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viernes, 20 de marzo de 2009

Gracias a Dios...


... Del Bosque no ha cedido a las presiones. España sigue siendo una potencia mundial en lo futbolístico. El buen rollo que hay en la Roja no se perderá. Y, ante todo, gracias a Dios por no tener que aguantar a la prensa raulista, poseedora de toda la verdad (según ellos) y cuyo talibanismo no concibe que haya gente que pensemos que Raúl no tiene sitio en la Selección. Igual que yo no concibo que haya gente que quiera que vaya, teniendo a tíos en la recámara como Joseba Llorente, Negredo y demás que se comerían el césped a bocados.


PD. Y menos mal que no lo convocan, porque ya tenía los papeles preparados para tomar medidas drásticas... a saber, hacérme andorrano :p
PD2. Manda narices que escriba tras casi un mes... y tenga que ser por culpa de este tío...

martes, 1 de julio de 2008

¡Es la hora de las tortas!


Nota: vas a leer el artículo de opinión más largo jamás escrito. Échale un vistazo por tu propia cuenta y riesgo, pero compréndeme: ¡no todos los días se gana una Eurocopa!

Ha llegado el momento de ajustar cuentas. La victoria de España en la Eurocopa ha desatado la euforia, del mismo modo que ha obligado a más de uno a "envainarsela" con todo el pesar de su corazón. La superioridad aplastante de nuestros chicos en Austria-Suiza, además de no dejar indiferente a nadie y levantar la admiración de toda la Europa futbolística, convierte a Luis Aragonés en el gran triunfador de esa gran cruzada que "Zapatones" inició, en solitario, tras agarrarse al cargo de seleccionador nacional allá por septiembre de 2006. Dijo que se iría si no llegaba a semifinales en el Mundial. Y, como sus detractores no se han cansado de repetir, "El Sabio" no cumplió su promesa. Pero Luis sabía lo que hacía. Sabía que lo de Alemania había sido un accidente, un batacazo puntual con tres responsables: el propio Luis, los franceses y la prensa de nuestro país.

Lo de Francia (culpable 1) no tiene solución: el "jubilado" Zidane y sus cuatro amigos del supuesto geriátrico "blue" nos pasaron por encima y nos mandaron para casa. Nada que objetar. Sin embargo, muchos se preguntan qué hubiera sucedido si Aragonés (culpable 2) no hubiera cedido a la presión de determinados sectores de la prensa deportiva, con juntaletras que se consideran periodistas serios (culpables 3) que hacían campaña en favor de "los jugones", "el tiqui-taca" y demás monsergas. Aragonés renunció a su estilo, a sus ideales, quitó a Albelda y sacó a Xavi Alonso... ¿El resultado? España "per l'aire". Los opinólogos de turno de pronto escondieron la cabeza durante unas horas: después de todo, habían obtenido lo que querían, el "jogo bonito", y nos volvíamos a casa gracias a renunciar al estilo impuesto por el seleccionador, con un pivote defensivo sobre el que basculara todo el equipo. Pero un par de días después, ocurrió lo de siempre: los que antes pedían, ahora criticaban.

El "tiro al Luis" se convirtió en deporte nacional, casi se podría decir deporte olímpico. El tema adquirió tintes paroxistas con la dimisión de Luis, el regreso, su nueva dimisión, y su definitiva permanencia al frente de la "Roja". Los de siempre se frotaban las manos: desde aquel momento, la crítica a Aragonés sería feroz y despiadada, bordeando y casi siempre superando la barrera del insulto personal. Aquellas semanas se leyeron lindezas que iban del "viejo chocho" hacia arriba en periódicos tan ¿respetados? como Marca o AS. Lamentable a más no poder... pero como dice la canción del brandy ese, "este país es así".

Ojo, la fiesta sólo acababa de empezar. Porque llegó la fase de clasificación para la Eurocopa... y Aragonés dijo basta. Puede que nunca sepamos qué diablos ocurrió en el Mundial de Alemania, aunque los indicios nos han dado ya varias pistas para saber por donde van los tiros: un jugador descontento con su suplencia, mal rollo en el vestuario, grupos de jugadores sin dirigirse la palabra... El caso es que Luis se "cepilló" a Raúl González de la selección un 29 de septiembre de 2006, tras casi diez años de convocatoria permanente e ininterrumpida del "7 del Madrid" con el combinado nacional.

Un pequeño inciso (espero, que luego me pierdo) acerca del Sr. González Blanco. Sin restar méritos a su palmarés con el Madrid (sería una estupidez), sí que debo puntualizar que, en mi opinión, se trata de uno de los jugadores más sobrevalorados de la historia del fútbol español. Ojo, no hablo de su capacidad para estar en el sitio justo y empujarla (eso que Lama llama "ser el más listo de la clase"), aunque eso a Salinas también se le daba de maravilla y no nos dieron tanto la tabarra cuando dejó de ir convocado; ni tampoco de sus recursos para que el balón acabe dentro de la red, sea con el pie, mano, codo, culo, barriga o incluso la punta de la nariz. Tampoco pongo en cuestión su entrega y pundonor sobre el campo, aunque recuerdo que un famoso "14" holandés dijo que "correr sobre el campo es de cobardes". Pero seamos francos: ¿de verdad pensamos que nunca hemos tendo jugadores mejores? ¡Venga ya!

