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sábado, 2 de enero de 2010

Mis cuatro paredes: Arranque de peso... y de altura


Ahora mismo vengo de pesarme en la báscula, y el sentimiento predominante es el de asco hacia uno mismo, al tiempo que incredulidad. ¿Cómo es posible? Pesar dos kilos más en apenas 48 horas de 2010 que llevamos no puede ser posible... Pero lo es. Su puta madre...

Mañana domingo hay dos partidos a mediodía (Power y Levante), y en la radio estaré para cumplir con mi obligación. Pero tres horas antes volveré a "quemar" el puñetero gimnasio, porque este desacato culinario no puede seguir así.

Y ahora, a lo importante: hoy Emery al fín se ha dado cuenta de que usar más a menudo al Largo puede tener beneficiosas repercusiones en los resultados del equipo. Zigic ha hecho 30 minutos EXCEPCIONALES, prácticamente perfectos, y ha resultado decisivo para tumbar a un voluntarioso Espanyol. Cada gol del serbio es celebrado por servidor de forma especial... porque demuestra que la cabezonería de cierto entrenador de Hondarribia es contraproducente para el club. A ver si Nikola goza de algunos minutitos más: en Copa, ante el Depor, lo comprobaremos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Mis cuatro paredes: El tontaco del bocata


Sólo he estado una vez sobre el césped del Reyno de Navarra... y, sinceramente, no tengo las mínimas ganas de repetir. La cantidad de escupitajos que recibí aquel 8 de octubre de 2007 fueron más que suficientes para llenar cuatro garrafas de tan pegajoso y escatológico elemento. Por eso hoy me compadecía de Carlos Gallardo: uno estaba tan tranquilo en el estudio junto al plasma, un trozo de pizza y la compañía del gran Luis Furió, y él estaba a doce grados y con una pandilla de elementos a apenas unos metros amenazando con dibujarle en el rostro una sonrisa de oreja a oreja...

Foto: Superdeporte

Vale, quizás es algo exagerado, pero sí que es cierto que algunos de los asistentes a ese estadio están por civilizar. Ojo, en Mestalla también pasa. Sólo hay que ver al sujeto que ha agredido al asistente de Velasco Carballo con un objeto contundente: un magnífico bocadillo que ha impactado en el cráneo del juez de línea. Repito: hablamos de un indocumentado de escasa capacidad cerebral que, utilizando su lógica aplastante, ha preferido quedarse sin cena a cambio de poder gozar de la tremenda erección que le habrá supuesto dar la nota de esa manera. Un tonto de remate, vamos. A menos que se haya llevado un bocata de repuesto. En ese caso, más que tonto, sería un cabronazo como la copa de un pino.

A todo esto, el Valencia ha ganado en Pamplona. Poner la tirita antes de la herida le sirvió a Unai para que el árbitro estuviese alerta y no dejase impunes algunas entradas durísimas, como la que ha supuesto la expulsión de Flaño. Emery lleva mejores números que Benítez en el año del doblete... Por suerte, al entrenador del Valencia le tratan un poquito mejor que a los árbitros en el Reyno de Navarra. En lugar de tirarle bocatas a la cabeza, "sólo" le llaman "hijo de puta". Si es que son unos buenazos...

lunes, 25 de agosto de 2008

El maniquí del Zara


"¡Es que el portero ha puesto el pecho para pararla, en vez de las manos! ¡¿Pero esto que es?!" Ramón Aznar, exvicepresidente del VCF, en El Mirador Especial Supercopa de España.


Me decía esta mañana un amigo mío, muy valencianista, que lo de Timo Hildebrand ayer en el Santiago Bernabeu era "pa matarlo". Que en vez de un portero, parecía un maniquí del escaparate del Zara vestido de azul. Tras pararme a pensar un momento, he tenido que rebatirle. El inanimado maniquí hubiera detenido algún balón más.

