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miércoles, 6 de febrero de 2013

The Damned Valencia

La carrera de Brian Clough no fue un camino de rosas...

«La realidad de la vida futbolística es esta: el presidente es el jefe; luego viene la directiva; luego, el secretario; luego, los hinchas, los jugadores... y finalmente, el último de todos, en el fondo del montón, abajo de todo, ese de quien al fin y al cabo se puede prescindir: el puto entrenador» Sam Longson, presidente del Derby County 

1 de diciembre de 2012. Seis de la tarde. Manuel Llorente suspira en el palco de Mestalla mientras el balón echa a rodar. El Valencia se mide a la Real Sociedad. Goles, caos, pitos, pañuelos.

1 de diciembre de 2012. Nueve y media de la noche. Manuel Llorente acaba de destituir a Mauricio Pellegrino como entrenador del Valencia. Su entrenador. Su apuesta personal.

Un par de semanas atrás, Pellegrino asistía junto a su homólogo granota Juan Ignacio Martínez a una proyección del film "The Damned United" (Tom Hooper, 2009). En la charla-coloquio posterior, muy jugosa debido a la claridad meridiana con la que ambos protagonistas se expresaron, el "Flaco" se descolgaba con una frase que, vista en perspectiva, no deja de resultar irónica: "Ahora no son buenos tiempos para la figura del entrenador. Te sostienes en una silla de palillos o de cristal".

No, desde luego no corren buenos tiempos para los entrenadores. En general, no corren buenos tiempos para nadie en absoluto.

viernes, 31 de agosto de 2012

Específicos en el fútbol

Zamorano (remate de cabeza), Arias (marcaje individual), Baraja, Zidane, Xavi...
(Entrada original publicada en el Blog de Óscar Fernández)

Desde bien pequeño nunca dejó de fascinarme el proceso de aprendizaje progresivo durante las sesiones de entrenamiento. Una de las evidentes ventajas de haber crecido con un padre entrenador es, más allá de sufrir en tus carnes alguna “paliza” física que otra, observar desde dentro las rutinas de trabajo, el aumento de las cargas y las mejoras paulatinas de los jugadores que componían los clubes donde mi progenitor entrenaba. En el aspecto físico, la mejoría saltaba a la vista: de pasarlo extremadamente mal en pretemporada, a estar como “toros” en los meses de noviembre y diciembre, preparados para soportar la exigencia de unos meses muy duros de competición.

martes, 10 de noviembre de 2009

De seres superiores y equipos estrellados


Qué bonito es el fútbol. En noches coperas como la de hoy, uno no puede hacer otra cosa que mirar, embobado, las imágenes que procedían de Mestalla y del Bernabéu. Unos, los valencianistas, han pasado los últimos diez minutos con los testículos por anginas después de que el Alcoyano, cuyo juego demuestra algo más que su histórica moral, consiguiese el empate a dos. Al final, el Valencia está en octavos... y con toque de atención de regalo.

Otros, los madridistas, han llenado el Bernabéu para ver cómo el segundo proyecto del Ser Superior se iba al garete. 1-0... y gracias. La celebración del Alcorcón sobre el verde, unida a los aplausos de la grada y a los silbídos hacia el equipo han sido lo mejor que he visto por televisión desde el tanga de la Igartiburu hace ya algunas Nocheviejas. Ahora el Marca seguirá con su particular campaña de "crujir" a Pelegrini mientras esconde un hecho irrefutable: ante el Getafe, en Milán y en el Calderón el Madrid jugó a algo... con Raúl en el banco. Hoy, "titularísimo" ante un Segunda B... y batacazo "clarísimo".

La culminación del "Alcorconazo", merecidísimo, inevitable tras ver la tremenda cantidad de lametones al sable del mencionado Ser Superior, ha llegado horas después de uno de los momentos álgidos de la temporada televisivo-deportiva española. La entrevista a Florentino Pérez en Cuatro (1, 2 y 3) ha sido algo demencial, único y seguramente irrepetible. Quizá se trate de la primera vez que algún periodista ha puesto a este señor contra las cuerdas.