Técnicamente, existen en nuestro país jugadores con un nivel mucho mayor que Raúl, y con muchísimos más recursos dentro del área. Ejemplo ilustrativo número 1: David Villa. Tácticamente, existen en España jugadores con mayor rigor, colocación y visión de juego. Ejemplo ilustrativo número dos: Xavi Hernández o Andrés Iniesta. Y en el arte de correr sobre el campo, supongo que hablar de los Senna o Torres deja el tema bastante cerrado. Por eso pienso que la acumulación de internacionalidades y elevación al status de "mito viviente" han hecho mucho daño a Raúl y, por extensión, a la Selección Española.

La culpa, en este aspecto, es un poco de todos: de los periodistas afines por hacer campaña pro-raulista las veinticuatro horas del día; de seleccionadores anteriores, que le llevaban a Mundiales y Eurocopas sí o sí incluso cuando no jugaba un pimiento en el Madrid (algunos, como Camacho, tienen el dudoso honor de proferir una de las frases más lamentables del fútbol moderno cuando dijo eso de que "Raúl tiene que tirar del carro"); del propio Raúl, por ceder a su ego e hincharse de todas las odas de admiración con las que le "inflaban" determinados medios de comunicación; y, finalmente, del pueblo, de nosotros, por pecar de pardillos y pensar que, con animar a la Selección con todo nuestro corazón, sería suficiente para alcanzar la gloria. Craso error.

(Fín del inciso, que obviamente me ha quedado más largo de lo deseado. Largo... e incendiario. Es un opinión, nada más, tan respetable como la de aquellos que idolatran a Raúl y creen que sí debería haber ido a la Eurocopa. Y aquellos que me conocen saben que lo mío con Raúl viene de lejos, por lo que llamarme "ventajista" tiene poco o nulo sentido. Con esto dicho, los talibán-raulistas que quieran despellejarme tienen los comentarios abajo. Todo vuestro, chicos: eso sí, insultos no, gracias.)

Por eso admiro tanto a Aragonés. En cierto sentido, Luis ha sido un pionero. Como Edmund Hillary con el Everest, o Juan Soler con las recalficaciones en Ribarroja, "El Sabio" hizo algo inaudito: cerrar el puño, sacar el dedo corazón y hacerle un corte de mangas como una plaza de toros a la prensa deportiva del país. Una prensa que, desde aquel día del frío septiembre de 2006 hasta pocas horas antes de que España se concentrase a finales de mayo de 2008, ha sido como un martillo pilón, machacando sin piedad, golpeando incesantemente, dando forma a esa espada forjada en el yunque de la opinión pública, enfríada en las aguas de los pro-raulistas y finalmente utilizada para despedazar la figura de nuestro seleccionador. Sin piedad. Sin sentido. Y mientras Luis, a lo suyo.

Y ahora, tras la batalla, después de sufrir sobre el césped y levantar la Eurocopa, llega el recuento de las bajas. En primer lugar, las de los no creyentes, los pesimistas entre los que me incluyo. Al contrario que otros muchos que afirman que estaban subidos al carro antes del pistoletazo de salida, no se me caen los anillos en admitir que lo del "Podemos" me sonaba a venta de humo, como tantas y tantas veces. Nunca dudé de la capacidad de nuestro seleccionador, ni de la calidad y nivel humano de nuestros chavales. Pero... siempre pasaba algo: un penalti inventado, un codazo en la nariz, un gol en el último minuto, un árbitro egipcio y ladrón, Italia... Y siempre la historia acababa del mismo modo: España eliminada, y yo de mala leche. Demasiados años de esperanzas rotas hacían que mi escepticismo se sobrepusiera a la ilusión, y que la cautela frenara una euforia que quería salir conforme la España de Luis iba ganando partidos. Y si no os lo creeís, echadle un vistazo a escritos anteriores.

Pero lo verdaderamente triste de todo esto, algo que no quiero que caiga en el olvido propio de la España actual donde todo viene marcado por las agendas ideológicas de cada medio de comunicación, es la proliferación de "veletas" que, como caracoles tras la lluvia, cantan ahora las excelencias del "Sabio", su capacidad de gestionar un grupo y todo tipo de odas dirigidas a su persona. Ya nadie quiere recordar los dos años de "raje" continuo, ininterumpido, bestial, por no llevar a Raúl. Ya nadie le llama "viejo chocho", ni se ríe de sus manías, ni cuestiona sus métodos... Les hierve la sangre por dentro. Seguro. Pero "tragan", al menos de momento. Los titulares estos días son del tipo "¡Ya dijimos que ganaríamos la Eurocopa!" o "¡Siempre hemos confiado en Luis!". Aunque los que los escriben sepan que no es así.

