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lunes, 12 de enero de 2009

Señor, Ten Piedad


Hoy lunes, día 12 de enero de 2009, una imagen vale más que mil palabras...

17:30 de la tarde. Consejo de Admnistración Extraordinario del Valencia CF. El horror...

PD. A las 19:20 horas, en Area Valencia Deportes, os lo cuento (si la reunión ha terminado).

lunes, 11 de agosto de 2008

El nuevo deporte olímpico


Era cuestión de tiempo. A raíz de los acontecimientos acaecidos en la ciudad de Valencia durante los últimos cuatro años, el COI no ha tenido más remedio que ceder ante la presión popular.

A partir de los juegos de Londres 2012, el Perlairismo se convierte oficialmente en disciplina olímpica. El antiguo y milenario arte de contratar a alguien para, poco después, rebanarle el pescuezo y destituirlo de su cargo ("tots per l'aire") será practicado por todas las escuelas de Empresariales y RR.HH. a partir de hoy. Sólo los mejores perlairistas pueden presentarse ante el fundador de esta disciplina, don Juan Baustista Soler Luján, denominado por los expertos "Sensei Johnny Ka" por su insuperable habilidad con la katana japonesa.

Desde este humilde rincón nos regocijamos por la decisión tomada por el COI, e instamos a todos nuestros lectores a salir a los parques y zonas de ocio a practicar este multitudinario deporte, cuyos beneficios para reducir el stress y los niveles de ansiedad (ver: el post-partido Valencia CF - Athletic de Bilbao) son mundialmente reconocidos.

jueves, 31 de julio de 2008

Días de verano


Calor. Perlas de sudor en mi frente. Aplatanamiento que invade tus extremidades y afecta a tus neuronas. Mucho aburrimiento.

Con las palabras anteriores se puede describir sin problemas un día cualquiera en Valencia. No es de extrañar, ya que parece que los clubes de la ciudad se han puesto de acuerdo para acaparar todas y cada una de nuestras horas disponibles a lo largo del día. Y además, compiten por ver quién hace más el ridículo.

Ayer, reunión en Paterna entre Fernando y algún jugador; esta mañana, en las oficinas del VCF hay actividad; por la tarde, reunión del Consejo de Administración del Levante; mañana por la mañana, los jugadores "granotas" se negarán a entrenar... Y encima, Villalonga puede aparecer en cualquier momento al frente de un pelotón de camiones repletos de fajos de billetes de 500. Al igual que el grupo de Tomás Carmona, que afirman que un día de estos se plantan en la ciudad y compran el Levante... Bueno, esto último no se lo cree ni el Tato.

Es duro permanecer en tensión mientras el aburrimiento invade tu cuerpo. Es la ambigüedad que nos afecta a todos los que hacemos "guardias" en la ciudad. Horas y horas pateando las calles, y que no siempre traen una recompensa que las justifique. Todos conocemos ya el despacho de Soler, las oficinas del Valencia, Paterna, Oliva, el estadio del Levante... como la palma de nuestra mano. A lo largo del año la espera es dura; pero en verano, cuando calienta el sol, la cosa degenera aún más. Gracias a Dios, la llegada al Valencia de gente competente y seria (Damiá, fenómeno, eso va por tí) está evitando insolaciones y casos de deshidratación durante los últimos días. Y menos mal que en Pamesa las cosas van relativamente bien... Más sobresaltos no, por favor.

lunes, 28 de julio de 2008

El mejor discurso de la historia


¡Maldita sea!

¡Maldita sea, recórcholis, retruécanos, rayos y truenos! ¡Mierda! La Ley de Murphy es implacable, cruel y despiadada. Ha sido una semana, apenas ocho días desconectado de la realidad del Valencia CF... pero me he perdido algunos de los mejores días informativos del año. Mientras yo retozaba en las soleadas playas, clas y piscinas de Ibiza, un terremoto tras otro han sacudido al club ché como si de un país asiático se tratara. Algo lógico, teniendo en cuenta la cantidad de "kataneos" al estilo Yakuza que se han producido en los últimos días.

Ya habrá tiempo para arrearle a Juan Soler: sólo hay que ver cómo inició su comparecencia pública del pasado jueves, llamando a Juan Villalonga "demagogo" y alegando que "el Valencia no necesita magos". Efectivamente, tiene razón: sólo Jesucristo y sus milagros (sí, esos en los que hay "pescaíto" y barras de pan por doquier) podrían solventar la que hay montada en el Valencia. Y ya que ahora se han vuelto "amigos para siempre", podría también incluir a Vicente Soriano en el pelotón de arreamiento. El mero hecho de estar junto a Soler convierte a cualquiera en susceptible de ser criticado hasta la saciedad, y el oportunismo de Soriano y su nombramiento como nuevo presidente del Valencia no hace sino confirmar una máxima incuestionable: persona que llega al cargo, persona que empieza a cagarla sin remedio.

Pero no quiero hablar de estos personajes. Mi mayor motivo para estar enfadado es haberme perdido una de las ruedas de prensa más espectaculares de la historia de la ciudad. Todos mis compañeros de profesión lo dicen sin ningún tapujo: la comparecencia de Villalonga el pasado jueves a eso de las ocho de la tarde fue, como dijeron muchos, "de manual". Tengo una compañera que no hace mucho asistió a clases de retórica en la facultad, y lo que he podido ver y escuchar concuerda a la perfección con todos los requisitos necesarios para hablar en público de forma exitosa: postura corporal, gesticulación, empleo del lenguaje, cadencia y tono de la voz, la mirada centrada en cada uno de los periodistas allí presentes... Todo medido, cuadrado y calculado al milímetro, sin un mísero papel, sin ningún apunte delante. Todo de memoria. Todo de cabeza. Impresionante.

Las formas fueron impecables, pero el fondo del discurso fue todavía más demoledor. Abrir una rueda de prensa con "¿Saben ustedes cual es la deuda actual del Valencia? Son 439 millones de euros". Pausa. La audiencia se queda pasmada cuando la cifra aumenta a los 789 millones tras incluir el coste del nuevo estadio. Un boquete enorme, gigantesco. Un puñetero agujero negro. La ruina. Cosas que pasan cuando le das un juguete muy caro a un niño caprichoso y sin cabeza.

Me da pena ver cómo se ningunea a un tío que, al margen de lo que cobre en comisiones, ha demostrado ser un profesional en el ámbito de la empresa como la copa de un pino. Un auténtico "mago de las finanzas", diga lo que diga el señor Soler. Un hombre capaz de ilusionar, de hacer públicas sus ideas, de "vender la moto" mejor que cualquiera que haya pasado por el club en los últimos años. Villalonga, en 75 minutos, puso más iniciativas encima de la mesa que el Consejo comandado por Soler en los últimos cuatro años. Sólo queda el consuelo de saber que, pese a lo sucedido hace unos días, Villalonga no se ha dado aún por vencido y sigue adelante que su idea de comprar las acciones de Soler por 76,7 millones de euros. Mientras tanto, Soriano sigue con la sonrisa de Joker en el rostro, feliz por ser al fín presidente. Y Soler... sigue siendo Soler.

sábado, 12 de julio de 2008

Sonrisas y lágrimas


Igual que sucedía con la familia Von Trapp, estos últimos días están siendo bastante "moviditos" en el Valencia CF. Y con el título de la película que encabeza esta reflexión podemos asignar a cada uno de los protagonistas de la actualidad valencianista sus motivos para reír... o para llorar.