Siendo justos, no habría que cargar las tintas exclusivamente en la nefasta actuación del Timo de la estampita. Mi limitado intelecto no alcanza aún a comprender cómo es posible hacer un ridículo de tamaña magnitud en tan sólo 45 minutos. A cualquier aficionado le enseñas el partido de ida y la primera mitad de ayer, y todos te contestarían del mismo modo: "Esto está hecho".

Puede que fuera eso lo que le sucedió a los jugadores. En la primera mitad, el Valencia había llevado a cabo su plan a la perfección. Gol de Silva, 0-1, Supercopa en el bote. Y para algarabía de los nuestros, a Van der Vaart se le fue la pinza (¿demasiado tiempo con su mujer, quizás?) y fue expulsado por roja directa tras una entrada de cadena perpetua sobre Mata. Así, los madridistas se iban al vestuario hundidos, derrotados, pitados por sus aficionados, sin ninguna posibilidad de ganar. Vamos, música para mis oídos.


Pero algo pasó. Los cables de los once valencianistas se cortocircuitaron durante el descanso. Hoy se puede leer en muchos sitios lo de siempre: "Remontada histórica", "Apoteosis en el Bernabeu", "Espíritu de Campeón" y miles de chorradas más en la prensa nacional. No obstante, creo mucho más acertados los análisis de Luis Furió en Las Provincias o del diario Superdeporte. El Valencia regaló la Supercopa. Punto pelota. Ningún equipo del mundo, NINGUNO, es capaz de meter tres goles jugando con dos jugadores menos a no ser que el rival se relaje y entregue la cuchara.

Timo Hildebrand no es portero para el Valencia, y punto. Cuando mañana llegue Renan Brito, va a alucinar pepinillos al ver la poca o nula competencia para hacerse con la titularidad. Emiliano Moretti, jugador con el que existe siempre buena sintonía y al que apenas se le ha criticado desde que está en el club, lleva dos partidos horrendos, sin tapar de forma efectiva la banda izquierda. Los centrales lo hicieron fatal. Joaquín ni siquiera "estuvo" en el Bernabeu, aunque en la alineación titular sí que estaba su nombre. ¿Pedirá un aumento la semana que viene?

Para acabar, Albelda y Baraja. Un cúmulo de despropósitos durante todo el partido, a Albelda no se le vio aparecer en ningún momento, y la línea de contención se resiente en exceso si el de La Pobla Llarga no hace su trabajo. Y el Pipo... no está. Lleva mucho tiempo sin estar. Hasta que no recupere el tono físico de la forma adecuada, es un lastre que arrastra a los compañeros que actúan en ataque. Precisamente, los que menos culpa tuvieron ayer: a Silva, Villa, Vicente y Morientes poco se les puede reprochar, ya que no les llegó ni un sólo balón en condiciones.

Esto es el Valencia, señores. Un equipo capaz de ilusionarnos un domingo, y reventar toda lógica una semana después con un partido infame que pasará a la historia negra del club. Con dos menos, el Madrid nos metió tres y se llevó la Supercopa. Un trofeo menor, pero que nos habría venido de perlas para reforzar la moral tras un par de años decepcionantes. Volvemos a las andadas. Unai, tienes faena para rato.

lunes, 18 de agosto de 2008

La cosa pinta bien


No fue el debut soñado, principalmente porque el Real Madrid se escapó vivo y mantiene sus opciones intactas a falta del choque del Bernabeu... pero sí que es cierto que el Valencia de ayer pinta bien. Iría más allá: pinta muy bien. Debemos quitar de la ecuación la falta de ritmo de competición, el cansancio de unos jugadores que aún están en pretemporada y que se trataba, en espíritu, más de una pachanga que de un trofeo oficial. Si obviamos todo esto, nos queda un Valencia que esta temporada aspira a todo.