El otro día leía un editorial redactado por el director de un periódico deportivo de tirada nacional. En él se alababa desmesuradamente a Luis Aragonés, a la par que a Angel María Villar. De pronto, recordé una cosa: corrí a mi habitación y extraje un periódico de hace cuatro meses. El mismo chupatintas (porque ese personaje tiene de periodista lo que "El Risitas" de higiene dental) le pegaba unas hostias gigantescas a Aragonés, haciendo referencia a Raúl, a su avanzada edad, a que nunca había ganado nada, a la complicidad de la Federación de Fútbol... Verdaderamente repugnante. Y como este ejemplo, decenas de "iluminados" que atacaron a Aragonés por tierra, mar y aire (es decir, en prensa escrita, radio y televisión) y que ahora regresan a sus hogares con el rabo entre las piernas y con sus creencias sospechosamente alteradas.

Estamos llegando al final, y un recuento rápido arroja que los tortazos se han repartido de la siguiente manera: al propio Luis, a los franceses, a los italianos, a los talibán-raulistas, a Raúl, a la prensa madrileña, a la prensa nacional, a los opinólogos sabelotodo, a los veletas, a los directivos metidos a periodistas, a los pesimistas... En definitiva, a todos: unas tortas cocinadas en el horno de la Selección, que esta Eurocopa sí estaba para bollos como no ocurría en citas anteriores; y preparadas de forma artesanal por Luis Aragonés. Un tío que se va a Turquía a cobrar una pasta con la satisfacción en el rostro y la tremenda alegría interior que supone dejar en evidencia a todos aquellos que critican sin saber, o que critican por deporte. Esos que ahora callan ante el respeto que impone la figura del mejor entrenador que jamás haya dirigido a España, por juego y por resultados.

Pero debo decir algo: la acritud, en mi caso, es ya inexistente. Ya pasó todo, y es el momento de disfrutar. "¿Por qué?", preguntarán algunos. La respuesta es obvia: porque pronto llegará Vicente del Bosque al banquillo del combinado nacional. Y mucho me temo que no llegará sólo, y que de la mano traerá al "7" destronado y al "14" que, con treinta años, sigue con la actitud imprevisible de un cadete. No sea tonto, señor Del Bosque, y trate de no romper la armonía que reina en la Selección, esa que tantos años ha costado conseguir. No nos quite de nuevo la ilusión: como país tradicionalmente futbolero, da igual que suba el "gasoil" o que estemos en crisis... porque sabemos que siempre nos quedará España para obligarnos a salir a las calles a celebrar sus victorias. Y no debemos permitir que algo tan grandioso se pierda.

PD. Lo sé, la torta a Guti es gratuita, pero es que me cabrea enormemente que un jugador con tanto talento tenga el cerebro de un pez globo...

lunes, 30 de junio de 2008

(Inserte su titular eufórico aquí)


Estoy sin palabras.

A nivel deportivo... Hoy es el día más feliz en mis 21 años de existencia.

Lo de esta noche, lo digo desde ya, no lo olvidaré nunca. NUNCA. Sed conscientes de lo que hemos conseguido. De tantos años penando por el desierto de la mediocridad, petrificados ante la barrera de cuartos, acobardados por esos conjuntos italianos, alemanes y de todos los pelajes que siempre nos dejaban con la miel en los labios. Hoy es el día en el que todos los españoles hemos salido a la calle orgullosos de nuestro país, de nuestros colores y de nuestra selección. Mañana sera el momento de la reflexión, de escribir sobre el partido, de profesar mi amor infinito por Marcos Senna y el pedazo de Eurocopa que ha hecho.

Pero hoy... arde Valencia. Y por extensión, España entera.

¡CAMPEONES!

sábado, 28 de junio de 2008

Que nadie me despierte, por favor


Lo teníamos todo preparado. La cervecita, en la mano. La "Roja", enfundada. Y la ilusión, desbordante. El escenario había cambiado: el "trío calavera" de LP Punto Radio (hubo rotación de banquillo, faltó Mateu, acudió Molins) dejó la histórica Plaza de la Afición en la Avenida de Suecia para acudir al "sarao" montado en el Parque del Oeste. Allí, el ambiente crecía a medida que caían los minutos y se acercaba la hora del partido.

He de confesarlo: la primera mitad me dejó más bien frío. Un cosquilleo me decía que algo no iba bien, que ya teníamos que tener el partido más que controlado. En cambio, tuvo que ser Casillas el que hiciera la parada de la Eurocopa para mantenernos dentro del partido. Y para colmo, el "Guaje" se rompió al sacar una falta más perfilada para Marcos Senna. Le pudo el ansia. "Isquiotibial derecho", pensé mientras veía la repetición del golpeo: es ese sonido tan característico de las microrroturas, ese "¡riiiis!", ese pinchazo que molesta cada vez más conforme se enfría la zona lesionada. Villa estaba KO, no sólo para el resto del choque, sino para la hipotética final. Y el de Tuilla lo sabía: sus lágrimas no eran de cocodrilo.

