
Sobre el asesinato de la niña (porque lo era, legalmente, hasta cumplir los 18), prefiero no pronunciarme. Sólo digo una cosa: espero que Big Leroy haga bien su trabajo con sus asesinos (si no conoces la historia de Big Leroy, pincha aquí). Espero que en la carcel sevillana donde esos hijos de puta den con sus huesos, decenas de "Big Leroys" les hagan ver las estrellas y no les den descanso a sus almorranas. Que no se puedan sentar en AÑOS. Que cuando se les caiga el jabón en las duchas, prefieran lavarse sólo con agua.

Y estas cosas me vuelven loco. Cosas de la educación que cada cuál recibe, supongo. Recuerdo cuando era pequeño ir de la mano de mi padre en dirección al cine. Mi hermano pequeño andaba agarrado de la otra. Papá caminaba con nosotros hacia el centro comercial El Saler, cuando ya era noche cerrada. Mientras mi mente infantil pensaba en cosas de críos, vimos a una pareja discutir acaloradamente. Mi padre, en lugar de apretar el paso, lo fue ralentizando. A los pocos segundos, el hombre, el macho, el valiente, le cruzó la cara a su pareja de una tremenda bofetada, mandándola al suelo. Hubo un momento de silencio, con todo a mi alrededor en pausa. Mi padre nos dejó de pie junto a unos arbustos, al lado de las escaleras y a unos quince metros del sujeto. "Ahora vuelvo", dijo.
Efectivamente, enseguida regresó. Pero no sin antes recriminarle al hombre su acto. Recuerdo la frase de papá: "¿Tú de qué vas? ¿Quieres que llame a la policía?" Fue diez segundos antes de que el hombre se encarase con mi padre, y amenazase con "rajarlo" con un "pincho". Fue once segundos antes de que mi padre le diese una hostia al interfecto que lo mandó a tres metros, por encima de un pequeño seto y completamente KO. Papá se acercó, nos agarró a cada uno de una mano y entramos al centro comercial. La peli estuvo chula. Nadie dijo nada, porque éramos muy pequeños... y porque no había nada que decir. Ni que objetar.
Por supuesto, no quiero decir que esta actitud típica del Will Munny de "Sin Perdón" sea la correcta. Pero, en ocasiones, el ojo-por-ojo es la única medicina para gentuza como esta. Eso, y la cárcel. Prisión en la que deberían acabar los asesinos de Marta. Prisión en la que debería ir a parar Chris Brown. Y centro penitenciaro en el que debería haber un Big Leroy capaz de darle de su propia medicina a estos desgraciados... siempre por vía rectal, por supuesto.