Los que sonríen. Por descontado, Villalonga está haciendo uso exhaustivo de su "sonrisa Profident" durante la última semana. No es para menos: en los tres días que ha estado en Valencia, ha habido más movimiento que en los últimos dos años. JV va a revolucionar el club y, lo más importante, inyectarle dinero en grandes dosis a través de dos importantes operaciones financieras. La primera, un crédito de 400 millones de euros que arreglaría el desaguisado perpetrado por Juan Soler en las últimas temporadas (con una comisión del 2,5% para el nuevo Consejero Delegado, es decir, 10 millones de euros para los bolsillos de Villalonga). La segunda, una ampliación de capital que se realizará en breve y cuya repercusión irá, sin duda, mucho más allá que una mera forma de generar recursos económicos. En la sombra, Soriano espera...

También Unai Emery está como unas castañuelas. El hombre llegaba a Valencia a sabiendas de que era más que probable que ni Silva, ni Villa ni Joaquín estuvieran en la plantilla de la 08-09. Y ahora se ha encontrado con que no sólamente se va a tratar de retener a toda costa a los "cracks", sino que el nuevo mandamás ché tiene pensado traer refuerzos para hacer "un Valencia campeón". Casi lo mismo a que te toque la Bonoloto, vamos.

Pero quizá el hombre más contento de todos sea el propio Juan Soler. Al delegar en Villalonga, Johnny Katanas se quita el muerto de encima, evita cualquier tipo de responsabilidad/crítica y, lo que para él es más importante, sigue como propietario del paquete accionarial mayoritario, condición indispensable para poder "salir en la foto" cuando el Nuevo Mestalla sea inaugurado en una fecha indeterminada del año que viene. Eso sí, Soler se desmarca del club dejándolo en una situación de quiebra técnica, con casi 300 millones de euros de deuda y serios aprietos económicos. ¿Motivo para sonreír? No lo creo.


Los que lloran. Juan Sánchez está, según sus propias palabras, "muy cabreado". El principal damnificado de la llegada de Villalonga hasta el momento, el secretario técnico del VCF ha visto como hasta la portera de la Ciudad Deportiva de Paterna se reúne con el nuevo "boss", mientras él es ninguneado. La más que posible llegada el club de Xavier Azkargorta como brazo ejecutor de Villalonga en la parcela deportiva tampoco ayuda demasiado a suavizar las cosas. Puede que el inmenso "marrón" de aligerar la plantilla le esté pasando factura al bueno de Sánchez, que no ha podido evitar que el lunes Unai Emery vaya a comenzar la pretemporada con más jugadores de los deseados en nómina.

Habría que preguntarse si efectivamente es bueno que Villalonga traiga tantos "asesores" y no tenga en cuenta a la gente de la casa. El de Aldaia lleva trabajando desde hace dos meses en la configuración de la plantilla. Su relación con Emery es muy buena, y decisiones como las de romper el tope salarial para intentar retener a Silva y Villa demuestran que sabe hacer las cosas bien. La clave puede estar en el trabajo conjunto que Sánchez y las personas que vengan lleven a cabo. Lo que está claro es que el poco tacto demostrado hacia el secretario técnico es uno de los primeros errores de Juan Villalonga en su desembarco en nuestra ciudad. Eso sí, fácilmente subsanable.


Los que ríen (pero deberían llorar). Miraba el jueves con incredulidad las fotos mostradas en la página web del Valencia CF, con el Consejo de Administración flaqueando al nuevo gestor de los recursos del club. Todo alegría, todo sonrisas, ni una mala cara. A la salida de las oficinas del club, el propio Alberto Martí (responsable de la parcela económica) declaraba estar "aliviado" por la llegada de sangre nueva a la entidad. La pregunta es obligada: ¿por qué sonríen los directivos, con Morera (en la foto) a la cabeza, tras la llegada de Villalonga... si van a ir todos "per l'aire"?

Alberto Martí en el área económica, Jesús Wollstein en la de comunicación, Agustín Morera y su presidencia "florero"... Todos, en mayor o menor medida, son responsables del declive deportivo, social y económico que ha vivido el club de Mestalla. Y, sin embargo, sonríen. ¿Es que no les queda una pizca de dignidad? Hace tiempo que las dimisiones deberían haberse producido, por lo que no es un tema a tratar. Pero ni una mala cara, ni un sólo gesto de resignación... De acuerdo, es posible que la procesión vaya por dentro. Pero personalmente esperaba mucho más de gente tan "valencianista" al saber que no van a continuar en sus cargos. Claro, que teniendo en cuenta el blindaje contractual de algunos de los directivos y la indemnización millonaria en caso de ser fulminados, más de uno estará deseando ser "kataneado" cuanto antes. Así le va al Valencia...

miércoles, 9 de julio de 2008

La factura del teléfono


Desde luego, debemos reconocer que el Valencia es capaz de sorprender. Cuando ya todos nos resignábamos a que los "temazos" del verano fueran las salidas de jugadores y las dificultades de la secretaría técnica encabezada por Juan Sánchez para "aligerarle" la plantilla a Unai Emery, va y aparece Villalonga en escena.

En este caso la frase recurrente de que "no por esperado es menos sorprendente" se cumple a rajatabla: efectivamente, las negociaciones llevaban en marcha muchos meses, pero quizá a todos nos haya afectado el síndrome "venta del Levante UD" (también denominado "síndrome del vuelva Usted mañana"), y creyéramos que eso de que Juan Soler iba a traspasar sus acciones al antaño jefazo de Telefónica era como lo de los Reyes Magos o lo de que, si te esfuerzas mucho en la vida, acabarás teniendo tu recompensa: una mentira como una casa.

Finalmente parece que Villalonga no será el nuevo máximo accionista del Valencia, sino más bien una suerte de gestor que se encargará de regir los destinos del club en el momento en que Juan Soler de el visto bueno. En pocas palabras, Juan Villalonga va a ser el que "corte el bacalao" a partir de ahora en la casa de los líos ché. Y parece que esta vez Soler no va de farol con eso de apartarse de la primera línea del frente. Claro, si Soler ya dijo que se retiraba a un segundo plano cuando a finales del año pasado Morera y Salom fueron designados los "delfines", ¿ahora pasará a un tercer plano? Tendremos que verlo para creerlo.