Y llegó la hora de Cesc. Los últimos minutos de la primera mitad le sirvieron para calentarse, para cogerle el tranquillo al partido. Al comenzar la segunda, los rusos se vieron desbordados como en Afganistán, como en Chechenia: los pequeños y juguetones rebeldes españoles les entraban por todas partes, percutían en su sistema defensivo, desarbolaban los planteamientos de un Hiddink que usó su banquillo como refugio ante el diluvio que caía sobre Viena... y ante el vandaval de juego ibérico que se estaba llevando por delante a sus chicos.

Cesc, tras sembrar dudas sobre su papel en la Selección, por fín se quitó la pesada losa de portar el "10" en la espalda. Como un Oliver Aton nacido en Arenys del Mar, sacó a relucir a "Fabregas", su "alter ego" que tanto nos ha deslumbrado en el Arsenal, en el momento clave: pases imposibles, paredes, asistencias... Un repertorio variado, un buffet libre de toque y desmarque que resultó vital para que, uno detrás de otro, los goles españoles campearan en el marcador del Ernst Happel vienés.

Hay más. A Iniesta le he "rajado" durante los anteriores cuatro partidos, y sigo pensando que con todo merecimiento. El de Fuenteabilla no estaba bien, y punto. Pero ayer... fue el mejor. Y punto. Igual que Sergio Ramos: sigue sin defender un pimiento, pero mientras consiga que el lateral zurdo rival esté demasiado preocupado defendiendo, no hay nada que temer. Jugando así, el madridista se cenará un Lahm con patatas el próximo domingo. Casillas, a lo suyo: una intervención, un paradón, portería a cero. Marchena y Puyol, callando bocas a una velocidad de escándalo. Silva en plan "megacrack". Y Güiza, que sigue con su embrujo particular: toca una, y "pa dentro".

Pero que a nadie se le olvide. La clave, EL CRACK, el número uno, el pilar de la selección española... no nació en España. Marcos Senna, señores. Como decía alguien el otro día: "el negro es una caña". De verdad, es IMPRESIONANTE la Eurocopa que está haciendo el mediocentro del Villarreal. Soberbio en el corte, contundente en la anticipación, juega y hace jugar, hace cambios de orientación de treinta metros, corre, ayuda, hace coberturas... En una jugada en la que Sergio Ramos había subido al ataque (lo normal, vamos), Senna se metió entre pecho y espalda un sprint de 70 metros para cubrir el hueco dejado por su compañero, lanzarse a tierra, robar el balón al extremo ruso, y tocarla en cortito para sacar la bola jugada. Lo dicho: estelar. Si ganamos la Eurocopa, me compraré la camiseta oficial. Y en la espalda, "Marcos Senna" y el número 19. Jamás un pivote defensivo fue tan decisivo para el desarrollo de un equipo.

Y el domingo... Alemania (*música de la "Marcha Imperial" de Star Wars suena de fondo*). Jugando mal, aburriendo a las ovejas, sufriendo contra unos turcos que casi juegan con su tercer portero de delantero, ganando en el minuto 90... pero serán nuestros rivales en la gran final del día 29. Tengo clarísimo que Aragonés se impondrá a Löw en el duelo de los banquillos. Pero lo que ocurra dentro del césped será otra historia. En los cinco partidos que llevamos, todos han dado un paso al frente en el momento adecuado: Villa ante Rusia, de nuevo el "Guaje" contra Suecia, los suplentes ante Grecia, Casillas y la defensa contra Italia, y Fábregas e Iniesta ayer. El domingo le ha llegado el momento a Torres, con Villa fuera de combate, de demostrarnos a mí y a muchos españoles que no se esconde en las grandes citas. Que es capaz de ser tan decisivo en el Prater de Viena, ante 8.000 españoles enfervorecidos, como en Anfield con el apoyo de "The Kopp". También los galones de los Xavi, Senna, Puyol, Marchena, Iker... deben de darle la confianza y libertad necesarias a los jóvenes centrocampistas españoles para que hagan lo que mejor saben: jugar al fútbol. Alegrarnos la vida. Poner a todo un país en pie. Y traerse para casa la Eurocopa.

miércoles, 25 de junio de 2008

Oh, oh...


"España ya tiene rival para la final". Titular en Hora 25. Cadena SER. 23:06 de la noche.

"El próximo domingo, España se enfrentará a Alemania en la gran final de la Eurocopa". Paco González en Carrusel Deportivo. Cadena SER. 22:48 de la noche.

"Alemania nos espera en la gran final". Marca.com. 23:00 de la noche.

"Ahora sí que la estamos cagando...". Paco García en su casa. LP Punto Radio. 23:15 de la noche (*pensamiento*).

