Me quedé de piedra, literalmente. Y con un cacao mental de tres pares de cojones (¿véis como lo de los tacos era mentira?)

- Para los que lo pillen... sí, hablo de "ella". Los que no lo pillen... vuestra sanidad mental lo agradecerá, os lo aseguro.

- Pamesa y Levante juegan el finde. Los de la pelota naranja ganarán con la gorra. Los de la pelota amarillesca... ojalá.

- Una bonita reunión de antiguos alumnos de mi colegio se llevará a cabo a principios de abril. Concretamente, el día 3. Concretamente, una hora antes de que arranque el partido más importante de la temporada para Pamesa Valencia. Los caminos del señor (que hace el calendario FIBA, se sobreentiende) son inescrutables...

- Hoy he sentido un momento de orgullo indescriptible cuando dos amigos míos, cada uno a su manera, han realizado gestos que les honran como personas y dignifican la profesión que desempeñan. Y eso mola.

- Los Hornets acaban de palmar contra los Knicks... Sin Chandler y el gran Peja no somos nadie. Paul, 22 puntos y diez asistencias. Me voy al catre cabreado...

jueves, 12 de febrero de 2009

Perlas de sabiduría


Imágenes de Marca.com

Importante no confundir el "7" de España, con el "7" que engaña...
Manolo Montalt, alias "El Calvo". Lo más parecido al Dalai Lama en cuanto a sabiduría (no confundir con el "otro" Lama, el ínclito).
Villa vuelve a marcar con la "Roja". Otra vez. Ya son seis partidos consecutivos haciéndolo, batiendo un nuevo récord con la Selección. Y lo más grande de todo es que lo consigue por calidad, por raza, por entrega y, sencillamente, porque es muy bueno. 25 "chicharros" en 42 partidos con España. "Otros" baten records a base de jugar, jugar y más jugar. "Chorrocientos goles marcados", dicen unos. "Los números no engañan", dicen otros. La estadística, tampoco. Y los promedios de goles por minutos disputados, mucho menos.

Villa será recordado dentro de veinte, treinta años por ser el ariete más efectivo de la historia de la Selección Española. A otros sólo le recordarán tras desempolvar las estadísticas y ver que jugó muchos partidos. Y cuando digo jugar, quiero decir arrastrarse. Todo por no saber cuándo es el momento de retirarse. Es lo que hay. Son dos formas de intentar permanecer en la retina de los aficionados por los siglos de los siglos. Las dos son válidas. Sólo una es ética, y demuestra la diferencia de los que persiguen récords absurdos para mayor gloria personal, y los futbolistas que marcan una época en el fútbol de su país.

sábado, 16 de agosto de 2008

ADO, ADO



Estos últimos días se han escuchado decenas de "rajes", en los foros más variopintos, referentes a la mediocre actuación de los deportistas españoles en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Y es que, desde aquel fulgurante debút de los nuestros los primeros dos días, con el oro de Samuel Sánchez en ciclismo en ruta y el bronce de Jose Luis Abajo en esgrima, no nos comemos una rosca. Al margen, claro está, de la impresionante exhibición de Joan Llaneras esta tarde en ciclismo en pista. Dos oros y un bronce es nuestro botín... de momento.

Leía no hace mucho que el deporte español, simbolizado en las becas ADO, iba a tirar las casa por la ventana para tratar de igualar en la cita asiática los resultados conseguidos en Barcelona 92. Loable esfuerzo, sin duda, aunque su efectividad queda en entredicho después de ver algunas cosas que no nos han gustado nada a algunos en los últimos días.

Manolo "Superman" Martínez no superó el corte y ni siquiera se metió en la final de lanzamiento de peso. Hoy, Paquillo Fernández, una de nuestras más firmes esperanzas de medalla, sólo pudo quedar séptimo en los 20 km. marcha. En gimnasia masculina ni Deferr ni Rafa Martínez han podido hacerse con una presea. Y como estos, decenas de ejemplos más en los que la historia transcurre más o menos igual: puestos meritorios, incluso a las puertas de las medallas, con muchos diplomas olímpicos pero sin ningún metal que poder mordisquear en el podio.