Quizá lo más curioso sea observar, desde la distancia, como lo que en su día se vendió como "una nueva era en el Valencia CF", una etapa de relumbrón, pasta por un tubo y despilfarro a espuertas, ha acabado por fagocitar a su máximo valedor. Hace un par de temporadas Soler tenía en mente la construcción del faraónico Nuevo Mestalla, un equipo que aspirara a todo en Europa, fichajes de renombre... y un remanente de dinero (procedente de fuentes y recalificaciones más que dudosas) para poder comprarse un heladito y todos los cafés que él quisiera. La triste realidad, a día de hoy, es que Soler ha tenido que llamar a Villalonga cual Señor Lobo de "Pulp Fiction": un solucionador de problemas que reflote la maltrecha economía del club, traiga nuevos inversores... En definitiva, que haga las cosas con sentido común, algo bastante novedoso en el Valencia de las últimas temporadas.

La última incógnita que queda por despejar hace referencia a las motivaciones del propio Villalonga al embarcarse en semejante proyecto. Al comerse semejante "marrón", vamos. ¿Se habrá vuelto loco? Se dice que no va a cobrar un duro por su faena, que sus únicas ganancias saldrán de "pequeñas" comisiones tras cada una de las operaciones de patrocinadores, inversores, entidades financieras... a los que logre embarcar en ese yate de lujo a la deriva llamado "S.S. VCF". Está poniendo su reputación en juego, algo bastante peligroso si tenemos en cuenta que todo aquel que manda en el Valencia acaba "per l'aire" con los pies por delante. Por eso no me acabo de fiar. Al igual que reviso minuciosamente las facturas que Telefónica me cobra cada mes, habrá que estar muy atentos a los pasos que de el nuevo "boss" valencianista. No debemos olvidar que este señor fue el de las "stock options"...

viernes, 23 de mayo de 2008

Holanda, el país de las drogas blandas


Tengo un par de amigos que han visitado Holanda, Amsterdam concretamente, en más de una ocasión. Cuando regresan a casa su carácter es un poco más... "alegre", por decir algo. No es de extrañar, teniendo en cuenta que, durante su estancia en los Países Bajos consumen gran parte de su tiempo poniéndose hasta arriba de marihuana y "alucinando en colores".

Algo así debe de estar haciendo Ronald Koeman desde que le dieron la patada en Valencia. Porque es la única explicación plausible a la "rajada" que pegó el otro día en su país contra el club del que era entrenador hasta hace un mes: el hombre estará pasando sus días de coffee-shop en coffee-shop, comiendo pastel de maría y respirando humos que no le hacen ningún bien a su ya de por sí algo deteriorado cerebro. El otrora héroe barcelonista de Wembley se quedó más ancho que largo y le arreó a Joaquín, a los apartados e incluso a Voro, responsable de sacar las castañas del fuego en esta recta final de temporada.

Hace años, mi madre me decía que tomar drogas era perjudicial, que "te vuelves medio tonto" y que afectaba a tu percepción de la realidad. Ahora, los padres modernos pueden enseñar estas declaraciones a sus hijos adolescentes y ofrecerles un ejemplo práctico: "mira Pablito, si fumas porros acabarás diciendo tonterías como éstas". Pero, no obstante, hay otra explicación a la polémica, mucho más lógica que la anterior: símplemente, Koeman es así. Altivo, prepotente, chulo y muy desagradecido, negándose a afrontar esa realidad que dice que es el peor entrenador de la historia del Valencia CF. Los números están ahí. Las declaraciones del vestuario tras su marcha están ahí. Parece que el único que no se da cuenta de su incompetencia es él.

Yo no me escondo: dije desde el primer día que Koeman era una bacalá infame, y el tiempo lo ha demostrado con creces. Pero ni el más viejo del lugar podía esperar que el tipo tuviera la jeta tan dura de "rajar" tras su paso por Valencia. De criticar al club cuando el hombre ha "trincado" cerca de siete millones de euros por dejar al Valencia al borde del abismo de Segunda. Si en mi empresa ofreciera un rendimiento similar, me hubieran puesto de patitas en la calle a las primeras de cambio. Y, por supuesto, no habría visto un duro en finiquitos. Por eso los aficionados ches deberían indignarse, como mínimo, tras ver como este señor ha optado por la vía de la polémica y la prepotencia en lugar de cerrar el pico y contar los billetes que se ha llevado inmerecidamente de las arcas valencianistas.

Obviamente, los aludidos no iban a callarse: Joaquín contestó al ex-entrenador con una somanta de palos de similar envergadura (impagable esa frase de que "Koeman sólo se preocupaba de tener cinco o siete botellas de vino en la mesa"), Vicente siguió la misma línea y Voro, el apagafuegos, demostró tener mucha más clase que "RK el Terrible" y pasó de puntillas sobre el tema. Mientras, Ronald sigue en su país, pasando el rato en coffee-shops de dudosa reputación, recostado sobre cojines y presumiblemente dándole a la cachimba: sólo de este modo puede seguir en su mundo feliz, en su realidad alternativa donde él es un gran entrenador que, de no haber venido a nuestra ciudad, hubiera sido seleccionador holandés o entrenado al Barça. A veces, para algunas personas, es preferible refugiarse en ese mundo interior de auto-engaño que afrontar la cruda realidad.

lunes, 19 de mayo de 2008

"No pienses que la niña te va a servir de excusa"


Todo había terminado. La Liga 2007-2008, una de las peores temporadas en la historia del Valencia, el annus horribilis ronaldkoemanis, el año que se ganó de nuevo la Copa del Rey... Todo había llegado a su fín.

Pero una vez más, ocurrió como en los prólogos de cada una de las historietas de Asterix. "Todo había terminado. ¿Todo? ¡No!" Porque un grupo de irreductibles ultras quisieron que el Valencia CF tuviera un final de fiesta acorde a lo que ha sido toda la temporada: lamentable. Fueron, un domingo más, aproximadamente unos treinta integrantes de la peña Yomus los que se encargaron de hacer que la salida de los jugadores de Mestalla fuera un auténtico infierno.

No hablo por segundas: puedo contarlo porque estuve allí. Como suele ser habitual, los ultras se ubicaron en la esquina de Mestalla que da a la Avenida de Suecia y al parking donde se sitúan los camiones y unidades móviles de las televisiones. Allí, increparon a los jugadores que iban saliendo del estadio en su coche particular: primero Marchena, luego Baraja... La tensión comenzó con Vicente Rodríguez, a quien insultaron de forma grave y amenazaron en varias ocasiones al tiempo que el jugador respondía a las diatribas a través de la ventanilla.