Acostumbrado a preguntas blandengues, teledirigidas y estudiadas por parte de sus periodistas de cámara, lo de hoy me ha dejado sorprendido... y, por otra parte, algo "mosca". Porque si el fondo de las cuestiones planteadas por Lama y Carreño es acertadísimo... las formas empleadas han sido lamentables. Lo cortés no quita lo valiente, y una cosa no hace olvidar la otra. Un diez a la hora de "apretar"; un cero en lo referente a la educación.

PD. Tengo clarísimo que las hostias a Florentino son igual de interesadas que las felaciones multimedia que se le hacen en el periódico de enfrente... Del mismo modo, tengo claro que sólo estos dos periodistas podían llevar a cabo semejante órdago al poder sin que sus puestos de trabajo corran peligro. Son famosos, reconocidos y tienen mucho peso dentro de PRISA. No imagino a figuras menos conocidas atreviéndose a toserle al Súper...

PD2. Ya está disponble en Foroché el "atraco" al que Blay me sometió ayer lunes (sí que son rápidos montando estos muchachos...). Especialmente gracioso me pareció el "momento palmero" al hablar de las forma de motivar de Emery: ¡Unai, menos palmas y más gritar aquello de "¡concentración, cabrón!"!

martes, 1 de julio de 2008

¡Es la hora de las tortas!


Nota: vas a leer el artículo de opinión más largo jamás escrito. Échale un vistazo por tu propia cuenta y riesgo, pero compréndeme: ¡no todos los días se gana una Eurocopa!

Ha llegado el momento de ajustar cuentas. La victoria de España en la Eurocopa ha desatado la euforia, del mismo modo que ha obligado a más de uno a "envainarsela" con todo el pesar de su corazón. La superioridad aplastante de nuestros chicos en Austria-Suiza, además de no dejar indiferente a nadie y levantar la admiración de toda la Europa futbolística, convierte a Luis Aragonés en el gran triunfador de esa gran cruzada que "Zapatones" inició, en solitario, tras agarrarse al cargo de seleccionador nacional allá por septiembre de 2006. Dijo que se iría si no llegaba a semifinales en el Mundial. Y, como sus detractores no se han cansado de repetir, "El Sabio" no cumplió su promesa. Pero Luis sabía lo que hacía. Sabía que lo de Alemania había sido un accidente, un batacazo puntual con tres responsables: el propio Luis, los franceses y la prensa de nuestro país.

Lo de Francia (culpable 1) no tiene solución: el "jubilado" Zidane y sus cuatro amigos del supuesto geriátrico "blue" nos pasaron por encima y nos mandaron para casa. Nada que objetar. Sin embargo, muchos se preguntan qué hubiera sucedido si Aragonés (culpable 2) no hubiera cedido a la presión de determinados sectores de la prensa deportiva, con juntaletras que se consideran periodistas serios (culpables 3) que hacían campaña en favor de "los jugones", "el tiqui-taca" y demás monsergas. Aragonés renunció a su estilo, a sus ideales, quitó a Albelda y sacó a Xavi Alonso... ¿El resultado? España "per l'aire". Los opinólogos de turno de pronto escondieron la cabeza durante unas horas: después de todo, habían obtenido lo que querían, el "jogo bonito", y nos volvíamos a casa gracias a renunciar al estilo impuesto por el seleccionador, con un pivote defensivo sobre el que basculara todo el equipo. Pero un par de días después, ocurrió lo de siempre: los que antes pedían, ahora criticaban.

El "tiro al Luis" se convirtió en deporte nacional, casi se podría decir deporte olímpico. El tema adquirió tintes paroxistas con la dimisión de Luis, el regreso, su nueva dimisión, y su definitiva permanencia al frente de la "Roja". Los de siempre se frotaban las manos: desde aquel momento, la crítica a Aragonés sería feroz y despiadada, bordeando y casi siempre superando la barrera del insulto personal. Aquellas semanas se leyeron lindezas que iban del "viejo chocho" hacia arriba en periódicos tan ¿respetados? como Marca o AS. Lamentable a más no poder... pero como dice la canción del brandy ese, "este país es así".