Mientras tanto, aquellos sin ningún tipo de ayuda olímpica tampoco lo están haciendo tan mal. Sin ir más lejos, Rafa Nadal: un tío que va por libre en esto de los Juegos y que, de momento, ya ha asegurado al menos una plata metiéndose en la final de tenis masculino. Hay varios ejemplos más, pero creo que ya os estáis imaginando por dónde voy...

No me malinterpretéis: el esfuerzo del COE con las becas ADO es digno de elogio. Pero creo que los resultados deben servir como catalizador para hacernos ver la realidad. Todavía no hemos dado con la tecla adecuada para maximizar estas inversiones. El objetivo era intentar igualar los resultados (22 medallas) del año 1992, con un sistema de ayudas propio de 1992. Lástima que estemos en 2008, y que en esos 16 años de diferencia el resto de países se hayan adaptado a los nuevos tiempos mientras nosotros seguimos con un sistema de asignación de becas obsoleto. Así, tenemos deportistas que viven de las rentas, de éxitos pasados, con el consiguiente gasto de recursos que podrían ser bien invertidos en jóvenes promesas.

Vamos decimoséptimos en el medallero, aunque parece que en los próximos días, tenis, baloncesto, waterpolo y balonmano mediante, podemos escalar un par de posiciones. Es cierto que resumir cuatro años de trabajo, esfuerzo y dedicación en un cuarto puesto, con un diploma olímpico como única recompensa, es muy duro e injusto. Pero también lo es el hecho de que los recursos públicos del deporte español sean finitos, y tengamos que usarlos de la forma más eficaz y provechosa posible. ¿Cómo, que entonces deberíamos incrementar la inversión que el Estado dedica a nuestros deportistas? Eso, amigos míos, lo hablaremos otro día...

martes, 1 de julio de 2008

¡Es la hora de las tortas!


Nota: vas a leer el artículo de opinión más largo jamás escrito. Échale un vistazo por tu propia cuenta y riesgo, pero compréndeme: ¡no todos los días se gana una Eurocopa!

Ha llegado el momento de ajustar cuentas. La victoria de España en la Eurocopa ha desatado la euforia, del mismo modo que ha obligado a más de uno a "envainarsela" con todo el pesar de su corazón. La superioridad aplastante de nuestros chicos en Austria-Suiza, además de no dejar indiferente a nadie y levantar la admiración de toda la Europa futbolística, convierte a Luis Aragonés en el gran triunfador de esa gran cruzada que "Zapatones" inició, en solitario, tras agarrarse al cargo de seleccionador nacional allá por septiembre de 2006. Dijo que se iría si no llegaba a semifinales en el Mundial. Y, como sus detractores no se han cansado de repetir, "El Sabio" no cumplió su promesa. Pero Luis sabía lo que hacía. Sabía que lo de Alemania había sido un accidente, un batacazo puntual con tres responsables: el propio Luis, los franceses y la prensa de nuestro país.

Lo de Francia (culpable 1) no tiene solución: el "jubilado" Zidane y sus cuatro amigos del supuesto geriátrico "blue" nos pasaron por encima y nos mandaron para casa. Nada que objetar. Sin embargo, muchos se preguntan qué hubiera sucedido si Aragonés (culpable 2) no hubiera cedido a la presión de determinados sectores de la prensa deportiva, con juntaletras que se consideran periodistas serios (culpables 3) que hacían campaña en favor de "los jugones", "el tiqui-taca" y demás monsergas. Aragonés renunció a su estilo, a sus ideales, quitó a Albelda y sacó a Xavi Alonso... ¿El resultado? España "per l'aire". Los opinólogos de turno de pronto escondieron la cabeza durante unas horas: después de todo, habían obtenido lo que querían, el "jogo bonito", y nos volvíamos a casa gracias a renunciar al estilo impuesto por el seleccionador, con un pivote defensivo sobre el que basculara todo el equipo. Pero un par de días después, ocurrió lo de siempre: los que antes pedían, ahora criticaban.