Mientras el revuelo tenía lugar, el padre de David Silva (miembro de la seguridad del Valencia CF) trataba de hablar con los cabecillas de los Yomus, instándoles a abandonar el lugar y dejar de armar jaleo. Segundos después, y mientras su padre seguía dialogando, salía el propio Silva en su coche. La piña humana de aficionados que buscaban un autógrafo le hizo aminorar la marcha, y un descerebrado aprovechó la coyuntura para golpear con la mano el Toyota del jugador. Este se detuvo en seco, y miró desafiante al agresor. Mala idea: diez ultras más comenzaron a aporrear el vehículo, más con la intención de amedrentar al conductor que de causar daños, aunque uno casi arranca de cuajo el retrovisor izquierdo. Finalmente Silva pudo escapar de la marabunta y salir a la carretera, mientras los Yomus reían y caminaban despreocupados por la calle ante la atenta mirada de la Policía.

Lo verdaderamente grave iba a ocurrir a continuación. De alguna forma, el hecho de que los jugadores salgan en coche evita enfrentamientos directos con los radicales. Sin embargo, mientras el paquete de Yomus se colocaba en la isleta sita en la Avenida de Suecia, justo enfrente del Monumento a la Afición, Ever Banega salía por la zona de autoridades "a pecho descubierto": vestido de calle, sin escolta y sin temor alguno. Iba acompañado de su padre y de otro argentino, camino a su coche aparcado a apenas cuarenta metros. No obstante, el tramo final del camino fue un suplicio para el jugador mientras los ultras le llamaban de todo: "¡borracho!", "¡pajero!", "¡que te hagan el control de alcoholemia, cabrón!" y otras lindezas por el estilo. Banega trató de mantener la calma, aunque en ocasiones respondía a las amenazas, sobretodo después de que le dijeran que "¡en Boca ya te habrían pinchado por lo que haces!". Su padre, por el contrario, no se reprimió: trató de revolverse y de golpear a uno de los ultras, y tuvo que ser frenado por la Policía Nacional, seis agentes que habían acudido para poner orden. Al final Ever pudo subir a su vehículo y marcharse a toda prisa del lugar.

La tensión se hizo aún más palpable con la salida de Iván Helguera. El cántabro salió por la puerta de autoridades con su hija de un año en brazos, y no tuvo problema en ir firmando autógrafos y fotografiándose con los aficionados que se lo pedían. Al llegar a la zona donde el incidente anterior había tenido lugar, los ultras estaban esperándole. "En el Madrid les comíais la polla a los Ultras Sur, aquí tenéis que hacer lo mismo", "no pienses que por llevar a la niña te vas a escapar", "Valencia es muy pequeña, te estás equivocando con nosotros"... Verdaderamente lamentable. Helguera mantuvo la calma y caminó con dificultad hasta un parking privado que hay en esa esquina, propiedad del club. Los insultos, amenazas, gritos... fueron presenciados por su hija pequeña, que miraba a los radicales con ojos asustados. Es una de las estampas más patéticas que he visto en mi vida.

El último capítulo de este infame sainete de violencia lo protagonizó involuntariamente Joaquín. El gaditano repitió lo hecho por su compañero minutos antes: salida por la puerta que da acceso al palco, firma de autógrafos y varias decenas de fotos con aficionados, y al final del camino... los Yomus. La habitual sonrisa del jugador se transformó en una mueca de seriedad e impotencia mientras escuchaba cosas como "gitano", "hijo de puta", "vete a los Morancos ahora"... Incluso se le llegó a echar encima el cabecilla del grupo, tocándole la pechera de forma amenazante. "El Pisha" llegó como pudo al garaje privado gracias a un par de miembros de la seguridad del club. Mientras, la Policía seguía mirando. Sin detenciones. Sin llamadas de atención. Nada.

Estos son los que la lían siempre. Los que son parados por las autoridades en Pamplona, y expulsados de Navarra porque en su autocar llevaban un auténtico arsenal (rodamientos, bates de béisbol...) que pretendían usar en los aledaños del Reyno de Navarra. Los que fueron a la final de la Copa gracias a las entradas proporcionadas por el club, sin tener que hacer cola ni participar en el sorteo. Los que gritan "¡Quique vete ya!" o "¡Jugadores mecenarios!", pero en cambio no dicen ni media palabra contra Juan Soler. Algo lógico, por otro lado: ¿cómo van a insultar a aquel que les proporciona todos sus caprichos?

Estampas como las del domingo hacen un daño tremendo a la imagen del Valencia CF. Y no podemos demonizar sólo a los ultras valencianistas, porque al fín y al cabo ellos sólo hacen su papel: atacar y destruir todo aquello que sus líderes ideológicos creen oportuno. Por eso habría que advertirle a Juan Soler que no siempre van a ser "majos" con él: como ocurre en estos casos, el máximo accionista debería cortar de raíz la mala hierba antes de que el problema de los ultras se haga más grave. Una niña de apenas un año no tiene porqué tener pesadillas con estos indeseables. ¿Está Ud. contento, señor Soler? Este es un monstruo que usted ha creado, y que con su incompetencia, permisividad y favores alimenta día tras día. Este es su Valencia CF. Y en su huida hacia adelante está consiguiendo fortalecer a unos radicales que cada día se sienten más respaldados en sus actos. "Paterna es nuestra", decía uno de ellos. Y si desde el propio club no hacen nada, ¿quién somos el resto para llevarle la contraria?

¿Seguro que la naturaleza es sabia?


Ayer era el día de las protestas. Un domingo que estaba marcado en el calendario de los aficionados valencianistas, sufridores ellos, como el punto y final de una temporada para olvidar. No obstante, la climatología tenía otros planes, y la gran bronca inicialmente prevista se quedó en cuatro abucheos pasados por agua.

Los días previos fueron convulsos, como viene siendo habitual. Para el partido que cerraba la temporada ante el Atlético se estaba preparando una gorda desde el mismo martes, cuando la Agrupació de Penyes emitió un incendiario comunicado en el que mostró su desencanto con el club. Desde ese punto hasta el sábado, muchísimas muestras de enfado y de cabreo entre los aficionados, lo que hacía prever un "pollo" espectacular para el domingo.

Y cuando parecía que las cosas no se podían empeorar... llegó el sábado, y la bola de nieve se hizo todavía más grande: los jugadores se negaron a salir al balcón del Ayuntamiento a celebrar la Copa del Rey. De nada sirvieron las súplicas de Rita Barberá, ni del propio Agustín Morera (también conocido como "el hombre de paja de L'Horta Nord"): las jugadores negaron en tres ocasiones a la alcaldesa (como Pedro hizo a Jesucristo), y se montaron en el autobús sin brindar a los mil aficionados congregados en la Plaza del Ayuntamiento el título conseguido. Lamentable espectáculo ofrecido por unos lamentables jugadores, niños grandes consentidos y mimados cuyo "coco" no les da para entender que, sin el aficionado de a pie, ellos no son nada.


Por eso, como se puede escuchar en el vídeo anterior, seguro que Soler soltó un pequeño respiro cuando los negros nubarrones que cubrían la ciudad comenzaron a descargar agua de forma indiscriminada. Un chaparrón que evitó la acudida en masa de aficionados a Mestalla: de los 35.000 espectadores habituales, al final la cifra se vio reducida a la mitad. Aficionados acérrimos que soportaron, además del aguacero intermitente, un partido infumable, malísimo, en el que se vio a dos equipos laxos y relajados y donde lo único que mereció la pena fueron los cuatro goles materializados.