Desde el primer minuto, la consigna del también debutante Unai Emery era clara: apretar a tope y presionar la salida de balón del rival. El resultado fue apabullante, ya que al margen de un par de fases del choque en las que los dos equipos bajaron sus revoluciones, los valencianistas fueron dueños y amos del balón y del dominio del juego. Mientras el Madrid perdía el balón una y otra vez en la medular, los chés atacaban con criterio, empleaban las bandas, jugaban a uno u dos toques... Un fútbol atractivo, que sin llegar al virtuosismo de un Barça en plena forma, sí que está a años luz de lo visto con la "barraca" de Quique o los despropósitos tácticos del innombrable holandés aficionado al vino. En eso, la afición respira tranquila: en Mestalla, se gane o se pierda, al menos habrá buen fútbol esta temporada.

El equipo en general estuvo muy acertado, pero sobresalen tres hombres, curiosamente todos con el mismo nombre. Albelda estuvo SOBERBIO en el centro del campo. Durante la Eurocopa no me cansé de alabar el espectacular trabajo de Senna en la Selección. Pues bien, ayer el de La Pobla Llarga se mostró trabajador, duro y atento en la línea de destrucción, robando balones sin parar y jugando con criterio. Diez partidos más a este nivel y Mestalla se habrá olvidado de las desavenencias del club con su hijo pródigo. Otro David, en este caso Silva, justificó su reciente aumento de sueldo con un partidazo de "crack": cuando el canario coge la pelota, pasamos de un duelo a cámara lenta a que la bola empiece a avanzar a cámara rápida. Y lo de Villa... Eso es un tema aparte.

Mientras Raúl se arrastraba por enésima ocasión por un terreno de juego, sin rascar bola y corriendo como un pollo sin cabeza, el "Guaje" se dejaba la piel en la punta de ataque valencianista. Aunque la defensa madridista le dejó en fuera de juego en infinidad de ocasiones, el asturiano lo seguía intentando. Su perseverancia tuvo recompensa: un chicharro más para el máximo goleador de la Eurocopa 2008, y la rabiosa celebración posterior, con la grada enloquecida. Si faltaban motivos para tratar de retener a Villa en la reunión de Fernando con su representante hoy, ayer las cosas quedaron diáfanas: Villa quiere quedarse, y el Valencia debe hacer todo lo posible por retenerle. Y punto.

No todo van a ser elogios. La defensa che estuvo muy verbenera, regalando a Van Nistelrooy el metrito que requiere el "killer" holandés para enchufarlas. Dos tuvo Ruud, y dos que metió. Demasiada candidez para una zaga que aspira a cerrar su portería a cal y canto. Una portería sin inquilino fijo, ya que Hildebrand se mostró excesivamente dubitativo en algunos lances... y Renan llega la semana que viene. Además, Baraja mostró que su tono físico no es el óptimo a estas alturas de pretemporada; y Miguel y Joaquín, tras un buen inicio de partido, se diluyeron como un azucarillo, dejando al Valencia sin banda derecha hasta la entrada al campo de Pablo Hernández.

En definitiva, se trata de un resultado para la esperanza. Sin estar al 100%, ayer el equipo nos dejó pinceladas de lo que puede ser la temporada: una estilo de juego atractivo, pero sin descubrir la retaguardia; un equipo presionante, pero que sabe contemporizar. Si lo de Benitez era un rodillo, este Valencia de Unai Emery aspira a ser un bulldozer que arrase a su paso, pero capaz de parar su marcha en cualquier momento para poner en juego esas gotas de calidad que le otorgan peloteros como Silva, Mata, Villa o Joaquín. Esta plantilla es mejor que la que tenía Benítez. Si el míster resulta ser igual de bueno... sólo el cielo es el límite para el nuevo Valencia.

sábado, 12 de julio de 2008

Sonrisas y lágrimas


Igual que sucedía con la familia Von Trapp, estos últimos días están siendo bastante "moviditos" en el Valencia CF. Y con el título de la película que encabeza esta reflexión podemos asignar a cada uno de los protagonistas de la actualidad valencianista sus motivos para reír... o para llorar.