El "tiro al Luis" se convirtió en deporte nacional, casi se podría decir deporte olímpico. El tema adquirió tintes paroxistas con la dimisión de Luis, el regreso, su nueva dimisión, y su definitiva permanencia al frente de la "Roja". Los de siempre se frotaban las manos: desde aquel momento, la crítica a Aragonés sería feroz y despiadada, bordeando y casi siempre superando la barrera del insulto personal. Aquellas semanas se leyeron lindezas que iban del "viejo chocho" hacia arriba en periódicos tan ¿respetados? como Marca o AS. Lamentable a más no poder... pero como dice la canción del brandy ese, "este país es así".

Ojo, la fiesta sólo acababa de empezar. Porque llegó la fase de clasificación para la Eurocopa... y Aragonés dijo basta. Puede que nunca sepamos qué diablos ocurrió en el Mundial de Alemania, aunque los indicios nos han dado ya varias pistas para saber por donde van los tiros: un jugador descontento con su suplencia, mal rollo en el vestuario, grupos de jugadores sin dirigirse la palabra... El caso es que Luis se "cepilló" a Raúl González de la selección un 29 de septiembre de 2006, tras casi diez años de convocatoria permanente e ininterrumpida del "7 del Madrid" con el combinado nacional.

Un pequeño inciso (espero, que luego me pierdo) acerca del Sr. González Blanco. Sin restar méritos a su palmarés con el Madrid (sería una estupidez), sí que debo puntualizar que, en mi opinión, se trata de uno de los jugadores más sobrevalorados de la historia del fútbol español. Ojo, no hablo de su capacidad para estar en el sitio justo y empujarla (eso que Lama llama "ser el más listo de la clase"), aunque eso a Salinas también se le daba de maravilla y no nos dieron tanto la tabarra cuando dejó de ir convocado; ni tampoco de sus recursos para que el balón acabe dentro de la red, sea con el pie, mano, codo, culo, barriga o incluso la punta de la nariz. Tampoco pongo en cuestión su entrega y pundonor sobre el campo, aunque recuerdo que un famoso "14" holandés dijo que "correr sobre el campo es de cobardes". Pero seamos francos: ¿de verdad pensamos que nunca hemos tendo jugadores mejores? ¡Venga ya!

Técnicamente, existen en nuestro país jugadores con un nivel mucho mayor que Raúl, y con muchísimos más recursos dentro del área. Ejemplo ilustrativo número 1: David Villa. Tácticamente, existen en España jugadores con mayor rigor, colocación y visión de juego. Ejemplo ilustrativo número dos: Xavi Hernández o Andrés Iniesta. Y en el arte de correr sobre el campo, supongo que hablar de los Senna o Torres deja el tema bastante cerrado. Por eso pienso que la acumulación de internacionalidades y elevación al status de "mito viviente" han hecho mucho daño a Raúl y, por extensión, a la Selección Española.

La culpa, en este aspecto, es un poco de todos: de los periodistas afines por hacer campaña pro-raulista las veinticuatro horas del día; de seleccionadores anteriores, que le llevaban a Mundiales y Eurocopas sí o sí incluso cuando no jugaba un pimiento en el Madrid (algunos, como Camacho, tienen el dudoso honor de proferir una de las frases más lamentables del fútbol moderno cuando dijo eso de que "Raúl tiene que tirar del carro"); del propio Raúl, por ceder a su ego e hincharse de todas las odas de admiración con las que le "inflaban" determinados medios de comunicación; y, finalmente, del pueblo, de nosotros, por pecar de pardillos y pensar que, con animar a la Selección con todo nuestro corazón, sería suficiente para alcanzar la gloria. Craso error.

(Fín del inciso, que obviamente me ha quedado más largo de lo deseado. Largo... e incendiario. Es un opinión, nada más, tan respetable como la de aquellos que idolatran a Raúl y creen que sí debería haber ido a la Eurocopa. Y aquellos que me conocen saben que lo mío con Raúl viene de lejos, por lo que llamarme "ventajista" tiene poco o nulo sentido. Con esto dicho, los talibán-raulistas que quieran despellejarme tienen los comentarios abajo. Todo vuestro, chicos: eso sí, insultos no, gracias.)