Al final de la película, uno se va con la sensación de que, una vez más, Soler se escapa vivo. Se va de "rositas", como diría aquel. Las iniciativas de algunos se quedaron cortas: se vieron globos con mensajes reivindicativos, algunas pancartas más o menos incisivas, tímidos pitos en algunas fases del choque... Ni tan siquiera los pasquines anaranjados que atacaban la gestión de Soler bajo el jocoso "Gracias Juan!!! Soler vende" surtieron efecto. Un buen taco de estos panfletos fueron lanzados desde la grada superior sobre el palco de autoridades, llenando el suelo la zona VIP de Mestalla de papeles naranjas. El club, o más bien Jesús Wollstein (alias "ojo de halcón"), solucionaron rápidamente el tema: un ejército de señoras de la limpieza dejaron en apenas unos segundos el palco más limpio que una patena, libre de cualquier consigna reivindicativa.

La tarde de ayer fue gris, lluviosa, espesa y triste. Triste por una lluvia que, por ejemplo, deslució sobremanera la despedida de un Santi Cañizares que se va del Valencia como uno de los jugadores más laureados de su historia. El "Dragón" se fue bajo la lluvia, recibiendo desde el centro del campo los aplausos de menos de 10.000 espectadores: un final indigno para un mito del valencianismo. Otros, como Albelda, ni siquiera estaban en Mestalla. ¿Qué fue de los actos oficiales, las presentaciones en Powerpoint y los vídeos para homenajear al futbolista? Otra metedura de pata de Soler. Una más. Y ya llevamos tantas como gotas de lluvia cayeron ayer sobre Mestalla. ¿Qué hubiera pasado si la tarde hubiese sido soleada? Pitos, gritos, cabreo, insultos... "algo". Una reacción. Cualquier cosa hubiera sido preferible a lo visto ayer: una afición apagada y desmotivada, una sombra de lo que en su día fue Mestalla. Cosas del temporal.

lunes, 12 de mayo de 2008

Derbi "light" sin cafeína: intrahistoria del Levante-Valencia


Y, a todo esto, el domingo había derbi. Unos llegaban con la rabia contenida e indignación propias de aquellos que se saben engañados día tras día, pero siguen trabajando con la máxima profesionalidad; los otros, tras habérse quitado un enorme peso de encima y sabiendo que la temporada que viene seguirán en Primera... aunque la mitad de la plantilla esté en venta.

Como si de un preludio se tratase, desde el viernes llovió a cántaros sobre Valencia, dejando el césped del Ciutat de Valencia hecho unos zorros: lágrimas del cielo en homenaje a los jugadores levantinistas ninguneados y por los aficionados valencianistas traicionados por sus propios jugadores, que tras una temporada nefasta han ganado los dos partidos clave en Mestalla sin demasiados apuros. Si ya hace unas semanas el socio ché pensaría eso de "estos tíos son unos cabrones... pero son "mis" cabrones, y hay que animarles", no me puedo ni imaginar cómo se sentirá ahora que se han visto las verdaderas posibilidades de la plantilla. Claro, eso y un entrenador medio decente en el banquillo, porque con Koeman el Valencia ya tendría el billete para Segunda comprado y sellado...

El domingo llegó, y el ambiente era bastante alegre en los alrededores del coliseo granota. Curioso: el ambiente de cordialidad entre aficiones era algo único, con levantinistas saludando amistosamente a Jaume "Bonico" Ortí, aplaudiendo la llegada del Valencia y sin ningún tipo de mal rollo antes del partido. Dentro del estadio, mientras Raimon se afanaba en dejar el campo en las mejores condiciones posibles (logro más que destacable, porque apenas 24 horas antes el césped era una auténtica piscina olímpica), los jugadores de ambos equipos charlaban unos con otros. Llegadas las nueve de la noche, los dos conjuntos salieron portando una gran pancarta con el lema "Justicia": un bonito gesto por parte del Valencia CF, y que se repitió en el resto de campos de España. La foto oficial, con los jugadores de ambos equipos, los no convocados del Levante y los jugadores del filial granota, es una de las estampas más bonitas de toda la temporada.

El partido, eso sí, no tuvo historia. Mientras David Villa, alias "la pegada del VCF", daba buena cuenta del Levante (17 chicharros lleva el asturiano en su "peor" temporada con el Valencia... y aún hay algunos que se atreven a compararle con "pollo loco" Raúl...) las anécdotas se suedían en Orriols. Para empezar, los actos reivindicativos hicieron que el partido comenzase tres minutos tarde, con el consiguiente cabreo de Mejuto. Como castigo, el descanso duró sólamente diez minutos en lugar de los quince reglamentarios, para que la segunda mitad pudiera comenzar a las 22:00 en punto.


Hubo varios detalles curiosos, narrados de forma excelente por mi compañero Carles Valldecabres del diario Las Provincias. Las torres de la luz, justo ante de dar comienzo el partido, sufrieron un abrupto apagon, y el partido corrió peligro de ser detenido a causa de la falta de iluminación. Luego, para cumplir la condición de que no se mostraran los resultados del resto de partidos en el marcador del estadio (aunque ninguno de los equipos se jugaba nada), a alguien se le ocurrió la brillante idea de que el minutero tampoco se pusiera a funcionar, por lo que tuvimos que echar mano de nuestro reloj de pulsera para poder narrar el minuto y resultado.

Para rematar la faena, la lluvia intermitente y a ratos intensa hizo que los inalámbricos a pie de campo nos mojáramos como atunes de piscifactoría. Cada uno se las apañaba como podía: Montalt con su visera y chubasquero, Montaner con su sudadera y capucha... y yo con mi paraguas negro, lo que me valió varias broncas de los valientes aficionados que veian el partido desde la primera fila. Con el pitido final, carreras y empujones para hablar con los jugadores conforme abandonaban el césped. Por cierto, un saludo a nuestros amigos los de la Levantina de Seguridad. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos esta temporada, pero espero que el año que viene las "caricias" sean un poco más suaves en la división de plata...

Tras el partido llegó una de las zonas mixtas más movidas de los últimos tiempos en el Ciutat de Valencia. Mientras el vicepresidente granota Miguel Ángel Ruiz atravesaba a toda prisa el aparacamiento en dirección a su coche, rodeado de 5 guardias de seguridad, fue aplaudido con sorna por parte de varios aficionados ("¡Venga, un aplauso para Miguel Ángel! ¡Qué todos sabemos que la culpa es sólo de Villaroel, tú no has hecho nada! ¡Caradura, largo de aquí!"). Luego llegarían los lamentos de Jose Ángel Moreno, el comunicado de la AFE leído por Rubiales y Descarga, y la posterior amenaza de huelga que, finalmente, hoy se ha hecho oficial. Mientras, los jugadores ches abandonaban el campo en autobús, y algunos como David Villa salían por zona mixta en lo que puede ser una de su últimas comparecencias como jugador del Valencia CF.