¿Por qué narices somos tan prepotentes los españoles? De verdad, no me entra en la cabeza. Mañana nos jugamos el pase a la final, la gloria, la VIDA, en ese partido ante los rusos. Y el triunfalismo ha ganado la batalla a la cautela casi sin despeinarse: hoy he escuchado el Carrusel, El Mirador de la Eurocopa, Radioestadio... y todos los narradores, comentaristas y analistas empleaban el mismo tono de suficiencia y autocomplacencia. Parece que, de pronto, se les ha olvidado que los españoles somos especialistas en cagarla cuando más favorable se nos pone el asunto. Una suerte de Atlético de Madrid, pero a nivel nacional. A lo bestia.

De entrada, porque mañana la selección española no va a tener enfrente al mismo equipo al que goleó en su debut hace dos semanas. Arshavin le ha cambiado la cara a este equipo, que se rehizo de semejante varapalo con meritorias actuaciones ante griegos y suecos. Y después se "cargó" a Holanda, que no es moco de pavo. Subestimar a nuestro rival a estas alturas, después de lo mal que lo pasamos para eliminar a Italia y tras el monumental "chasco" de Corea en 2002 ("a estos coreanos del sur les meteremos siete", dijo algún iluminado), parece lo menos recomendable. Y sin embargo, es lo que estamos haciendo.

Eso sí, de ganar mañana, lo tengo clarísimo: ganamos la Eurocopa. GANAMOS LA EUROCOPA, señores. El partido de Alemania hoy ha sido lamentable, fundamentando su pase a la gran final en su habitual "potra", "culo", "chorra" o como se diga (en alemán, "glück", "arsch", "würst") para meter tres chicharros de cuatro disparos. El último de ellos obra de Lähm, que ha hecho un partido infame y ha acabado siendo el héroe teutón... en el minuto 89. Como siempre. Los turcos, voluntariosos, encorajinados por ese pedazo de técnico llamado Fatih Terim. Han empatado a dos en el 85, en lo que parecía que sería la enésima hazaña turca en el torneo. Una lástima: en la concentración musulmana no les inculcaron que los únicos con más suerte que los turcos... son los alemanes.

A dos pasos de la gloria


Primero toca hablar de la resaca del lunes, tras empacharnos de spaguettis y lambrusco la noche anterior. Los italianos conocieron, al fín, la cara menos bonita de las eliminatorias: tras lo que parecían SIGLOS de eliminar a los cándidos españolitos sin merecerlo, en el último minuto y de rebote, la magnífica actuación de Casillas y el penalti decisivo de Cesc ha logrado lo impensable. Que, por una vez, todos los medios se pusieran de acuerdo y dedicaran sus portadas a lo mismo. ¡España estaba en semifinales!

No obstante, no han tardado en salir los ventajistas. Los que quieren que Aragonés siga en el cargo, escondidos hasta hace pocas fechas en sus "bunkers" e incluso "rajando" contra la supuesta senilidad del "Sabio de Hortaleza". O los que han estado dos años, más de 650 días, dando por el saco con Raúl, el "7 de España", "el que tira del carro"... ¿Donde están ahora los talibanes "raulistas"? Han corrido a su refugio nuclear, a esperar la ocasión propicia, a desear con todas sus fuerzas que España pierda mañana para salir de nuevo de su madriguera y decir lo de siempre. "¿Véis? Ya os lo dije. Con Raúl, hubiéramos ganado la Eurocopa". Patético.

A la gente de bien, como el que esto escribe y la mayoría de lectores, ver estas cosas nos revuelve las tripas. Me reservo mi opinión sobre el Sr. González Blanco, porque es decididamente contraria a la presencia del madrileño en el combinado nacional. Es lo que a todos nos llega, en algún momento u otro: tu tren ya pasó, deja sitio a las nuevas generaciones. Todos los jugadores de España coinciden en que este año el grupo humano, la amistad, las afinidades y el "buen rollo" superan con creces lo visto en muchísimos lustros. Y no estoy siendo malicioso: lo dicen ellos, no yo.

Y mañana, toca emborracharse de vodka. Rusia ha llegado a semifinales con la máxima revelación del torneo en sus filas (Arshavin), un mago de los banquillos (Guus Hiddink, quien curiosamente ha fracasado en todos los clubes en los que ha estado... Cosas de las selecciones nacionales, y tal...), un par de buenos peloteros y una defensa de auténtica verbena, el verdadero punto débil que Villa y Torres deben aprovechar para llevarnos a la final del europeo.

Para acabar, mantengo mi postura triunfalista: es el mayor logro de un combinado nacional desde que nací. Por lo tanto, acepto pero no comparto los palos de aquellos agoreros que se agarran a tópicos como los de "no hemos ganado nada" o "Rusia nos hará tabaco, o sino lo hará Alemania en la final". España ha conseguido enganchar de nuevo a la afición, sobre todo a su vertiente más juvenil. Y sólamente eso ya debería ser un motivo de alegría para todos. Claro, que si llegamos el domingo a la final y la ganamos... Como dice el dicho: "se va a cagar la perra".