Ojo, la fiesta sólo acababa de empezar. Porque llegó la fase de clasificación para la Eurocopa... y Aragonés dijo basta. Puede que nunca sepamos qué diablos ocurrió en el Mundial de Alemania, aunque los indicios nos han dado ya varias pistas para saber por donde van los tiros: un jugador descontento con su suplencia, mal rollo en el vestuario, grupos de jugadores sin dirigirse la palabra... El caso es que Luis se "cepilló" a Raúl González de la selección un 29 de septiembre de 2006, tras casi diez años de convocatoria permanente e ininterrumpida del "7 del Madrid" con el combinado nacional.

Un pequeño inciso (espero, que luego me pierdo) acerca del Sr. González Blanco. Sin restar méritos a su palmarés con el Madrid (sería una estupidez), sí que debo puntualizar que, en mi opinión, se trata de uno de los jugadores más sobrevalorados de la historia del fútbol español. Ojo, no hablo de su capacidad para estar en el sitio justo y empujarla (eso que Lama llama "ser el más listo de la clase"), aunque eso a Salinas también se le daba de maravilla y no nos dieron tanto la tabarra cuando dejó de ir convocado; ni tampoco de sus recursos para que el balón acabe dentro de la red, sea con el pie, mano, codo, culo, barriga o incluso la punta de la nariz. Tampoco pongo en cuestión su entrega y pundonor sobre el campo, aunque recuerdo que un famoso "14" holandés dijo que "correr sobre el campo es de cobardes". Pero seamos francos: ¿de verdad pensamos que nunca hemos tendo jugadores mejores? ¡Venga ya!

Técnicamente, existen en nuestro país jugadores con un nivel mucho mayor que Raúl, y con muchísimos más recursos dentro del área. Ejemplo ilustrativo número 1: David Villa. Tácticamente, existen en España jugadores con mayor rigor, colocación y visión de juego. Ejemplo ilustrativo número dos: Xavi Hernández o Andrés Iniesta. Y en el arte de correr sobre el campo, supongo que hablar de los Senna o Torres deja el tema bastante cerrado. Por eso pienso que la acumulación de internacionalidades y elevación al status de "mito viviente" han hecho mucho daño a Raúl y, por extensión, a la Selección Española.

La culpa, en este aspecto, es un poco de todos: de los periodistas afines por hacer campaña pro-raulista las veinticuatro horas del día; de seleccionadores anteriores, que le llevaban a Mundiales y Eurocopas sí o sí incluso cuando no jugaba un pimiento en el Madrid (algunos, como Camacho, tienen el dudoso honor de proferir una de las frases más lamentables del fútbol moderno cuando dijo eso de que "Raúl tiene que tirar del carro"); del propio Raúl, por ceder a su ego e hincharse de todas las odas de admiración con las que le "inflaban" determinados medios de comunicación; y, finalmente, del pueblo, de nosotros, por pecar de pardillos y pensar que, con animar a la Selección con todo nuestro corazón, sería suficiente para alcanzar la gloria. Craso error.

(Fín del inciso, que obviamente me ha quedado más largo de lo deseado. Largo... e incendiario. Es un opinión, nada más, tan respetable como la de aquellos que idolatran a Raúl y creen que sí debería haber ido a la Eurocopa. Y aquellos que me conocen saben que lo mío con Raúl viene de lejos, por lo que llamarme "ventajista" tiene poco o nulo sentido. Con esto dicho, los talibán-raulistas que quieran despellejarme tienen los comentarios abajo. Todo vuestro, chicos: eso sí, insultos no, gracias.)