El Levante irá a la huelga frente al Real Madrid. Una vez más, la reacción del Consejo de Administración es lamentable, con Javier Navarro afirmando que puede "entender que la gente no sepa de Derecho" en clara alusión a Luis Manuel Rubiales, erigido en portavoz de la plantilla y a apenas un par de aignaturas de sacarse la Licenciatura en Derecho en el CEU. ¿A alguien le extraña que, con dirigentes así, el equipo esté donde está? Descendido hace tiempo, endeudado hasta las cejas, con los jugadores en huelga... Ójala el derbi del domingo no se hubiera visto deslucido por tanta infamia. La actuación del Valencia, señorial. De diez. Los jugadores y la afición levantinistas, tres cuartos de lo mismo. Lo único que sobraba era Villarroel y su cortijo de ineptos. Lo que hay que aguantar...

jueves, 8 de mayo de 2008

Apuntes rápidos antes de irme al sobre...


... porque la jornada ha sido intensa. Y lo que es peor: entre semana. Mañana profundizaré un poco más, pero hoy ha habido varios detalles a destacar.

- La "campaña anti-Soler". Esta mañana había carteles pegados en las oficinas de Soler, en casa de Rita Barberá y en las oficinas de Radioesport. Hablamos de un "ataque" organizado y preparado de antemano, por el cual ya han salido a la palestra los sospechosos habituales. ¿Habrá sido cosa de Vicente Soriano? ¿Aficionados indignados? ¿Otra maniobra de Morata y la SER? ¿Los extraterrestres? Por desgracia, no creo que la respuesta salga a la luz. "Una llastima, ché".

- Impresionante Mestalla. Si dejamos a un lado el partido frente al Barça en las semis de Copa, no recordaba un ambientazo tan espectacular desde aquellas eliminatorias de Champions frente al Leeds o al Arsenal. Sé que después ha habido muchos llenazos en cancha valencianista, pero nunca con una afición tan volcada, animando, chillando, pitando al rival, presionando al árbitro... Parecíamos Anfield, señores.

- Se ganó sufriendo... como siempre. El Valencia jugó bien, marcó pronto, hizo un derroche físico importante y dominó la primera mitad. La segunda fue bien distinta, y se sudó sangre para asegurar la permanencia. Ah, y Diogo lesionó a Vicente. Los tobillos, otra vez. El uruguayo no se dió cuenta hasta que ya era tarde, pero descubrió a las malas que no es una buena idea jugar sucio en casa de Baraja y Marchena, que lo "reventaron" poco después hasta tener que abandonar Valencia cojeando. Por listo.

- Volvió Albelda. Lo repito una vez más: nunca entenderé a los aficionados valencianistas que atacan a Albelda. Este señor tuvo un cheque en blanco del Madrid sobre la mesa, y prefirió quedarse aquí. Nadie puede negar su valencianismo. Y su denuncia al club está más que justificada, por mucho que el juez no le diera la razón: todos habríamos hecho lo mismo en su situación. Hoy pisó de nuevo Mestalla y hubo división de opiniones en la grada, con pitos y aplausos por igual. Los cinco minutos que jugó se dejó la piel defendiendo el resultado. Al final del choque se fundió en un abrazo con Marchena, y muchos compañeros se acercaron a abrazarse con él. Así debería de ser siempre. Todos a una.

- Protesta granota. Impactante la protesta de los jugadores del Levante, con los once abrazados y en el círculo central mientras el Depor ya había puesto el balón en movimiento. Sergio lanzó el balón fuera caballerosamente, el Levante lo devolvió y partido comenzó de verdad... pero la imagen, la reivindicación, ya estaba hecha. Estos jugadores no merecen unos dirigentes tan caraduras e incompetentes. Desde aquí nos solidarizamos: ¡SOLUCIÓN YA!

Ahora que caigo, ¿hoy es miércoles, no? Parece que, después de todo, no me voy a dormir: los Lakers juegan en una hora. Señor, señor...

jueves, 1 de mayo de 2008

Números rojos


Se acabó la tregua. Ha durado poco más de una semana. El ambiente del "Yes We Can" creado para el partido contra Osasuna ha volado en mil pedazos. Gracias, señor Salom. Gracias por su lengua larga, por su nula habilidad para las negociaciones, por su falta de discreción. Gracias por filtrar a los medios la desesperada situación económica del Valencia CF, y la predisposición a vender a las estrellas del equipo para poder costear la construcción del Nuevo Mestalla. En definitiva, gracias por conseguir que la unión del valencianismo, a tres días de un vital Barça-Valencia, vaya "per l'aire" una vez más.

Era de esperar, por otra parte, que alguna noticia de este calado acabara con la "paz" firmada tras la debacle de Bilbao, aunque el Valencia siga a 4 puntos del descenso. Después de todo, llevamos desde principios de temporada igual, con una detrás de otra. Quique, Koeman, los apartados, Soler, el juicio de Albelda, Koeman otra vez... y tiro porque me toca. Ahora es la economía del club la que ha saltado a la palestra, aunque a pocos sorprende la noticia. Desde que Soler llegó al Valencia, cada año ocurre lo mismo: los que vienen "trincan", los despedidos "trincan" y los que se van lo hacen malvendidos. ¿Ranieri? "Trincó" su finiquito como un bellaco. ¿Antonio López? Idem. ¿Koeman y Miguel Ángel Ruiz? Más de lo mismo. Y mientras, al Valencia le endosan "bluffs" del tamaño de Del Horno, Banega, Fernándes... casi siempre a 18 millones de euros el kilo.


Parecía claro que Soler no podía seguir dependiendo de las recalificaciones del Ayuntamiento y de sus amigos de Bancaja ("Tranqui, Juan, tu ficha que nosotros te damos 80 milloncillos por cada una de las torres") para confeccionar el Valencia de sus amores. El Nuevo Mestalla va a salir por un ojo de la cara, todos lo sabímos; pero muchos no podían sospechar que el agujero económico de los blanquinegros fuera tan ancho, ni tan profundo. ¿El resultado? Que los aficionados pueden ver en los próximos meses como Villa, Silva, Joaquín, Mata y demás jugadores jóvenes y que deberían ser la columna vertebral del equipo en el futuro abandonan el club de forma precipitada. Y posiblemente, malvendidos: en primero de Economía explican que lo peor que se puede hacer para "colocar" un producto es decir públicamente que está en venta, ya que su valor de mercado decrece. Pues nada, oye: dejemos que Salom siga filtrando para que Villa se vaya por 15 millones, Silva por doce... Lamentable.