Por eso admiro tanto a Aragonés. En cierto sentido, Luis ha sido un pionero. Como Edmund Hillary con el Everest, o Juan Soler con las recalficaciones en Ribarroja, "El Sabio" hizo algo inaudito: cerrar el puño, sacar el dedo corazón y hacerle un corte de mangas como una plaza de toros a la prensa deportiva del país. Una prensa que, desde aquel día del frío septiembre de 2006 hasta pocas horas antes de que España se concentrase a finales de mayo de 2008, ha sido como un martillo pilón, machacando sin piedad, golpeando incesantemente, dando forma a esa espada forjada en el yunque de la opinión pública, enfríada en las aguas de los pro-raulistas y finalmente utilizada para despedazar la figura de nuestro seleccionador. Sin piedad. Sin sentido. Y mientras Luis, a lo suyo.

Y ahora, tras la batalla, después de sufrir sobre el césped y levantar la Eurocopa, llega el recuento de las bajas. En primer lugar, las de los no creyentes, los pesimistas entre los que me incluyo. Al contrario que otros muchos que afirman que estaban subidos al carro antes del pistoletazo de salida, no se me caen los anillos en admitir que lo del "Podemos" me sonaba a venta de humo, como tantas y tantas veces. Nunca dudé de la capacidad de nuestro seleccionador, ni de la calidad y nivel humano de nuestros chavales. Pero... siempre pasaba algo: un penalti inventado, un codazo en la nariz, un gol en el último minuto, un árbitro egipcio y ladrón, Italia... Y siempre la historia acababa del mismo modo: España eliminada, y yo de mala leche. Demasiados años de esperanzas rotas hacían que mi escepticismo se sobrepusiera a la ilusión, y que la cautela frenara una euforia que quería salir conforme la España de Luis iba ganando partidos. Y si no os lo creeís, echadle un vistazo a escritos anteriores.

Pero lo verdaderamente triste de todo esto, algo que no quiero que caiga en el olvido propio de la España actual donde todo viene marcado por las agendas ideológicas de cada medio de comunicación, es la proliferación de "veletas" que, como caracoles tras la lluvia, cantan ahora las excelencias del "Sabio", su capacidad de gestionar un grupo y todo tipo de odas dirigidas a su persona. Ya nadie quiere recordar los dos años de "raje" continuo, ininterumpido, bestial, por no llevar a Raúl. Ya nadie le llama "viejo chocho", ni se ríe de sus manías, ni cuestiona sus métodos... Les hierve la sangre por dentro. Seguro. Pero "tragan", al menos de momento. Los titulares estos días son del tipo "¡Ya dijimos que ganaríamos la Eurocopa!" o "¡Siempre hemos confiado en Luis!". Aunque los que los escriben sepan que no es así.

El otro día leía un editorial redactado por el director de un periódico deportivo de tirada nacional. En él se alababa desmesuradamente a Luis Aragonés, a la par que a Angel María Villar. De pronto, recordé una cosa: corrí a mi habitación y extraje un periódico de hace cuatro meses. El mismo chupatintas (porque ese personaje tiene de periodista lo que "El Risitas" de higiene dental) le pegaba unas hostias gigantescas a Aragonés, haciendo referencia a Raúl, a su avanzada edad, a que nunca había ganado nada, a la complicidad de la Federación de Fútbol... Verdaderamente repugnante. Y como este ejemplo, decenas de "iluminados" que atacaron a Aragonés por tierra, mar y aire (es decir, en prensa escrita, radio y televisión) y que ahora regresan a sus hogares con el rabo entre las piernas y con sus creencias sospechosamente alteradas.

Estamos llegando al final, y un recuento rápido arroja que los tortazos se han repartido de la siguiente manera: al propio Luis, a los franceses, a los italianos, a los talibán-raulistas, a Raúl, a la prensa madrileña, a la prensa nacional, a los opinólogos sabelotodo, a los veletas, a los directivos metidos a periodistas, a los pesimistas... En definitiva, a todos: unas tortas cocinadas en el horno de la Selección, que esta Eurocopa sí estaba para bollos como no ocurría en citas anteriores; y preparadas de forma artesanal por Luis Aragonés. Un tío que se va a Turquía a cobrar una pasta con la satisfacción en el rostro y la tremenda alegría interior que supone dejar en evidencia a todos aquellos que critican sin saber, o que critican por deporte. Esos que ahora callan ante el respeto que impone la figura del mejor entrenador que jamás haya dirigido a España, por juego y por resultados.