Por eso admiro tanto a Aragonés. En cierto sentido, Luis ha sido un pionero. Como Edmund Hillary con el Everest, o Juan Soler con las recalficaciones en Ribarroja, "El Sabio" hizo algo inaudito: cerrar el puño, sacar el dedo corazón y hacerle un corte de mangas como una plaza de toros a la prensa deportiva del país. Una prensa que, desde aquel día del frío septiembre de 2006 hasta pocas horas antes de que España se concentrase a finales de mayo de 2008, ha sido como un martillo pilón, machacando sin piedad, golpeando incesantemente, dando forma a esa espada forjada en el yunque de la opinión pública, enfríada en las aguas de los pro-raulistas y finalmente utilizada para despedazar la figura de nuestro seleccionador. Sin piedad. Sin sentido. Y mientras Luis, a lo suyo.

Y ahora, tras la batalla, después de sufrir sobre el césped y levantar la Eurocopa, llega el recuento de las bajas. En primer lugar, las de los no creyentes, los pesimistas entre los que me incluyo. Al contrario que otros muchos que afirman que estaban subidos al carro antes del pistoletazo de salida, no se me caen los anillos en admitir que lo del "Podemos" me sonaba a venta de humo, como tantas y tantas veces. Nunca dudé de la capacidad de nuestro seleccionador, ni de la calidad y nivel humano de nuestros chavales. Pero... siempre pasaba algo: un penalti inventado, un codazo en la nariz, un gol en el último minuto, un árbitro egipcio y ladrón, Italia... Y siempre la historia acababa del mismo modo: España eliminada, y yo de mala leche. Demasiados años de esperanzas rotas hacían que mi escepticismo se sobrepusiera a la ilusión, y que la cautela frenara una euforia que quería salir conforme la España de Luis iba ganando partidos. Y si no os lo creeís, echadle un vistazo a escritos anteriores.

Pero lo verdaderamente triste de todo esto, algo que no quiero que caiga en el olvido propio de la España actual donde todo viene marcado por las agendas ideológicas de cada medio de comunicación, es la proliferación de "veletas" que, como caracoles tras la lluvia, cantan ahora las excelencias del "Sabio", su capacidad de gestionar un grupo y todo tipo de odas dirigidas a su persona. Ya nadie quiere recordar los dos años de "raje" continuo, ininterumpido, bestial, por no llevar a Raúl. Ya nadie le llama "viejo chocho", ni se ríe de sus manías, ni cuestiona sus métodos... Les hierve la sangre por dentro. Seguro. Pero "tragan", al menos de momento. Los titulares estos días son del tipo "¡Ya dijimos que ganaríamos la Eurocopa!" o "¡Siempre hemos confiado en Luis!". Aunque los que los escriben sepan que no es así.

El otro día leía un editorial redactado por el director de un periódico deportivo de tirada nacional. En él se alababa desmesuradamente a Luis Aragonés, a la par que a Angel María Villar. De pronto, recordé una cosa: corrí a mi habitación y extraje un periódico de hace cuatro meses. El mismo chupatintas (porque ese personaje tiene de periodista lo que "El Risitas" de higiene dental) le pegaba unas hostias gigantescas a Aragonés, haciendo referencia a Raúl, a su avanzada edad, a que nunca había ganado nada, a la complicidad de la Federación de Fútbol... Verdaderamente repugnante. Y como este ejemplo, decenas de "iluminados" que atacaron a Aragonés por tierra, mar y aire (es decir, en prensa escrita, radio y televisión) y que ahora regresan a sus hogares con el rabo entre las piernas y con sus creencias sospechosamente alteradas.

Estamos llegando al final, y un recuento rápido arroja que los tortazos se han repartido de la siguiente manera: al propio Luis, a los franceses, a los italianos, a los talibán-raulistas, a Raúl, a la prensa madrileña, a la prensa nacional, a los opinólogos sabelotodo, a los veletas, a los directivos metidos a periodistas, a los pesimistas... En definitiva, a todos: unas tortas cocinadas en el horno de la Selección, que esta Eurocopa sí estaba para bollos como no ocurría en citas anteriores; y preparadas de forma artesanal por Luis Aragonés. Un tío que se va a Turquía a cobrar una pasta con la satisfacción en el rostro y la tremenda alegría interior que supone dejar en evidencia a todos aquellos que critican sin saber, o que critican por deporte. Esos que ahora callan ante el respeto que impone la figura del mejor entrenador que jamás haya dirigido a España, por juego y por resultados.