Los que sonríen. Por descontado, Villalonga está haciendo uso exhaustivo de su "sonrisa Profident" durante la última semana. No es para menos: en los tres días que ha estado en Valencia, ha habido más movimiento que en los últimos dos años. JV va a revolucionar el club y, lo más importante, inyectarle dinero en grandes dosis a través de dos importantes operaciones financieras. La primera, un crédito de 400 millones de euros que arreglaría el desaguisado perpetrado por Juan Soler en las últimas temporadas (con una comisión del 2,5% para el nuevo Consejero Delegado, es decir, 10 millones de euros para los bolsillos de Villalonga). La segunda, una ampliación de capital que se realizará en breve y cuya repercusión irá, sin duda, mucho más allá que una mera forma de generar recursos económicos. En la sombra, Soriano espera...

También Unai Emery está como unas castañuelas. El hombre llegaba a Valencia a sabiendas de que era más que probable que ni Silva, ni Villa ni Joaquín estuvieran en la plantilla de la 08-09. Y ahora se ha encontrado con que no sólamente se va a tratar de retener a toda costa a los "cracks", sino que el nuevo mandamás ché tiene pensado traer refuerzos para hacer "un Valencia campeón". Casi lo mismo a que te toque la Bonoloto, vamos.

Pero quizá el hombre más contento de todos sea el propio Juan Soler. Al delegar en Villalonga, Johnny Katanas se quita el muerto de encima, evita cualquier tipo de responsabilidad/crítica y, lo que para él es más importante, sigue como propietario del paquete accionarial mayoritario, condición indispensable para poder "salir en la foto" cuando el Nuevo Mestalla sea inaugurado en una fecha indeterminada del año que viene. Eso sí, Soler se desmarca del club dejándolo en una situación de quiebra técnica, con casi 300 millones de euros de deuda y serios aprietos económicos. ¿Motivo para sonreír? No lo creo.


Los que lloran. Juan Sánchez está, según sus propias palabras, "muy cabreado". El principal damnificado de la llegada de Villalonga hasta el momento, el secretario técnico del VCF ha visto como hasta la portera de la Ciudad Deportiva de Paterna se reúne con el nuevo "boss", mientras él es ninguneado. La más que posible llegada el club de Xavier Azkargorta como brazo ejecutor de Villalonga en la parcela deportiva tampoco ayuda demasiado a suavizar las cosas. Puede que el inmenso "marrón" de aligerar la plantilla le esté pasando factura al bueno de Sánchez, que no ha podido evitar que el lunes Unai Emery vaya a comenzar la pretemporada con más jugadores de los deseados en nómina.

Habría que preguntarse si efectivamente es bueno que Villalonga traiga tantos "asesores" y no tenga en cuenta a la gente de la casa. El de Aldaia lleva trabajando desde hace dos meses en la configuración de la plantilla. Su relación con Emery es muy buena, y decisiones como las de romper el tope salarial para intentar retener a Silva y Villa demuestran que sabe hacer las cosas bien. La clave puede estar en el trabajo conjunto que Sánchez y las personas que vengan lleven a cabo. Lo que está claro es que el poco tacto demostrado hacia el secretario técnico es uno de los primeros errores de Juan Villalonga en su desembarco en nuestra ciudad. Eso sí, fácilmente subsanable.


Los que ríen (pero deberían llorar). Miraba el jueves con incredulidad las fotos mostradas en la página web del Valencia CF, con el Consejo de Administración flaqueando al nuevo gestor de los recursos del club. Todo alegría, todo sonrisas, ni una mala cara. A la salida de las oficinas del club, el propio Alberto Martí (responsable de la parcela económica) declaraba estar "aliviado" por la llegada de sangre nueva a la entidad. La pregunta es obligada: ¿por qué sonríen los directivos, con Morera (en la foto) a la cabeza, tras la llegada de Villalonga... si van a ir todos "per l'aire"?