Pero debo decir algo: la acritud, en mi caso, es ya inexistente. Ya pasó todo, y es el momento de disfrutar. "¿Por qué?", preguntarán algunos. La respuesta es obvia: porque pronto llegará Vicente del Bosque al banquillo del combinado nacional. Y mucho me temo que no llegará sólo, y que de la mano traerá al "7" destronado y al "14" que, con treinta años, sigue con la actitud imprevisible de un cadete. No sea tonto, señor Del Bosque, y trate de no romper la armonía que reina en la Selección, esa que tantos años ha costado conseguir. No nos quite de nuevo la ilusión: como país tradicionalmente futbolero, da igual que suba el "gasoil" o que estemos en crisis... porque sabemos que siempre nos quedará España para obligarnos a salir a las calles a celebrar sus victorias. Y no debemos permitir que algo tan grandioso se pierda.

PD. Lo sé, la torta a Guti es gratuita, pero es que me cabrea enormemente que un jugador con tanto talento tenga el cerebro de un pez globo...

lunes, 30 de junio de 2008

(Inserte su titular eufórico aquí)


Estoy sin palabras.

A nivel deportivo... Hoy es el día más feliz en mis 21 años de existencia.

Lo de esta noche, lo digo desde ya, no lo olvidaré nunca. NUNCA. Sed conscientes de lo que hemos conseguido. De tantos años penando por el desierto de la mediocridad, petrificados ante la barrera de cuartos, acobardados por esos conjuntos italianos, alemanes y de todos los pelajes que siempre nos dejaban con la miel en los labios. Hoy es el día en el que todos los españoles hemos salido a la calle orgullosos de nuestro país, de nuestros colores y de nuestra selección. Mañana sera el momento de la reflexión, de escribir sobre el partido, de profesar mi amor infinito por Marcos Senna y el pedazo de Eurocopa que ha hecho.

Pero hoy... arde Valencia. Y por extensión, España entera.

¡CAMPEONES!

miércoles, 25 de junio de 2008

A dos pasos de la gloria


Primero toca hablar de la resaca del lunes, tras empacharnos de spaguettis y lambrusco la noche anterior. Los italianos conocieron, al fín, la cara menos bonita de las eliminatorias: tras lo que parecían SIGLOS de eliminar a los cándidos españolitos sin merecerlo, en el último minuto y de rebote, la magnífica actuación de Casillas y el penalti decisivo de Cesc ha logrado lo impensable. Que, por una vez, todos los medios se pusieran de acuerdo y dedicaran sus portadas a lo mismo. ¡España estaba en semifinales!

No obstante, no han tardado en salir los ventajistas. Los que quieren que Aragonés siga en el cargo, escondidos hasta hace pocas fechas en sus "bunkers" e incluso "rajando" contra la supuesta senilidad del "Sabio de Hortaleza". O los que han estado dos años, más de 650 días, dando por el saco con Raúl, el "7 de España", "el que tira del carro"... ¿Donde están ahora los talibanes "raulistas"? Han corrido a su refugio nuclear, a esperar la ocasión propicia, a desear con todas sus fuerzas que España pierda mañana para salir de nuevo de su madriguera y decir lo de siempre. "¿Véis? Ya os lo dije. Con Raúl, hubiéramos ganado la Eurocopa". Patético.

A la gente de bien, como el que esto escribe y la mayoría de lectores, ver estas cosas nos revuelve las tripas. Me reservo mi opinión sobre el Sr. González Blanco, porque es decididamente contraria a la presencia del madrileño en el combinado nacional. Es lo que a todos nos llega, en algún momento u otro: tu tren ya pasó, deja sitio a las nuevas generaciones. Todos los jugadores de España coinciden en que este año el grupo humano, la amistad, las afinidades y el "buen rollo" superan con creces lo visto en muchísimos lustros. Y no estoy siendo malicioso: lo dicen ellos, no yo.