Por suerte o por desgracia, los levantinistas ya han pasado un trago similar esta temporada. El matiz está en que los propios dirigentes levantinistas han sido los primeros en subirse al barco "SS Trinque", en el que permanecen a la espera de que cualquier grupo inversor incauto llegue para "endiñarle" la deuda y zarpar rumbo a las Islas Caimán con la bodega repleta de euros procedentes de comisiones, fichajes dudosos, recalificaciones y demás. Pero Villarroel y compañía se han topado con un problema: tanto el grupo de Antonio Blasco (que no quiere "mojarse" en exceso) con Gabriel Martínez como cabeza visible, como la vía de Alejandro Escribano, han puesto como condición indispensable conocer la verdadera deuda del club a día de hoy.

Obviamente, el susto puede ser mayúsculo: dicen los mentideros que la cifra poria rondar los 60 millones de euros de deuda, agujero más que suficente para ahuyentar a cualquier posible inversor. No es que haya telarañas en la caja fuerte levantinista: es que los inversores van a abrir la caja y van a encontrar un butrón en el lateral, de donde Don Pedro y amigos han ido "metiendo el cazo" en los últimos tiempos. "¿Dónde estarán los 50 millones obtenidos por la venta de la zona terciaria?" Preguntas como esta se repiten en la mente de los levantinistas, que hace apenas 5 años presumían de tener uno de los clubes más saneados de España y que ahora está al borde de la quiebra.

Por el momento, mientras el Murcia embarga la mitad de las fichas de los jugadores "granotas" para cobrarse el fichaje de Pedro León, Villarroel ya ha movido ficha: ha encargado la auditoría de las cuentas del club a un bufete de abogados valenciano donde, oh casualidad, trabaja su yerno. Un tanto más para el Tito Villarroel, que pretende escaquearse una vez más e irse de rositas. Igual que Soler, a quien ni siquiera sus amigos en la política y en el mundo de la construcción van a poder ayudar en la época de "vacas flacas" que se avecina.

Valencia y Levante. Gestiones paralelas pero diferenciadas, con diferentes presupuestos y objetivos deportivos pero que se entrecruzan en varios puntos: dirigentes nefastos, despilfarro monetario y la pasividad de una masa social que parece haber olvidado, gracias al "aborregamiento" al que los clubes les someten, que los verdaderos dueños de las entidades son ellos. Los aficionados tienen más poder de lo que piensan: si son capaces de "cargarse" entrenadores (ver Quique Flores o Koeman), también son capaces de ajusticiar a personajillos como Villarroel o Soler. Hombres que no ven el fútbol como un sentimiento, sino como una zona de recreo personal donde hacer y deshacer a su antojo, como niños pequeños. Ya va siendo hora de que la gente de la calle le quite la piruleta a estos señores, y les explique que en la vida no se puede gastar lo que no se tiene, ni coger aquello que no te pertenece. Y explicárselo, como niños pequeños que son, todas las veces que haga falta, y de todas las maneras posibles. Hasta que lo entiendan.

martes, 22 de abril de 2008

Koeman y Miguel Ángel Ruiz, "per l'aire"


Ni siquiera para "katanear" a un entrenador el Valencia CF deja de hacer el ridículo. Ya hablé ayer de Koeman, de su nefasta trayectoria en Liga como técnico valencianista, de su nulo sentido de la vergüenza y de que la decisión de "fumárselo" estaba ya tomada de antemano. Hoy la capital del Turia amanecía triste, con muchos aficionados que seguro ayer no pegaron ojo tras la goleada encajada en Bilbao. Todo lo contrario que hace cuatro días, cuando los motivos para trasnochar eran de pura alegría tras celebrar la séptima Copa del club.

Hoy también amanecía cierto empresario de la construcción con sed de sangre. Juan Soler, tras bajar de la cama y calzarse sus pantuflas, seguramente habrá acudido con parsimonia a su armario empotrado. Allí, tras abrirlo, habrá tomado con mimo su katana japonesa. "Hoy te sacaré a pasear, guapa", le habrá dicho entre susurros el máximo accionista del Valencia. Un par de llamadas, y a las once de la mañana estaban en la sede del club el "cuarteto calavera": Salom, Morera, Mª Jose Claramunt y Jesús Wollstein. Y allí se han pasado la mayor parte del día, seguramente echando unos billares al tiempo que decidían sobre el futuro del Valencia CF.

En la sede del club, cercada por los compañeros de la prensa durante todo el día (gran trabajo, chicos), se han barajado los nombres de Óscar Fernández y Pellegrino como entrenadores del primer equipo. Pero algo ha debido de torcerse (seguramente relacionado con el "affaire" Albelda-Cañizares-Angulo), y por la tarde todas las quinielas apuntaban a Salvador González Marco "Voro", el hasta ahora delegado del equipo, como máximo responsable de la plantilla.



Mientras Voro recibía la llamada de Morera, Ronald Koeman aparecía por la sede del club de la manita de su abogado, para que "le enseñaran la pasta". Tras varios tiras y aflojas, parece que el holandés ha "perdonado" el dinero que debería percibir por la segunda temporada (unos 3 millones de euros, cifra aún sin confirmar), aunque tras su paso por Valencia, haría falta tener poca vergüenza para encima exigir que le pagaran el contrato íntegro... Eso sí, el comunicado con el que se despide el entrenador más infame que ha pasado por la capital del Turia tampoco tiene desperdicio: se va "rajando", y dice que en el VCF ha "ganado una experiencia, pero perdido una ilusión". Sí, tú y los 55.000 que llenan Mestalla cada quince días y salen de allí cabreados. Hace falta tener la cara dura, macho.

Otro que también ha ido "per l'aire" ha sido el hombre, el mito, Miguel Ángel Ruiz. Digo que es mítico porque su papel en la entidad ha sido de cuento, de fábula, de esas leyendas que le cuentan a los niños por la noche: según narran los viejos, había una época en la que Miguel Ángel Ruiz decidía los fichajes y la planificación deportiva del equipo. Pero un buen día llegó un holandés rubio y de buen comer que le quitó todo su poder: desde entonces, M.A.R. vagaba por el club sin ningún cometido ni trabajo concreto. Hoy Soler ha puesto fín a su miseria: Ruiz se lleva su buen dinerito a su casa, acompañado del secretario técnico Antonio Fernández (uno de los mayores "trincadores" que han pasado por el VCF).

Cinco cabezas han rodado esta noche. Koeman, Bakero (muchos argumentan que éste era el verdadero cerebro del tándem holandés-vasco), Tony Bruins (sigue en el aire la pregunta: ¿qué pintaba este buen hombre en el VCF?), Ruiz y Fernández. La sangre ensucia el suelo de un color rojo que, admitámoslo, "hace feo". Ahora es momento de que Voro saque el mocho, y Juan Sánchez (nuevo secretario técnico del club) el cubo con escurridor. Habrá que frotar con fuerza para que no quede rastro alguno de una de las etapas más negras en la historia del valencianismo. Quedan cinco finales, la primera de ellas este fín de semana ante Osasuna. La afición ya se ha movilizado para darle al equipo todo su aliento. La pregunta es si Voro podrá lidiar con un vestuario desmembrado y en el que cada uno va "a su bola". Mi instinto me dice que sí. Total, ganar dos partidos no debe ser tan difícil, ¿no?