PD. Genial el comentario de Little... Jojojo, en construcción...

lunes, 23 de junio de 2008

El momento futbolístico más alegre de mi vida


Lo haré cortito, y mañana amplío. En el año 84, yo era todavía un proyecto de ser humano ya que mis padres estaban recién casados. Hoy, con 21 años, puede que no viviera el gol de Maceda, la "cantada" de Arconada; o que tampoco recuerde con claridad lo sucedido en el campeonato de Italia 90. Pero recuerdo el Mundial estadounidense de 1994: fue la primera gran competición futbolística que, con 7 añitos, vi por televisión junto a mi padre. Y recuerdo el codazo a Luis Enrique como si fuera ayer.

Hace dos horas, la explosión de alegría de toda la gente congregada en la Plaza de L'Afició... Las lágrimas asomando al rostro de Mateu, la locura de la gente, Villena quitándose la camiseta y ondeándola al viento. Y yo apretando ambos puños con la rabia de una generación surgida en los ochenta y que hasta ahora sólo conocía la amargura y sinsabores de caer siempre, SIEMPRE, en cuartos de final. Esta noche España entera ha salido a la calle a celebrarlo, señal inequívoca de que por fín nos hemos quitado una losa de encima con demasiada historia, con el peso de 88 años sin ganar a los malditos italianos en competición oficial. Junto al ascenso del Levante a Primera en Jeréz, en el año 2004, lo de hoy quizá se trate del mayor "subidón" de toda mi vida como aficionado al deporte rey. Ahora... ¡a por los rusos!

sábado, 21 de junio de 2008

"Vendetta" mediática



Ha empezado. Ya está aquí. La Bienal de Venta de Humo Futbolístico ha llegado a nuestros kioskos de la única forma que sabe: arrasando. Hace apenas dos semanas, las dudas presentadas por los distintos medios de comunicación eran enormes. "España no tiene equpo", "Luis debería haber llevado a Raúl", "el grupo tiene poca experiencia en las grandes citas"... Comentarios que entroncan con el tradicional derrotismo patrio que sobreviene justo antes de debutar en una gran cita internacional. Todos conocemos lo que suele ocurrir siempre en estos casos: pesimismo exacerbado, victoria segura.

Quince días después, el clima mediático ha dado un giro de ciento ochenta grados y se asemeja peligrosamente al que vivimos hace dos veranos. Por aquel entonces llegábamos a octavos con el objetivo, según Marca, de "jubilar a Zidane". La euforia estaba descontrolada, íbamos a ganarlo todo... Como siempre, Zidane, Ribery, Makelele y el resto de franceses nos devolvieron a nuestra realidad, dura y dolorosa como el hielo, todo lo contrario al vaporoso humo que nos habían querido vender.

En 2008 la imagen que vende es la de Luis Enrique con el tabique partido, sangrando profusamente por la nariz mientras lágrimas de rabia e impotencia brotaban de sus ojos. Manda narices (nunca mejor dicho) que la campaña mediática pro-española se haya centrado en esta ocasión en rememorar nuestro pasado más doloroso, aquel Mundial de 1994 en el que jugamos como nunca y perdimos como siempre. Estos días nos viene a la mente el nombre de Tassotti, el del asturiano Luis Enrique, el de Clemente, y esa camada de jugadores que era firme candidata (y esto lo digo yo) a triunfar en Estados Unidos. No obstante, aquella tarde en Boston se juntó todo lo que podía salir mal: el árbitro, Roberto Baggio, Salinas con el modo "tronquito" a mil por hora y un codo perdido en el área italiana que fue a parar en el rostro de Luis Enrique.

Catorce años después, los malditos italianos se vuelven a cruzar en nuestro camino. No tienen a Totti, ni a Pirlo, ni podrán tampoco contar con Gattuso (por cierto, grandiosa y muy caballerosa la respuesta del "perro de presa" transalpino a las declaraciones de Aragonés)... pero con Italia el cuento, aunque cambie en desarrollo, tiene siempre el mismo final: ellos pasan de ronda, y nosotros nos volvemos a casita con cara de tontos. En menos de veinticuatro horas, espero que esta vez el cuento esté escrito en español y acabe con un "happy ending". Sólo voy a decir una cosa: tengo miedo.