Y mañana, toca emborracharse de vodka. Rusia ha llegado a semifinales con la máxima revelación del torneo en sus filas (Arshavin), un mago de los banquillos (Guus Hiddink, quien curiosamente ha fracasado en todos los clubes en los que ha estado... Cosas de las selecciones nacionales, y tal...), un par de buenos peloteros y una defensa de auténtica verbena, el verdadero punto débil que Villa y Torres deben aprovechar para llevarnos a la final del europeo.

Para acabar, mantengo mi postura triunfalista: es el mayor logro de un combinado nacional desde que nací. Por lo tanto, acepto pero no comparto los palos de aquellos agoreros que se agarran a tópicos como los de "no hemos ganado nada" o "Rusia nos hará tabaco, o sino lo hará Alemania en la final". España ha conseguido enganchar de nuevo a la afición, sobre todo a su vertiente más juvenil. Y sólamente eso ya debería ser un motivo de alegría para todos. Claro, que si llegamos el domingo a la final y la ganamos... Como dice el dicho: "se va a cagar la perra".

PD. Genial el comentario de Little... Jojojo, en construcción...

domingo, 15 de junio de 2008

El "síndrome del segundo partido" casi nos da un susto


Se ha convertido en toda una tradición en los últimos años en nuestro país. La cobertura que la prensa ofrece acerca de la andadura del combinado nacional centra su objetivo en un solo punto: el debut de España en la Eurocopa o Mundial de rigor. Es ese primer partido que tanto tememos, que marcará inexorablemente el devenir de la selección en su primera fase. Si ganamos, somos los mejores y vamos a ganarlo todo; si perdemos, hay que echar al seleccionador y a la mitad de los futbolistas, ya que la derrota es signo inequívoco de que un cambio de ciclo es necesario.

Así, siempre llegamos a lo que llamo el "síndrome del segundo partido": al tratarse de competiciones de corta duración, no suele dar tiempo a digerir adecuadamente la victoria/empate/derrota del primer partido antes de disputar el segundo choque... y eso se nota. En la intensidad, en el esfuerzo físico pero, ante todo, en la predisposición de los jugadores. Cuando el debut ha sido fulgurante, como ocurrió ante Rusia, el equipo nacional sale con un plus de relajación al césped, pensando que el partido transcurrirá por los mismos derroteros. ¿Os suena Alemania 2006? 4-0 a Ucrania en el primer duelo, y en el segundo hubo más problemas de los previstos para desarbolar a una Túnez que no es precisamente una potencia futbolística a nivel planetario.

Suecia demostró que su nivel está un peldaño por encima del de los rusos. Mientras que aquellos conformaban una zaga a base de cuatro "amigos" y un tío disfrazado de portero, los suecos demostraron su poderío defensivo (Mellberg estuvo inmenso) y su espartana disciplina a la hora de defender. El mejor halago que se les puede hacer está en los dos goles españoles: sólo Torres con un remate imposible en semiescorzo y con la planta de la bota, y un Villa que llegó al último minuto más fresco que sus defensores, pudieron batir la portería escandinava. Ah, también habría que darle las gracias al seleccionador sueco por retirar a Ibrahimovic en el descanso: hasta ese momento, el delantero del Inter estaba siendo una pesadilla para nuestra defensa.

En definitiva, quizá debamos plantearnos seriamente la opción de que España, voy a decirlo en voz baja... *gasp*, puede hacer algo en esta Eurocopa. Y todo gracias a dos nombres: David Villa y Luis Aragonés. El primero, porque está demostrando que es el delantero más en forma del continente, el más decisivo y el que aparece en el momento justo para "matar" el rival. El segundo, porque aunque la defensa española sigue sin ser una maravilla (tanto el centro de la zaga como los laterales, en espacial Sergio Ramos, están teniendo lagunas), está sacando al campo a los mejores, y sigue erre que erre con su filosofía del toque y el buen trato al balón: tener en la recámara a gente como Cesc o Cazorla es muy útil para desembrollar partidos atascados como el que vimos ayer, amén de crear ese grupo de 16-18 jugadores imprescindible para ganar algo importante.