Pero debo decir algo: la acritud, en mi caso, es ya inexistente. Ya pasó todo, y es el momento de disfrutar. "¿Por qué?", preguntarán algunos. La respuesta es obvia: porque pronto llegará Vicente del Bosque al banquillo del combinado nacional. Y mucho me temo que no llegará sólo, y que de la mano traerá al "7" destronado y al "14" que, con treinta años, sigue con la actitud imprevisible de un cadete. No sea tonto, señor Del Bosque, y trate de no romper la armonía que reina en la Selección, esa que tantos años ha costado conseguir. No nos quite de nuevo la ilusión: como país tradicionalmente futbolero, da igual que suba el "gasoil" o que estemos en crisis... porque sabemos que siempre nos quedará España para obligarnos a salir a las calles a celebrar sus victorias. Y no debemos permitir que algo tan grandioso se pierda.

PD. Lo sé, la torta a Guti es gratuita, pero es que me cabrea enormemente que un jugador con tanto talento tenga el cerebro de un pez globo...

domingo, 25 de mayo de 2008

Por Dios, que Unai no salga "rana"...


Tras lavarnos los dientes a conciencia para así eliminar todo rastro de Koeman que pudiera quedar en nuestros paladares, el pasado viernes era presentado su sucesor en el cargo, tras el breve interludio de cinco partidos con Voro al frente del equipo. Unai Emery llega como terapia de choque para solucionar la crisis de identidad de un equipo en caída libre y que ha salvado la temporada a duras penas. Y ya desde su misma presentación las sensaciones son opuestas, DIAMETRALMENTE opuestas a las que transmitía el día de su llegada Ronald Koeman.

Me decía Villena al acabar la rueda de prensa con tono irónico algo parecido: "igualito que Koeman, oye". Tras la rueda de preguntas llegó el momento de que el nuevo técnico comenzara a pasar por todas las radios y televisiones de la ciudad. Y cuando digo todas me refiero, con toda tranquilidad, a más de diez o doce entrevistas con medios distintos. El técnico llevó a cabo "la ronda" con toda tranquilidad, resignado y con una sonrisa de circunstancias mientras le hacían las mismas preguntas una y otra vez. Koeman, por su parte, era un cúmulo de protestas y malas caras el día de su presentación, como me contó mi compañero. "¿¡Otra entrevista más!?", me cuentan que llegó a gritar con indignación.

El talante es otro aspecto en el que el vasco le gana la partida de calle al holandés. Dicen los que le conocen que Emery es una persona tranquila y humilde: Carlos García, jugador suyo en el Almería, ha llegado a decir que los mayores cabreos del técnico han sido en defensa de su equipo, en partidos dónde los árbitros han perjudicado a sus jugadores. Quizá esta humildad provenga de sus orígenes como jugador: aunque llegó a debutar en Primera, Unai pasó de la noche a la mañana de ser jugador del Lorca a entrenar al resto de sus compañeros. Vamos, lo mismito que un Koeman altivo y prepotente, cuyas declaraciones hacían subir el precio del pan cada vez que el tulipán abría la boca.

Unai trae con él una nueva filosofía, que este año ha funcionado a la perfección en el Almería: mucha presión arriba, juego claramente ofensivo, uso intensivo de las bandas y mucha, mucha estrategia. Comparte puntos en común con la filosofía anterior ("barraca" y contragolpe, al estilo Cúper, Benítez o Quique Flores), pero también muchas diferencias. La incógnita reside en saber si esta plantilla será capaz de adaptarse al nuevo estilo de juego, o si bien la renovación "forzosa" del Valencia CF (Villa, Silva y Joaquín tienen muchas papeletas para marcharse) es más profunda de lo que creíamos inicialmente.