PD. Menudo partidazo el Holanda-Rusia de hoy. Los holandeses no han merecido ganar en ningún momento, y da mucho que pensar el hecho de que España aplastase a los rusos en primera fase sin piedad... y estos ya hayan alcanzado las semifinales. El embrujo de Hiddink, supongo... y que Arshavin estaba sobre el césped. Estoy absolutamente boquiabierto ante la calidad, inteligencia y "pillería" de esta suerte de Romario que vino del frío, y tras lo visto esta noche no tengo tan claro que, de ganar a Italia, nuestra selección sea capaz de derrotar a la Madre Rusia en semis.

jueves, 19 de junio de 2008

La España "B" también sabe ganar


Antes de empezar, toca mandarle un recadito a los "amigos" holandeses: SOIS TONTOS. En primer lugar, por fastidiar a nuestra selección: si no hubiérais forzado la máquina y Rumanía hubiese puntuado, ahora España no tendría que enfrentarse en cuartos ante esa pesadilla patria llamada Italia. Y en segundo, porque lo único que habéis hecho es poneros un escollo en vuestro camino hacia el título: si gana Italia, tranquilos que los transalpinos no os devolverán el "favor" al enfrentarse a vosotros en semifinales; y si pasa España, la moral con la que la "Roja" afrontará el partido os lo hará pasar mal. Muy mal.

Ya metidos a analizar el partido ante los griegos (2-1), hoy las sensaciones han sido encontradas. Por un lado, hay varios detalles positivos a resaltar, la mayoría relacionados con el rendimiento de unos jugadores que se saben suplentes pero que hoy pretendían reivindicarse. En el apartado negativo, me da miedo sólo pensar en qué pasará si ante los italianos "cantamos" como hoy en las acciones a balón parado.

Hay varios jugadores que hoy han dado la de cal. Xabi Alonso, sin ir más lejos, ha completado uno de sus mejores partidos con España. Lastrado por el estigma de ser el "tocón" que prensa y afición demandó a Aragonés, relegando a Albelda al banquillo ante Francia en el pasado Mundial (todos sabemos lo que ocurrió después...), la irrupción de Senna como "stopper" y el peso específico de los Xavi e Iniesta le han cerrado las puertas de la titularidad al vasco. Hoy ha jugado como viene haciendo en el Liverpool, trabajando a destajo, dando una buena salida al balón y probando bastante el tiro desde media distancia. Sin duda, el mejor de esta selección "bis" ante Grecia.

También Dani Güiza ha sabido sacarle jugo a su actuación. El delantero andaluz se ha desmarcado bien en ataque, ha dado la asistencia a De la Red y ha marcado el gol que suponía la remontada: de hecho, se le ha visto llorar tras el gol porque el peso que se ha quitado de encima ha sido enorme... El propio De la Red ha cuajado una actuación destacable (el "cebollazo" con el que empataba el partido ha sido de escándalo), Albiol sigue acumulando experiencia en defensa (es posible que en próximos partidos forme como titular junto a Puyol), y Cazorla sigue demostrando su polivalencia como "jugador número trece".

Y así llegamos al gol de los griegos. Queda en mera anécdota tras la remontada, pero un regalito de este tipo ante un rival tan inferior no es admisible. No puede ser que Charisteas pille desprevenidos a los zagueros españoles y remate tan fácilmente. ¿Qué pasará cuando frente a nosotros estén Luca Toni, Panucci, Materazzi...? Llegados a este punto en la competición, que España pueda superar la puñetera barrera psicológica de cuartos de final depende de detalles como estos. Somos el mejor equipo de la competición junto a holandeses y croatas, pero preferiría caer en un pozo de serpientes venenosas cual Indiana Jones que tener que jugarme las habichuelas con una Italia que presente dudas en su juego. Vosotros lo llamaréis miedo, yo lo llamo... la misma historia de siempre.

domingo, 15 de junio de 2008

El "síndrome del segundo partido" casi nos da un susto


Se ha convertido en toda una tradición en los últimos años en nuestro país. La cobertura que la prensa ofrece acerca de la andadura del combinado nacional centra su objetivo en un solo punto: el debut de España en la Eurocopa o Mundial de rigor. Es ese primer partido que tanto tememos, que marcará inexorablemente el devenir de la selección en su primera fase. Si ganamos, somos los mejores y vamos a ganarlo todo; si perdemos, hay que echar al seleccionador y a la mitad de los futbolistas, ya que la derrota es signo inequívoco de que un cambio de ciclo es necesario.

Así, siempre llegamos a lo que llamo el "síndrome del segundo partido": al tratarse de competiciones de corta duración, no suele dar tiempo a digerir adecuadamente la victoria/empate/derrota del primer partido antes de disputar el segundo choque... y eso se nota. En la intensidad, en el esfuerzo físico pero, ante todo, en la predisposición de los jugadores. Cuando el debut ha sido fulgurante, como ocurrió ante Rusia, el equipo nacional sale con un plus de relajación al césped, pensando que el partido transcurrirá por los mismos derroteros. ¿Os suena Alemania 2006? 4-0 a Ucrania en el primer duelo, y en el segundo hubo más problemas de los previstos para desarbolar a una Túnez que no es precisamente una potencia futbolística a nivel planetario.