Lo decía Camacho el otro día: "el once inicial del equipo que gana la Eurocopa varía mucho ente el primer partido y la final". En esta dosificación de las fuerzas, de los minutos y del ímpetu de una selección, no lo olvidemos, todavía muy joven, puede estar la clave del triunfo. España ya ha recorrido un tercio del camino: cuatro victorias más y seríamos campeones de Europa. ¿Podemos? Desde luego, un poquito más que hace cinco días.

jueves, 15 de mayo de 2008

Typical Spanish


"Dios, amo este país". No recuerdo en qué película aparecía esta frase, pero desde luego sirve para ilustrar mi asombro cuando leo las críticas a Pau Gasol en determinados foros. Críticas de aficionados (si es que se les puede llamar así) españoles que relativizan los logros del de Sant Boi acusándole de "blando" en la pintura, alegando que "no coge rebotes", que "se esconde en los partidos importantes"... e infinidad de tonterías más.

Ayer Gasol se marcó una gran actuación, con sus lógicos fallos, en el quinto partido de la serie ante los Jazz. En el momento decisivo, Pau respondió con dos mates clave y un rebote vital para asegurar el tercer tanto (3-2) en el casillero de los Lakers. Como es lógico, esta mañana el "bombo" estaba subido a la máxima potencia: Marca, As, El País... todos cantaban las excelencias del ala-pívot. Y aún así, he podido leer cosas como que "en el rebote le hace falta a Okur", cuando a Gasol le han dado cera de la buena en los dos partidos jugados en Salt Lake City sin que esos mismos críticos levantaran la voz.

No entiendo a la gente de este país. Tenemos históricamente un serio problema de complejos y envidia hacia las figuras de éxito, con los deportistas españoles que sobresalen de alguna forma en el panorama internacional. Se han visto casos de todos los pelajes. Con Fernando Alonso, por ejemplo, sus críticos le atacan por el flanco de su carácter, frío y bastante huraño con todo lo que no sea la competición. Y yo lo entiendo, porque a Alonso no le pagan por ser simpático (aunque alguna sonrisita de ve en cuando no le vendría mal), sino por ganar carreras y hacer podios (esta temporada lo lleva "chungo" con la tartana del R-28). El polo opuesto es Rafa Nadal, con quien casi nadie se mete, aunque siempre está el típico españolito listillo que prefiere apoyar a Federer sólo por tocar las narices.

Lo de Gasol me sigue pareciendo un Expediente X. Pau ha demostrado ser en infinidad de ocasiones un señor dentro y fuera de la cancha. Sus rivales le respetan, sus compañeros le aprecian, la prensa estadounidense le adora (sí, incluso en la de Memphis, que con el tiempo se ha dado cuenta de que dejaron escapar a un pedazo de jugador) y su equipo está en la "pomada" de la NBA tras una larga travesía de los angelinos por el desierto de la mediocridad. Pero algunos siguen empeñados en desvirtuar sus éxitos (Rookie del año, campeón del mundo con España, subcampeón de Europa, MVP del Mundial, All-Star...) y en ningunearle a toda costa.

Señores, no nos engañemos: la llegada de Pau a los Lakers hizo que pasaran de ser un buen equipo a ser aspirante al anillo. Kobe es mejor desde que está Pau, Odom es mejor desde que está Pau... diablos, los Lakers al completo son mejores desde que Gasol llegó a Los Ángeles. Parece mentira que sea justamente en España donde más se critique al que probablemente sea el mejor jugador español de la historia, y uno de los mejores europeos que han jugado en la NBA. Con imbecilidades como las que se pueden leer tras cada partido en determinadas webs, no me extrañaría nada que el día después de que los Lakers ganen el anillo tengamos a los bocazas de turno diciendo que "aunque metió 30 puntos y cogió 2 rebotes, Gasol jugó fatal". Dios, amo este país.