¿Que qué pienso yo? Es pronto para opinar, pero seamos francos: mejorar los resultados de Koeman es tan fácil que hasta me da pereza decir que Unai Emery lo conseguirá con la gorra. Tras su presentación, pude saludar al técnico y le di la enhorabuena a mi manera: "Enhorabuena, Unai. Bienvenido a la ciudad con los medios de comunicación más locos del país". El hombre me estrechó la mano y esbozó una media sonrisa, en mitad del vaivén de ser trasladado de un punto a otro de entrevista en entrevista. Y es que va a ser fundamental la relación de Emery con los medios valencianos: hemos tenido en los últimos años demasiados ejemplos de polarización (quiquistas contra carbonistas, anti-koeman y... bueno, más anti-koeman) debido a que los entrenadores no han sabido "manejar" al entorno mediático del Valencia CF. Espero que, con Unai, los periódicos, radios y televisiones se miren un poco el ombligo y pongan de su parte para lograr el bien del Valencia, y no el suyo propio.

martes, 22 de abril de 2008

Otro "mito" llega al banquillo del Levante


Fue el pasado domingo. Jose Ángel Moreno debutaba al frente del primer equipo del Levante UD, y el banquillo le quemaba. Tardó apenas un minuto de tiempo transcurrido en ponerseen pie y comenzar a dar instrucciones, a arengar a los jugadores, a aplaudir a sus chicos... y así hasta el minuto noventa, en el que Pérez Burrull pitaba el final del camino. Entremedias, tres goles con color "granota" frente al Getafe y una enorme alegría para unos aficionados acostumbrados esta temporada a abandonar el Ciutat de Valencia entre lágrimas.

Ángel (que es su primer apellido, no su nombre compuesto) es un fenómeno. Al igual que hiciera Gianni de Biasi en su día, el sevillano se ha ganado desde el primer momento a jugadores, prensa y aficionados. El domingo se vio sobre el campo a un equipo que no ha tirado aún la toalla: una plantilla cuyo comandante italiano se fue la semana pasada, pero que ha recibido con los brazos abiertos a un motivador nato, a un tío que va de frente y que pretende sacar lo mejor de ellos en los 5 partidos que restan. Ángel tiene experiencia trabajando con jugadores jóvenes: no en vano, viene de ser el director de la escuela del Levante UD. Por eso, seguro que el técnico formado en las categorías inferiores del Sevilla sería el más feliz por ver a los Pedro León, Javi Fuego, Juanma... cuajar un partidazo.

Luego, en la rueda de prensa post-partido, Jose Ángel Moreno prosiguió consu particular "show". Dicen los que le conocen bien que es uno de los entrenadores más entrañables y dicharacheros que existen. Lo demostró con creces: sólo necesitó de tres preguntas para deleitarnos con una comparecencia de más de un cuarto de hora. Una rueda de prensa que dejó reflexiones impagables: "si unos albañiles curran mucho pero el arquitecto no tiene ni idea de construir el edificio, ¡entonces nos vamos todos a tomar por saco!" No es una frase textual, pero el nuevo "mito" del levantinismo dijo algo muy parecido.

Los equipos españoles tienen la extraña tradición de, cuando las cosas se tuercen y aprietan las urgencias de final de temporada, echar mano de "especialistas" (o eso afirman ser) en salvar conjuntos de las garras del descenso. Vienen a mi mente los Clemente (menuda "rajada" el otro día contra los periodistas murcianos... ¡qué crack!), Antic (¿cuándo aprenderá este hombre a hablar español?), Mané y demás entrenadores en el INEM. Sin embargo, Levante y Valencia han apostado por hombres de la casa, entrenadores que conocen los entresijos del vestuario y la idiosincrasia del club al que se deben. Qué extraño: casi siempre buscamos las soluciones lejos de casa, cuando puede que el remedio a nuestros males este mucho más cerca de lo que pensamos...