Epílogo. El empresario de la construcción cerró la puerta tras él. En la oscuridad del dormitorio, sus ropas negras le ayudaban a fundirse entre las sombras. Tras encender una pequeña lámpara de noche, desenvainó su katana: el filo aún presentaba gotas de sangre color carmesí. Soler lamió con cuidado su arma fetiche: la sangre sabía a Tulipán. Tras sacar un paño blanco de su cómoda, limpió con cuidado su espada, volvió a envainarla y la guardó en su armario. "Ojalá no te tenga que volver a usar", le dijo con cariño. Pero, en su interior... deseaba con todas sus fuerzas que, dentro de un tiempo, las cabezas volvieran a rodar. Porque, inconscientemente, sabía que mientras el ruido de los sablazos distrajera a los aficionados... él estaría a salvo.

lunes, 21 de abril de 2008

A Quique lo tiraron por menos que esto...


Fín del trayecto, Ronald. Se acabó. "Finito". "Bye, bye". 18 de 66 puntos posibles. Lamentable.

El Valencia ayer dio vergüenza sobre el césped de San Mamés. Dio vergüenza por hacer un partido infame, timorato y espeso ante unos "leones" que iban, Caparrós mediante, como verdaderos aviones. Vergüenza porque Koeman pasó más de ochenta minutos refugiado en su banquillo, sin querer mirar el partido. Igual que el condenado a la silla eléctrica que se acurruca en un rincón oscuro de su celda, mientras escucha los pasos en el corredor de la muerte del carcelario que le acompañará en su último viaje. El entrenador valencianista es ahora mismo un cadáver que respira, un técnico que hace tiempo que murió deportivamente y cuyo entierro parece inminente.

Cinco chicharros le cayeron a los ches en Bilbao. Mora estuvo nefasto, infame, con su guitarra tocando "cantaditas" en tres de los goles bilbaínos. La defensa estuvo de traca, especialmente un Raúl Albiol que fue un gigante el miércoles en la final de Copa pero que ayer no tuvo su día. Por cierto, el de Villamarxant era uno de los jugadores más afectados a la conclusión del partido: cosas de ser un valencianista de corazón. El resto del equipo, más de lo mismo: apatía, desgana, falta de concentración y nula capacidad de reacción. Todas ellas facetas que el entrenador debe mejorar y trabajar, y que en el caso de Koeman han pasado a segundo plano desde el mes de noviembre. Total, para qué entrenar la estrategia y la psicología del vestuario cuando puedes hacer ronditos en Paterna, ¿verdad?

Otra de las imágenes lamentables se vio cuando a Koeman le entró la risa tras encajar el 2 a 0. Curioso: a Juan Soler le ocurrió lo mismo tras "palmar" en la primera vuelta, por 0-3, ante el propio Athletic de Bilbao en Mestalla. Todos sabemos lo que pasó después. Incluido Koeman. Es sabido que Salom ha querido "cepillarse" al holandés tras el partido de Murcia, hace quince días. Primero, se le dio de margen hasta el partido frente al Racing: derrota. Luego, hasta la Copa: victoria, pero "Koeman vete ya" por parte de la afición valencianista desplazada a Madrid. Y, por último, hasta el partido de ayer. Y la imagen fue patética, impropia de un equipo que acaba de ganar la Copa del Rey.

La "desición" (echaremos de menos tus patadas al diccionario, Ronald) ya está tomada. La destitución es inminente. Porque parece que, por fín, Soler ha entrado en razón: después de todo, siempre será más barato pagarle seis millones de euros al holandés por despedirle que tener que renunciar a un equipo de primer nivel debido a un descenso a Segunda. Hasta Soler "lo ha captado". Ya era hora, ché.

jueves, 17 de abril de 2008

Juan, ¡¿gracias por todo?!


Alucinante. Sólo puedo calificar de esta manera lo que véis en la imagen de arriba. Esta camiseta se repartió en la Plaza de Toros, en el "sarao" montado por Julio Insa. Mira que tengo amigos en Radiosport, muy buena gente, enormes profesionales de los medios. Pero me reservo mi opinión sobre este arrebato "solerista": che, vale que el VCF te patrocine el evento a través de Telefónica, y vale que por encima de todo defiendas al club y a su máximo accionista... pero lo de la camiseta es pasarse un poquito, ¿no? "No feia falta, Juliet", que diría aquel.

Polémicas aparte, lo más importante fue el resultado de la final: 3 a 1, y la séptima Copa "pa la saca". Un partido, además, ganado con solvencia, con brillo incluso, sacando a relucir las cualidades de ese Valencia rocoso y sólido atrás y demoledor al contragolpe. Fue el partido de Silva, por su preciso manejo del balón en los metros finales; de Mata, por su estado de gracia; de Alexis, por reivindicarse y hacer su mejor partido con la camiseta del VCF justo el día más importante del año; de Baraja y Marchena, cuya veteranía e intimidación pudo con el centro del campo azulón; y de Morientes, gran persona y todavía mejor jugador, que sigue con la ilusión del primer día tras haber ganado todos los títulos a nivel del clubes que un jugador pudiera desear.

Dentro de tres días, sin embargo, regresamos a la Tierra. A esa Liga que tantas decepciones está dando este año. Los blanquinegros visitan La Catedral... y parece que Ronald Koeman finalmente se sentará en el banquillo. Había fuertes rumores de que, con victoria o sin ella, Koeman sería fulminado en la reunión del Consejo del jueves. Pero, tras la alegría de la Copa (y la consiguiente "alegría" por las "copillas" de madrugada en alguna discoteca de Madrid), los directivos recapacitaron, anularon la reunión de ayer y van a mantener al holandés un poco más... al menos, hasta el domingo a las doce de la madrugada.

Volvemos de nuevo a la camiseta. Vale, el Valencia ha ganado un título... pero no gracias a Juan Soler, sino más bien "a pesar" de él. Una reflexión similar se podría aplicar a un Koeman en el que los jugadores hace tiempo que no confían, en quien Joaquín (menudo mosqueo llevaba el gaditano el miércoles por la noche tras no disputar ni un minuto de la final), Villa, Silva y otros futbolistas dejaron de creer hace tiempo. Al holandés se le recordará por dos cosas: por lograr que la Copa volviera a las vitrinas valencianistas nueve años después, y por ser el entrenador con peores números ligueros en la historia de la entidad. Ha llegado la hora de "katanearlo", antes de que la situación vaya a peor. Porque, no nos engañemos, el partido del miércoles lo ganaron los jugadores, no el entrenador. Si el Valencia vence el domingo al Athletic, el holandés dispondrá de siete días más de agonía. Si palmamos... "per l'aire".