Alberto Martí en el área económica, Jesús Wollstein en la de comunicación, Agustín Morera y su presidencia "florero"... Todos, en mayor o menor medida, son responsables del declive deportivo, social y económico que ha vivido el club de Mestalla. Y, sin embargo, sonríen. ¿Es que no les queda una pizca de dignidad? Hace tiempo que las dimisiones deberían haberse producido, por lo que no es un tema a tratar. Pero ni una mala cara, ni un sólo gesto de resignación... De acuerdo, es posible que la procesión vaya por dentro. Pero personalmente esperaba mucho más de gente tan "valencianista" al saber que no van a continuar en sus cargos. Claro, que teniendo en cuenta el blindaje contractual de algunos de los directivos y la indemnización millonaria en caso de ser fulminados, más de uno estará deseando ser "kataneado" cuanto antes. Así le va al Valencia...

sábado, 5 de julio de 2008

¡Manos arriba!


Parece que Jose María del Nido está dejándose la piel para ganarse el merecido sobrenombre de "El Nuevo Lendoiro" de la Liga. Y es que negociar con el presidente del Sevilla es un quebradero de cabeza para la mayoría de clubes y representantes. Los consabidos "tira y afloja" típicos de estas calurosas fechas pasan a ser, con el Sevilla, un "mucho tirar y poco aflojar". Y gracias a sus triquiñuelas, este abogado reconvertido en presidente del club más exitoso de las últimas tres temporadas siempre acaba saliéndose con la suya y, por lo general, con los bolsillos llenos.

Ocurre siempre con las salidas: el Sevilla compra barato (ahí está el ojo avispado de Monchi, el verdadero cerebro en la sombra, para reclutar a las promesas más destacadas del fútbol internacional), y vende a precio de oro. Reyes, Sergio Ramos, Baptista y este verano Daniel Alves son un buen ejemplo de esta acertada política de fichajes. No pasa nada: otros llegarán para cubrir el hueco dejado por las estrellas vendidas a otros clubes. En este sentido, debo quitarme el sombrero.

Pero, ay amigo, llega un punto en el que apostar fuerte conlleva sus problemas. El primero de ellos, que la otra parte te tome por loco. Algo así ocurrió cuando, la semana pasada, se hacía público que el Sevilla sólo estaba dispuesto a negociar la salida de Andrés Palop camino a las costas valencianas si Alexis Ruano, el joven central pertenenciente al Valencia CF, era incluido de alguna forma u otra en la operación. Los medios de comunicación soltaron, al unísono, un jocoso "¡Venga ya!".

Seamos sinceros: una operación de este tipo sería una tomadura de pelo para el Valencia CF. Estamos hablando de un traspaso de uno de los centrales españoles con mayor proyección (sólo tiene 22 años) y futuro internacional con España; a cambio de una cantidad económica irrisoria (se habla de 6 millones de euros) y un portero que en octubre cumplirá 35 años, veterano y con experiencia pero al que le quedan sólo dos o tres temporadas al máximo nivel. Lo mires por donde lo mires, la operación no tiene por donde cogerse. El objetivo del Valencia de que Palop viniera casi gratis, o a un precio asequible, le ha salido por la culata.

Juan Sánchez no debería dejarse mangonear por los directivos del Sevilla. El Valencia quiere a Palop. Punto. La negociación debería haberse quedado ahí, en términos económicos. La entrada de Alexis en la operación, además de ser un golpe de timón de Del Nido, mete al secretario técnico en otro problema: si se vende a Alexis, ¿no habría que buscar a otro central? Lo visto en las últimas jornadas de la pasada Liga nos deja entrever que Marchena podría jugar de pivote en el centro del campo en más de una ocasión, por lo que serían Albiol y Alexis los encargados de la defensa. Palop, por mucho que le duela a algunos, es un portero de presente, quizá un "ahora" demasiado escaso. Por contra, Alexis es el futuro del Valencia, un jugador con el que Unai Emery cuenta. Creo que no hace falta darle muchas vueltas al tema. La secretaría técnica del Valencia nunca debería ceder: a los piratas, mejor dejarlos en paz y que se vayan a buscar botines inmerecidos a otras costas.

domingo, 25 de mayo de 2008

Por Dios, que Unai no salga "rana"...