Suecia demostró que su nivel está un peldaño por encima del de los rusos. Mientras que aquellos conformaban una zaga a base de cuatro "amigos" y un tío disfrazado de portero, los suecos demostraron su poderío defensivo (Mellberg estuvo inmenso) y su espartana disciplina a la hora de defender. El mejor halago que se les puede hacer está en los dos goles españoles: sólo Torres con un remate imposible en semiescorzo y con la planta de la bota, y un Villa que llegó al último minuto más fresco que sus defensores, pudieron batir la portería escandinava. Ah, también habría que darle las gracias al seleccionador sueco por retirar a Ibrahimovic en el descanso: hasta ese momento, el delantero del Inter estaba siendo una pesadilla para nuestra defensa.

En definitiva, quizá debamos plantearnos seriamente la opción de que España, voy a decirlo en voz baja... *gasp*, puede hacer algo en esta Eurocopa. Y todo gracias a dos nombres: David Villa y Luis Aragonés. El primero, porque está demostrando que es el delantero más en forma del continente, el más decisivo y el que aparece en el momento justo para "matar" el rival. El segundo, porque aunque la defensa española sigue sin ser una maravilla (tanto el centro de la zaga como los laterales, en espacial Sergio Ramos, están teniendo lagunas), está sacando al campo a los mejores, y sigue erre que erre con su filosofía del toque y el buen trato al balón: tener en la recámara a gente como Cesc o Cazorla es muy útil para desembrollar partidos atascados como el que vimos ayer, amén de crear ese grupo de 16-18 jugadores imprescindible para ganar algo importante.

Lo decía Camacho el otro día: "el once inicial del equipo que gana la Eurocopa varía mucho ente el primer partido y la final". En esta dosificación de las fuerzas, de los minutos y del ímpetu de una selección, no lo olvidemos, todavía muy joven, puede estar la clave del triunfo. España ya ha recorrido un tercio del camino: cuatro victorias más y seríamos campeones de Europa. ¿Podemos? Desde luego, un poquito más que hace cinco días.

miércoles, 11 de junio de 2008

A ver si por fín nos dejan tranquilos con lo del "7 de España"...


Venga, voy a ser el aguafiestas que hay en todos los grupetes: España jugó bien, pero tampoco fue para tanto. Por mucho miedo que nos diese, hay que asumir que Rusia no es una superpotencia mundial dentro del ámbito futbolístico. Si a eso le sumamos que sus dos mejores jugadores (Arshavin y Pogrebnyak) son baja para esta Eurocopa, la cosa está bastante clara: hoy había que ganar, sí o sí.

Pero, rival inferior aparte, lo que todos los periódicos, tele y radios destacarán mañana será la sensacional actuación de David Villa. Muchos lo pensábamos, y callábamos ante la campaña orquestada desde determinados medios para llevar a Raúl a la Eurocopa: si tenemos en cuenta que Villa ha sufrido un par de lesiones de media duración (un mes parado, ahora dos meses...), y que el Valencia CF ha completado una de las peores temporadas de su historia como conjunto, habrá quien piense que el "Guaje" no ha estado a la altura de las circunstancias. Y, sin embargo, ahí están los números: Villa ha marcado 17 chicharros en Liga, sólo uno menos que el Sr. González Blanco... y ha disputado 9 partidos menos, más de mil minutos de diferencia entre el "7" del Madrid y el "7" del Valencia... y de España entera.

Hoy hemos visto al Villa que nos gusta, presionando desde el primer minuto, dosificando su esfuerzo para llegar fresco a los minutos finales. Su primer tanto es un regalo de Torres; el segundo, una definición impecable tras el pase de fantasía de Iniesta; y el tercero, el mejor de todos, representa los valores que encarna el "Guaje": se va en velocidad, quiebra increíblemente a su par y la pone abajo, pegadita al palo, con una calma inusitada. Aún tendría tiempo para dar la asistencia a Xavi (de "cuchara", como otro que yo me sé... curioso, ¿no?) que supondría el postrero gol de Cesc. Una actuación de supercrack basada, como no, en no obcecarse en mirar al suelo y encarar al defensa, y en mirar por el bien del equipo en lugar del suyo propio.

Pero hay otras notas positivas que no deben quedar en segundo plano. Senna ha hecho un partidazo, logrando que no echemos de menos a un "stopper" de garantías como era en su día Albelda; Puyol ha recordado a ese central impetuoso, rápido y contundente que solía ser hace unos años; Xavi ha sido el de siempre, manejando el partido a su antojo... Mucho, y mucho bueno. Sólo las dudas mostradas por la zaga española me dejan alguna que otra rémora: el gol de Rusia fue una "cantada" defensiva en toda regla.

Primer partido, primera victoria. Pero no me acabo de fiar... El partido de Suecia ha demostrado que el nivel de peligro de su escuadra es mucho mayor que el de la "ensaladilla rusa" que España se ha zampado hoy de cuatro bocados. De momento las cosas han empezado muy bien: ahora no empecemos con portaditas de "Vamos a ganar la Eurocopa" y demás tonterías. ¿Podemos? Sí, pero sólo si tenemos un poco de humildad.