Tras lavarnos los dientes a conciencia para así eliminar todo rastro de Koeman que pudiera quedar en nuestros paladares, el pasado viernes era presentado su sucesor en el cargo, tras el breve interludio de cinco partidos con Voro al frente del equipo. Unai Emery llega como terapia de choque para solucionar la crisis de identidad de un equipo en caída libre y que ha salvado la temporada a duras penas. Y ya desde su misma presentación las sensaciones son opuestas, DIAMETRALMENTE opuestas a las que transmitía el día de su llegada Ronald Koeman.

Me decía Villena al acabar la rueda de prensa con tono irónico algo parecido: "igualito que Koeman, oye". Tras la rueda de preguntas llegó el momento de que el nuevo técnico comenzara a pasar por todas las radios y televisiones de la ciudad. Y cuando digo todas me refiero, con toda tranquilidad, a más de diez o doce entrevistas con medios distintos. El técnico llevó a cabo "la ronda" con toda tranquilidad, resignado y con una sonrisa de circunstancias mientras le hacían las mismas preguntas una y otra vez. Koeman, por su parte, era un cúmulo de protestas y malas caras el día de su presentación, como me contó mi compañero. "¿¡Otra entrevista más!?", me cuentan que llegó a gritar con indignación.

El talante es otro aspecto en el que el vasco le gana la partida de calle al holandés. Dicen los que le conocen que Emery es una persona tranquila y humilde: Carlos García, jugador suyo en el Almería, ha llegado a decir que los mayores cabreos del técnico han sido en defensa de su equipo, en partidos dónde los árbitros han perjudicado a sus jugadores. Quizá esta humildad provenga de sus orígenes como jugador: aunque llegó a debutar en Primera, Unai pasó de la noche a la mañana de ser jugador del Lorca a entrenar al resto de sus compañeros. Vamos, lo mismito que un Koeman altivo y prepotente, cuyas declaraciones hacían subir el precio del pan cada vez que el tulipán abría la boca.

Unai trae con él una nueva filosofía, que este año ha funcionado a la perfección en el Almería: mucha presión arriba, juego claramente ofensivo, uso intensivo de las bandas y mucha, mucha estrategia. Comparte puntos en común con la filosofía anterior ("barraca" y contragolpe, al estilo Cúper, Benítez o Quique Flores), pero también muchas diferencias. La incógnita reside en saber si esta plantilla será capaz de adaptarse al nuevo estilo de juego, o si bien la renovación "forzosa" del Valencia CF (Villa, Silva y Joaquín tienen muchas papeletas para marcharse) es más profunda de lo que creíamos inicialmente.

¿Que qué pienso yo? Es pronto para opinar, pero seamos francos: mejorar los resultados de Koeman es tan fácil que hasta me da pereza decir que Unai Emery lo conseguirá con la gorra. Tras su presentación, pude saludar al técnico y le di la enhorabuena a mi manera: "Enhorabuena, Unai. Bienvenido a la ciudad con los medios de comunicación más locos del país". El hombre me estrechó la mano y esbozó una media sonrisa, en mitad del vaivén de ser trasladado de un punto a otro de entrevista en entrevista. Y es que va a ser fundamental la relación de Emery con los medios valencianos: hemos tenido en los últimos años demasiados ejemplos de polarización (quiquistas contra carbonistas, anti-koeman y... bueno, más anti-koeman) debido a que los entrenadores no han sabido "manejar" al entorno mediático del Valencia CF. Espero que, con Unai, los periódicos, radios y televisiones se miren un poco el ombligo y pongan de su parte para lograr el bien del Valencia, y no el suyo propio.